Pavarotti, Luciano – Recital – Liceu 1989

A veces una no sabe el porqué pero de repente entra en gente en posts muy antiguos como es el caso de este que originalmente fue publicado el 27 de marzo del 2009.  Siguiendo el rastro de los visitantes he ido yo tambien a verlo y me he encontrado con algo muy típico, los enlaces ya no existían así que en atención a esas personas que no sé porqué hoy buscaban información sobre aquel  famoso recital, aquí tiene el post con los enlaces actualizados.

2764142_640pxHay fechas que por derecho propio quedan grabadas en la memoria personal, por ejemplo, el día de la boda y por consecuencia el del divorcio, el día en que por fin acabas de pagar la hipoteca (que al paso que vamos coincidirá con la defunción), el nacimiento del primer hijo y el del segundo porque cuando llega el tercero tienes tantas cosas en qué pensar que a veces se te pasan los pequeños detalles.

Hay otras fechas en cambio que las recuerdas en función de lo que ocurrió ese día, situarlas numéricamente ya es más complicado, por ejemplo, la final de Basilea o el día del recital de Luciano Pavarotti.

Hoy he dedicado un buen rato a pensar qué estaría yo haciendo el 8 de junio de 1989 a las 21.30 y cómo muchas veces sucede, en ocasiones es más fácil decir lo que una no estaba haciendo que lo que no hizo y probablemente hubiera deseado hacer.

Yo, lo confieso, no estuve en el recital de Pavarotti.

He de decir en mi descargo que por aquellas fechas mi vida estaba tan colmada por las satisfacciones que me reportaba de una parte la Generalitat de Catalunya a la que, muy a mi pesar, dedicaba una buena parte de mi tiempo y de otra la crianza de tres retoños de 7, 5 y 3 años, con sus correspondientes periquitos, hamsters, perro y otros animales, que francamente en mi vida quedaba poco espacio para la ópera y Pavarotti necesitaba mucho.

Ni tan siquiera lo vi por la tele, que dada la magnitud del evento se dignó a transmitirlo en directo por la 2, servidora se levantaba a las 6 de la mañana.
Resumiendo que para que viera el recital de marras han tenido que pasar muchos años, y llegar internet.

Por supuesto el hecho de que yo no estuviera presente no restó brillantez al acto, una brillantez que rebosó las entonces vetustas paredes del viejo teatro. “la guardia urbana cortó el tráfico rodado y el silencio fue posible. Un silencio extraño en el siempre tumultuoso paseo barcelonés, que fue respetado tanto por quienes habían acudido expresamente para ver y oír el recital como por los transeúntes ocasionales y los personajes clásicos de la zona….” publicaba La Vanguardia. refiriéndose a las 500 sillas que para la ocasión se instalaron en la Rambla de Santa Mónica ante una pantalla gigante desde donde se podía seguir la actuación del Divo por excelencia.

Y mientras tanto yo viendo Barrio Sésamo.

Un “bravissimo” Pavarotti reinó en el Liceu . Nunca se había visto tan lleno el Liceu, ni cuando estuvo llenísimo, en otras noches memorables…Fue la gran noche de Pavarotti y muchos se preguntaban qué estarían pensando, de semejante desbordamiento súbito de la afición lírica barcelonesa, dos grandes maestros como Joan Sutherland y Alfredo Kraus, que según palabras del propio Pavarotti son “dos monumentos de la ópera” y que están en Barcelona actuando “de temporada” (o la inmensa Jessye Normann, que estuvo triunfando el día antes en el vecino Palau de la Música Catalana sin tanto frenesí colectivo)…. “Si hubiera seguido viniendo regularmente, no hubiera sido lo mismo”, sentenciaba un experto a nuestro lado. “por este concierto ha cobrado trece millones – comentaba otro- y aun se ha hecho rogar muchísimo. suerte del patrocinio de tabacalera”. Luciano Pavarotti triunfó de veras, desde el mismo instante de su aparición en la escena. Extendió sus brazos y, con su enorme humanidad, casi parecía que tocada con la punta de los dedos los dos palcos de proscenio… Luego entre ovaciones, levantó su vuelo lírico, como un águila imperial, sobre una inmensidad de corazones. La “cátedra” seguía el aleteo de su vuelo y apenas si, tímidamente, apuntaba uno que con el Mozart de “Cosí fan tutte” no estuvo muy feliz. Ni con la “marta”…. El “Pourquoi me reveiller” de kKaus, es mucho más emotivo” se comentó ….”Qué quieres, yo prefiero a Plácido Domingo”. Y así sucesivamente.

Pavarotti tuvo esta virtud: la de excitar la atención, instruir el análisis y provocar la polémica. En otras palabras, se hizo dueño de la situación. … los hasta seis bises duraron más, entre aplausos, idas y venidas, que la tanda del programa. Su tercer bis lo cantó de cara a los espectadores del escenario los cuales, naturalmente, se le pusieron en pie como movidos por un resorte…. Gritos de aliento, ecuménicamente expresados en italiano. “bravissimo, bravissimo!” Albert Mallofré,. La Vanguardia. 9/6/1989.

La voz de oro enloqueció al público. ..Hay que reconocer que el principal atractivo de Pavarotti es ante todo este timbre viril, esa elasticidad de la materia vocal, esa calidez en la emisión; en segundo lugar viene, justo es reconocerlo, este saber cantar, esa habilidad en la elección de las intensidades, de los matices, del modo de decir el texto…. el recital se inició con una pieza poco frecuente en él: el aria “U’aura amorosa” del “Cosí fan tutte” de Mozart. Cantando muy a la italiana … El público salió con la mirada excitada de las grandes ocasiones; ayer mismo aclamaba a Joan Sutherland y a alfredo Kraus, por un lado y a Jessye Norma por otro, en breve lo hará con Agnes Baltsa y Placido Domingo. No puede negarse que habrá sido un mes de junio memorable el de 1989…… Roger Alier. La Vanguardia 9 de junio de 1989…

comentarios de “La Vanguardia”

Y aunque solo sea por reivindicarme, en esta Boheme casi olvidada yo si que estuve y a pesar de que era como quien dice una cria, al parecer supe apreciar que fue algo muy especial porque nunca lo he olvidado.


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