Cuando el dia no empieza bien…

Hoy por ejemplo.

De entrada he dormido fatal, mi querida rodilla izquierda me ha dado la noche. La pobre tenía sus motivos porque menuda nochecita de viento y lluvia,  una lluvia por cierto encantadora que me ha dejado el coche como si viniera del Paris Dackar, ya sabeis aquella prueba que ni sale de Paris ni llega a Dackar aunque antes así era.

A las cuatro de la mañana estaba yo derrotada en el sofá  defendiendo una infusión “Duerme bien” de los furibundos ataques de mi gata que entiende que cualquier vaso o taza situado en la mesita  de al lado le pertenece; intentando seguir  con relativa atención las vicisitudes del Agente Especial Aloysius Pendergast,  estoy  en el  tercer volumen de la trilogia dedicada a su hermano Diogenes “El libro de los muertos” , demasiado intrigante  para conciliar el sueño.

Aun recuerdo cuando a mi hijo Javier, quien por aquel entonces debía andar por los  peligrosos catorce o quince años,  le dio por decir que no  podía dormir a lo que achacaba sus muy mejorables resultados en el cole. Lo de medicar al niño ni se me pasó por la cabeza, buscar solución en un psicologo menos, así que al final mi marido hombre practico donde los haya, se fue a la biblioteca (el libro electronico aun estaba por inventar) y al poco mi hijo tenía en sus manos un vetusto ejemplar de “La guerra de las galias” mucho más barato que un psicologo y más inocuo que un somnifero.

Al final no he necesitado recurrir a Julio Cesar y a eso de las cinco he conseguido dormirme. Pero  claro me faltaban horas de sueño.  Así que todo el día he ido así como al traspies: Esta tarde tenía una cita en Barcelona a las cuatro y yo tenia tantas ganas de ir como de tirarme de cabeza al rio, que es casi lo que he hecho.

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Hací mucho que no me veia obligada a deterneme, claro que antes iba con un todoterreno y ahora con utilitario y en estos casos la altura su importancia. Me he quedado un ratito parada  ahí donde se ve en la foto hasta que una tapa de cloaca que había a escasos dos metros ha saltado por los aires, al tiempo que el nivel del agua iba subiendo amenazadoramente, así que he aparcado sobre la acera (no me han multado)  y me he metido en un bar  a tomar a un café. Como no tenía mejor que hacer salvo suspender la cita he echado un vista a Facebook y me he encontrado con una animada conversación sobre la instalación de la fibra optica en Alella, un tema este que me irrita bastante, total que me he metido  en el fregao con el mi alcalde, un tipo simpatico y buena persona que quizá no se merecia del todo que le he pegado pero es lo que tiene ser alcalde en día de tormenta:

Ya lo dice la canción en  “El meu pais la pluja no sap ploure”, una canción que poco o nada tiene que ver con lluvia, pero es cierto.

De eso precisamente hablé el sábado pasado con uno de los propietarios de    James & Sons Umbrellas, un establecimiento historico londinense, fundado 1830 y a donde fuimos a comprar un regalo para mi yerno, porque un paraguas un buen paraguas hecho a mano es un gran regalo muy apreciado cuando vives en Londres.

IMG_3473Y más vale que lo sea, apreciado, porque ya os aviso que  la palabra barato/cheap en esa tienda no la conocen, pero bueno en nuestro caso yerno no hay más que uno y seguramente le sacará mucho rendimiento.  A mi  exclamación, “es que yo de lluvia no entiendo” a lo que el señor pregunto “Where do you come from?” , de Barcelona

James Smith & Sons Umbrella shop, London, UK ec64d56c3a4c440a9367Oh!  es verdad hace un año estuve allí y nunca vi llover de aquella forma tan brutal, tan rapida y tan repentina. Pues eso, que esta tarde el señor James de James & sons  habría alucinado pepinillos.

Aquí os dejo esa canción tan hermosa que poco tiene que ver con la lluvia pero si con la vida.

 

 

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Aloysius Pendergast

James & sons Umbrellas

 

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