Pon un garage en tu vida

A día de hoy este es quizá el mejor consejo que se puede dar un joven. Si ademas estudia y es trabajador, entonces ya puede ser la hostia, pero sobretodo un garaje. No valen plazas de parking subterráneas ni porche abierto como es mi caso. Para ser millonario, hipermillonario se precisa un garage de este tipo. 504x_Looking_in_on_garage_610x405 Empiezas con esa mierdecilla, endeble incapaz de soportar no ya un huracán sino una corriente de aire y a poco que la suerte te acompañe acabas con esto. 1323165183_1 Al más puro estilo Bill Gates, jubilado a los 50, con prestigio mundial y pudiendo darte encima el gustazo de ser altruista y ayudar a quien te salga de las narices porque para eso eres hipermillonario.

Así empezó también el desaparecido Steve Jobbs, lo que yo no sabia era que Jeff Bezos también sitúa sus orígenes en un garaje, al menos eso cuenta la leyenda, porque todos estos personajes  a los que en buena medida debemos este mundo nuevo en que vivimos tienen en común además de los orígenes más o menos humildes, que no es lo mismo que pobre de necesidad,  un cierto aire a pringao de la clase pero sobretodo una facilidad asombrosa para convertirse en leyendas algo que antaño se reservaba a difuntos de larga vida, ahora se aplica  en ocasiones demasiado a la ligera a cualquier “pringao” que se haya hecho multimillonario a base  de chips, lo que no desmerecen absoluto su mérito.

Estos días se habla mucho de Jeff Bezos, que es a Amazon lo que Jobbs fue para Apple pero de manera muy distinta, porque mientras uno se dedicó a fundar una casi religión alrededor del diseño no solo en la forma externa  sino en las entrañas de sus equipos logrando hacer desear  a más de medio mundo pequeños o no tan pequeños gadgets informáticos de precios  no siempre justificados, el otro se ha dedicado a hacer de tendero. Si tendero, porque lo que ha hecho  Bezos ha sido vender, vender casi de todo.

Pero no solo de vender vive la empresa; porque en este mundo cambiante en el que el ahora ya suena a pasado, él ha sido capaz de llevarse la mejor tajada de la explosión popular del libro electronico. Una tajada de la que se beneficia si, pero de la que nos hemos beneficiado otros muchos, yo misma que tenía mis libros olvidados, los que en su día publiqué tenían el estigma de descatalogados, los otros no eran ni libros, seguien en el cajon medio olvidados.

Ahora gracias a Kindle, a Bezos los he vuelto a poner a la venta y millonaria no me haré pero la respuesta que estoy recibiendo (al decir respuesto me refiero a ventas) es mejor de la que nunca hubiera imaginado  siendo como soy una personal normal sin programa de televisión, sin estar liada con ningun famoso ni nada. Esto me ha llevado a un renacer de mis ganas de escribir, y dentro de unos días pondré un nuevo libro a la venta en Amazon; que guste o no eso ya no soy yo quien ha de decirlo si encima se vende, pues fantástico y sino pues seguiré en ello. Esas ganas de volver a escribir de volver a sentarme ante el ordenador a quemar horas y horas ligando frases y viviendo otras historias, se lo debo a  Bezos y a su particular manera de entender el mundo de la cultura, porque hay que ser empresario para crear Amazon, pero también hay que amar la cultura.

Estos días son muchos los que han descubierto ese nombre Jeff Bezos, como el comprador de una cabecera histórica el Washington post un periódico que a lo largo de su historia ha hecho muchas cosas no solo lo del Watergate. Ahora andaba como casi toda la prensa mundial buscando un nuevo norte, tarea difícil mucho. Hace días me decía la vendedora de periódicos de Alella.

En realidad yo lo que vendo son cazuelas; foulards, todo menos noticias.

Leyendo noticias sobre tan sonada adquisición de tanto en tanto tenia la sensación de leer entre líneas, algo así como “Compreme a mi también Señor Bezos”. No sé el mundo de los libros si los editores quieren y sino también creo que tiene el futuro asegurado siempre y cuando se apliquen políticas de precios razonables, lo de la prensa lo veo más crudo. La semana pasada compre un periódico, el primero en mucho tiempo y lo compre porque lo necesitaba para poner encima el pote de Shima que cuando bebe me mancha el parqué. ¿Triste? Si, pero, como diría cualquier joven de hoy en día “es lo que hay”.

CARTA DE JEFF BEZOS A LOS EMPLEADOS DE WASHINGTON POST Ya escucharon la noticia y muchos de ustedes la recibirán con un grado de aprehensión. Cuando una sola familia es propietaria de una empresa desde hace muchas décadas y cuando esa familia actúa durante todo ese tiempo de buena fe, con sus principios en alto, en los buenos tiempos y en los momentos difíciles, como administradores de los valores importantes -cuando esa familia ha logrado tan buen trabajo-, es natural preocuparse por el cambio. Así que, permítanme empezar con algo crítico. Los valores de The Washington Post no necesitan cambio alguno. La labor del periódico seguirá siendo hacia sus lectores y no hacia los intereses privados de sus dueños. Continuaremos buscando la verdad dondequiera que se encuentre y vamos a trabajar duro para no cometer errores. Cuando lo hagamos, podremos estar a su altura rápida y completamente. No estaré dirigiendo The Washington Post en su día a día. Vivo felizmente en el otro Washington, donde tengo un trabajo que me encanta. Además de eso, el Post ya cuenta con un excelente equipo de liderazgo que sabe mucho más sobre el negocio de las noticias que yo, y estoy muy agradecido de que hayan accedido a quedarse. Habrá, por supuesto, cambios en el Post durante los próximos años. Eso es esencial y habría pasado con o sin un nuevo dueño. El Internet está transformando casi todos los elementos del negocio de la información: acorta los ciclos de las noticias, erosiona las antiguamente fiables fuentes de ingresos y permite nuevos tipos de competencia, algunos de los cuales tienen poco o nada de los costos que representa la recopilación de noticias. No hay ningún mapa y trazar un camino para seguir no será fácil. Tendremos que inventar, lo que significa que tendremos que experimentar. Nuestra piedra de toque serán los lectores, comprender lo que les interesa -el gobierno, líderes locales, aperturas de restaurantes, grupos de scouts, empresas, organizaciones benéficas, gobernadores, deportes- y trabajaremos hacia atrás desde ese punto. Estoy emocionado y soy optimista acerca de la posibilidad de invención. El periodismo desempeña un papel fundamental en una sociedad libre, y The Washington Post -como el periódico local de la ciudad capital de Estados Unidos- es especialmente importante. Me gustaría destacar dos tipos de valor que los Graham mostraron como propietarios que espero poder canalizar. El primero es el valor para decir: espera, asegúrate, tranquilízate y busca otra fuente. La gente real y su reputación, sus medios de subsistencia y sus familias están en juego. El segundo es el valor de decir: sigue la historia sin importar el costo. Aunque espero que nadie me amenace con poner alguno de mis miembros en una prensa, si lo hacen, gracias al ejemplo de la señora Graham, estaré listo.

Jeff bezos en wikipedia

Las 10 reglas de oro de Bezos

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