El año de la boda

Este mediodía mientras sentada bajo la sombra de una raquítica palmera, esperaba a que el aire acondicionado consiguiera bajar algo los 39 grados que marcaba el termómetro del coche,    de la difícilmente explicable, por inesperada y fuera de tiempo,  suspensión de la temporada del foyer en el Liceu, del registro que la policía ha llevado hoy  a cabo en la Fundación del Palau de Música por un supuesto desvío de fondos, de los incendios forestales y sus dramáticas consecuencias o de los 36 grados que es todo lo que después de 10 minutos, ha conseguido el aire acondicionado de mi coche.

Por suerte ahí estaba mi hija, porque este es sin duda el año de la boda. Corrijo, el año de las bodas.

De las bodas de mi hija, no ella no se casa, al menos por el momento; las que se han casado son sus amigas que parecen haberse puesto de acuerdo para  elegir fecha con escasos meses de diferencia. Y como todas son amigas eso significa que a todas estas bodas va más o menos la misma gente, unas veces cómo protagonista y otras cómo invitado.

Nunca le estaré lo bastante agradecida al propietario de aquella tienda tan “fina”,  especializada en trajes de ceremonia, que a principios de año decidió cerrar. Por un precio irrisorio mi hija se hizo con cinco trajes magníficos, y cómo me ofrecí a acompañarla  salí de allí con dos chaquetas que son la envidia de mis amistades (sector fino). Otra historia fueron los zapatos, bolsos y demás complementos imprescindibles para este tipo de eventos.

Si no he perdido la cuenta este año lleva tres bodas y aun le quedan dos más, que sumadas a las del año anterior a las que habrá que añadir las del próximo, se podria decir que en tres años mi hija habrá  a ido a más bodas que yo en los últimos veinte. De todas las bodas saca alguna conclusión casi siempre en negativo:  que ni por todo el oro del mundo se pondría un escote palabra de honor (en determinados circulos también llamado escote Belén Esteban), que no se puede ir a una boda de alto copete sin saber bailar un vals, que no es aconsejable ir el dia antes a tomar UVA, y asi un largo etc. de cosas que no se deben hacer.

Por eso me ha llamado tanto la atención su e-mail de esta tarde. He de aclarar que dicho e-mail iba a dirigido a mi pero también a su pareja:

Si algún día nos casamos quiero hacer esto!

Y por una vez estamos de acuerdo.

4 comentarios

  1. Doncs tiet, a mi em sembla ben divertit!

  2. Pues a mi me encanta!! Al menos le quitan hierro a una ceremonia de los más anquilosada!! Yo me casé en el claro de un bosque con un “oficiante” nada ortodoxo… así que… me parece muy divertido!! Y si es al gusto de los que se casan, porque no?? Y si es, como dice Jaume? A sí, vulgar… bueno, para mi “vulgar” es sinónimo de común… lo que hace todo el mundo vaya… y no todos se montan una performance! 🙂

  3. Avui en dia “mola” fer el ridícul, Ho sento expresso la meva opinió. La majoria de la societat com deia Josep Plá pot anar a la Universitat, però.. si no ha llegit Shakespeare será vulgar,i aquests que surta’n al vídeo son vulgars.(per altre banda el text que has fet per exposar el teu comentari del año de la boda, es molt bo.podries fer una columna diària o setmanal a qualsevol diari.

  4. no poses en enllaç al video!

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