Fusiles y amapolas.

Me suena que en alguna ocasión he hablado de las amapolas, no de las del campo sino de estas otras.

Remembrance crosses fill a container at the British Legion Poppy Factory in Richmond, west London

Estas amapolas, porque eso es lo que pretenden ser , se han convertido en  el símbolo del recuerdo permanente por los caídos en combate del ejercito británico.  Esto tiene su origen en el día  del Armisticio, también llamado día de los veteranos día de la Memoria, pero para todo el mundo es el Poppy Day.

El 7 de noviembre de 1919, el rey Jorge V decidió fijar la fecha del 11 de noviembre como el día  para recordar el fin de la Primera Gran Guerra que según cuenta  terminó formalmente “a la hora 11 el día 11 del mes 11 de 1918”. Lo dudo al menos  lo de la hora, que a los británicos lo de la puntualidad les va, sí, pero también les gusta la leyenda. Gracias a unos versos del médico, soldado y poeta  canadiense John McCrae la amapola acabó convirtiéndose en el símbolo de esa fecha y por extensión del recuerdo permanente a los soldados caídos en todas las guerras. Al final del post encontrareis el texto del poema en inglés y su traducción.

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Lo de la Poppy no es flor de un día, leñe me ha salido un chiste barato. Hoy sin ir más lejos a pocos metros de un H&M frente a la iglesia de Sant Maria Abbot en pleno barrio comercial de Kensington, había un centro de “amapolas” junto a una cruz recordatoria de los caídos en alguna de las muchas guerras en las que los británicos se han visto involucrados.

Esto del patriotismo vinculado al ejercito es algo que por aquí abajo en el sur no se lleva.  en algún sitio leí que en el ejercito español actual los no españoles son mayoría, supongo que el paro en eso tiene bastante culpa.  En cualquier caso son soldados que en su mayoría confían que España siga siendo un país neutral y sobretodo esperan que no se estropee ningún avión ni su blindado de una vuelta de campaña causas accidentes que junto con los helicópteros caídos creo que son las principales causas de bajas (no muertes) en el glorioso ejercito español. Salvo los que llevan tras de si una larga carrera militar pocas son las personas que se emocionan ante el paso de eso que los comentaristas televisivos suelen mencionar como “nuestras fuerzas armadas”, quede claro que en el nuestras no me siento incluida para nada, que tampoco lloro de emoción cuando veo izarse la bandera española que quieren, será que he nacido en Catalunya y aquí lo del sentimiento patrio se conjuga de otra manera.  con todo esto de la independencia un lector habitual, no catalán, me decía que aquí se ha hecho poco menos que un lavado de cerebro a la gente joven desde la niñes y el resultado es un atajo de irresponsables dispuestos a desbaratar el suelo patrio. Bueno no voy a entrar en la polémica pero si le digo como ya le dije en su momento a mi comunicante que eso del sentimiento patrio no nace, digan lo que digan, eso se cultiva y si no dedicas parte de tu tiempo ha meter en la cabeza de los niños que hay una cosa que se llama…. como se llame … por la que vale la pena jugarse el pellejo  (extremo este harto discutible a mi modo de ver) llegados el momento de defender “Il patrio suol” que diría Radamés, aquí no queda ni Dios. Porque una cosa es haberse quedado sin curro y otra muy distinta es liarse por ahí a pegar tiros por una paga de miseria.

Todo esto a qué viene pues a que esa es una más de nuestras deficiencias educativas. Desde mi punto de vista, cualquier sentimiento patrio (de aquí o de allá) pasa por enseñar la historia y si la enseñas un poco así como ligeramente sesgada, mejor aun porque mayor será su efecto.  A eso es a lo que se dedica el Museo del ejercito británico, a explicar la historia desde la perspectiva del ejercito , más concretamente el ejercito británico.IMG_3383

Que, ¿cómo llegué a este museo?

