Gran teatre del Liceu 2013 – el último que apague las luces, por favor

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Hoy “esto” me ha costado mucho, no el post, sino el título. He dudado entre un “ay señor, señor” con aire de suspiro, un “tonto el último”, el tan socorrido apaga y vámonos. También he pensado cosas más dramáticas del tipo. “lo que el fuego no pudo ahora lo conseguirá … y ahí me he atrancado porque claro, no sabía si poner, la crisis, la ineptitud, la falta de interés, el excesivo interés, y muchas más en la misma son tantas las pequeñas cosas y circunstancias que por separado no revestirían mayor importancia, pero que así en tromba son capaces de todo, es como lo de la lluvia y las tormentas. ¿Qué es una tormenta sino muchas, muchísimas pequeñas, diminutas i aparentemente inofensivas gotas de agua que son capaces de enviar al traste todo, tapas de alcantarilla, casas, vidas, recuerdos. Pues así anda el Liceu últimamente.

El otro día una amiga me echaba en cara, no es lo primera vez que lo hace, que no escribo sobre opera y es que la verdad querida Montse he pasado un año muy malo y ahora que parece que todo va mejor en lo personal, no quiero pensar en cosas que me entristecen y me cabrean y resulta que estoy y cabreada, porque me temo que a lo largo de su historia con guerras, incendios, revoluciones, dictaduras, repúblicas,  con crisis económicas, que también las hubo en el pasado y muy gordas, creo que jamás el Liceu había estado tan a punto del abismo como ahora.

Antes, digo antes porque últimamente no me prodigo y no es porque así yo lo quiera, antes cuando hacia muchas visitas en el teatro, yo solía decirle al público que a mi modo de ver el teatro es una empresa y como tal ha de estar gestionada  bien gestionada porque sino las cosas no funcionan, y esas cosas , ese producto que vende  esa empresa lno es solo un espectáculo, ni un acto cultural o social lo que los teatros de opera venden, lo que el Liceu ha vendido hasta ahora, es todo eso y algo más,básicamente pasión

Quien ha tenido la suerte de vivir ese momento único  en que a través de una música y una voz, descubres en tu interior sensaciones que no imaginabas tener, es cuando  a partir de ese día la música y la ópera en particular, forman parte de tu vida. Una parte más o menos grande en función de como cuan parcelada tengas tu vida; en cualquier caso una parte importante- Y por eso me duele tanto, más de lo que yo quisiera,  haber vivido tan de cerca esa desagradable sensación de decrepitud que en estos últimos tiempos se ha adueñado del teatro.

Desde mi escaso conocimiento, creo sinceramente que hay cosas que se habrían podido gestionar mejor. En demasiadas ocasiones he tenido la certeza de que apelando a la crisis se han suprimido espectáculos y actividades en beneficio de otros que quizá lo merecían más.

Marchó el director general un cargo cuya existencia nunca he entendido salvo cómo parte del peaje a la clase política que gobierna el teatro sin saber lo que es una teatro de ópera y sin estar jamás de acuerdo

Recientemente  fue Matabosch, algunos se han alegrado otros no, pero aunque su trabajo no ha complacido a todos, en general ha sido bueno, aunque yo creo que quizá Matabosch  es un gran director artístico para tiempos de bonanza, con las crisis hay que pensar y mandar un poco más.

El jueves me llegó un mensaje corto. “Basso també ens deixa”  decía un buen amigo y ahora acabo de leer que  al parecer Pons se lo está pensando.

Quizá sí que el título de este post debiera haber sido “lo que el fuego no consiguió ....

1 Comment

  1. Acertada e irónica como siempre, por eso echo de menos tus escritos sobre ópera. Y te lo digo hoy, que ya tenemos director general, y quiero ser optimista. Se cierra una etapa y empieza otra, y aunque nosotras no podemos ser imparciales, no podemos caer en el desánimo que se está apoderando de la institución. Mi voto de confianza para los nuevos responsables del teatro.

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