Pues por culpa del evento de la Saatchi Gallery.  lloviendo con una niña de dos meses en el cochecito y otra de dos  años hija de una amiga de mi hija, qué íbamos a hacer que no costase demasiado dinero. Pues lo que se suele hacer en Londres en estos casos, ir a un Museo que para eso los hicieron y el que teníamos más cerca era el museo del ejercito.

¿hay cafeteria?

Raro, de entrada me pareció raro. No cutre, cutre no, pero freake, de lo más freake que he visto, al menos de entrada y hasta que le encontré el porqué.

Lo poco que vimos, resultaba difícil explicar según que a una niña que está en plena etapa del ¿porqué? ¿Why? en su caso, y también porque el tema barreras arquitectónicas lo llevan muy mal. Lo poco que vimos estaba centrado en las dos grandes guerras del siglo XX, aunque había secciones dedicadas a la guerra de los 100 años, los Boers etc., que será por guerras.

La idea era básicamente esta.

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Una representación más o menos realista, en realidad muy realista de diferentes escenas y situaciones cotidianas en la guerra; desde la chavolita donde se emitían mensajes a través del código Morse, un caído en combate, una joven  sanitaria conduciendo un jeep por la selva asiática. las míticas batallas en los desiertos africanos bajo las ordenes del no menos mítico general Montgomery (eso lo se de las pelis).  Trincheras, despacho, algún tanque.

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todo ambientado con una bonita banda sonora de disparos, ráfagas de metralleta. la verdad es que en algun momento por lo tortuoso del recorrido la cosa tomaba un cierto aire a tren de la bruja. Faltaba un nazi saliendo de una esquina.

Muy significativo eran unos taburetes plegables que sin coste alguno se podían coger en la entrada, digo yo que serían para que el abuelo se descansase mientras explicaba a sus nietos su participación en cualquiera de aquellas gestas.

La única explicación para semejante despliegue es el educativo y prueba de ello era el buen numero de jóvenes estudiantes adolescentes que pululaban por allí. Creo que frikismos al margen era una buena forma de ilustrar un periodo de la historia no tan lejano. Y es esa educación la que de alguna forma propicia el que el día del Veterano sea un día importante para los británicos, que muchos se vayan a tomar el fresco es posible pero que otros muchos quizá cogen a sus hijos o nietos y les hablando de cuando los aviones que sobrevolaban Londres no venían cargados de turistas y hombres de negocios sino de bombas, de eso estoy segura como lo estoy de que las poppys que adornan las tumbas de muchos cementerios son poppys sentidas.

No me gustan los ejércitos, no me gustan las banderas, creo que unos y otros solo traen problemas, pero para los que si les gustan quizá debieran pensar que el sentimiento patrio que tanto les gusta no se forja alrededor de una camiseta de fútbol sino en base a otras cosas en las que la historia tiene un peso muy importante y si esa tarea educativa los hay que la hacen mejor que otros, pues en lugar de criticar, quizá mejor que aprendan.

 

” In Flanders fields the poppies blow

between the crosses, row on row,
that mark our place; and in the sky
the larks, still bravely singing, fly
scarce heard amid the guns bellow.

We are the Dead. Short days ago
we live, felt dawn, saw sunset glow,
loved and were loved, and now we lie
in Flanders fields.

Take up our quarrel with the foe:
to you from failing hands we throw
the torch; be yours to hold it high.
If ye break faith with us who die
we shall not sleep, though poppies grow
in Flanders fields.”

“En los campos de Flandes
crecen las amapolas.
Fila tras fila
entre las cruces que señalan nuestras tumbas.
Y en el cielo aún vuela y canta la valiente alondra,
escasamente oída por el ruido de los cañones.

Somos los muertos.
Hace pocos días vivíamos,
cantábamos, amábamos y eramos amados.
Ahora yacemos en los campos de Flandes.
Contra el enemigo continuad nuestra lucha,
tomad la antorcha que os arrojan nuestras manos agotadas.

Mantenerla en alto.
Si faltáis a la fe de nosotros muertos,
jamás descansaremos,
aunque florezcan
en los campos de Flandes,
las amapolas.”

 

Museo del ejercito – Londres

John McCraemccraedog

 

 

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