El dia que el cielo se vino abajo – septiembre 1962

Yo tenía un abuelo En realidad no era mio, lo tenía prestado porque  los mios, los de sangre, esos murieron antes de que yo naciera, así que l’avi Josep, el abuelo de mi marido era un poco mi abuelo.

 

 

L’avi Josep era todo un personaje,  un poco como todos. Yo creo todos los abuelos vistos de cerca son personajes, de lejos son solo eso abuelos; que se duermen en la mesa antes de los postres que ponen la tele muy alta,  que hacen esas cosas típicas de los abuelos. Pero  l’avi Josep era diferente. ¿Quién no tiene una tía gordita y apetitosa que a los postres de una comida se levanta y recita una poesias, de esos en mi familia han habido varios ejemplos, pero l’avi era especial, porque el l’avi ponía el alma en cada verso, l’avi havia sido actor . Nunca olvidaré las lágrimas emocionadas de mi suegro cuando l’avi recitaba aquello tan famoso de…

Lo pare, sentintho,  
    ho escolta callant,  
    la mola rodava  
    y anava cantant:  
    Esmola qu’esmola,  
    fés dagas, daguer;  
    fés dagas que passin  
    les mallas d’acer.

Tremendo, y poco importaba si lo recitaba una como diez veces, mi suegro lloraba igual.

Però es que además l’avi escrivia. Un día l’avi empezo a rellenar libretas.  Eran unas memorias especiales que a su muerte yo transcribi del catalan “no estudiado” al catalán inteligible. La mayoria de  las entradas en sus memorias eran una exhaustiva relación de las setas que habia encontrado, de cuantos periquitos le habían nacido, de si había llovido o no y de cuanto echaba a l’Angeleta:

Però de tanto sus memorias se mezclaban con la historia.  Esta es la transcripción de una de esas ocasiones.(abajo está el texto original en su catalán más o menos corregido, l’avi solo hablaba catalán una lengua que nunca estudió por eso la escribia tal como a él le sonaba y a veces me reultaba muy dificil entenderlo)

A veces con mis cuñados bromeábamos: “Estas mujeres cada domindo nos dan lo mismo, arroz, alcachofas y caracoles, vamos que nunca nos ponen langos, tan buena cómo es” Un domingo les dije: “podríamos comprar una libreta y Luis, que era uno de los cuñados, será el cajero, cada domingo ponemos un duro cadaunos y él los guardará y lo apuntará en la libreta y si alguién algún domingo se olvida de pagar, él se lo pedirá. Cuando tengamos dinero suficiente buscaremos un día que haya dos fiestas y nos daremos un hartón de langosta”. Todos estuvieron de acuerdo. “ya tenemos mucho dinero pronto podremos comernos la langosta” decía Lluís.
Pero pasó que hubo unas grandes inundaciones, llovió mucho y rebento un pantano que había cerca de Terrassa, fue una gran desgracia, muchos muertos porque pasó de noche y la gente que vivía cerca no tuvo tiempo de ponerse a salvo. Muchas familias se quedaron sin ropa y sin dinero. En fin, una desgracia. Por la radio no hacía más que pedir ropa y dinero, y yo cada vez que lo escuchaba se me ponía la piel de gallina. “¿Sabéis lo que podríamos hacer? Podríamos llevar todo este dinero a la Radio, ya comeremos la langosta otro día”. Tuvimos que hacer más de una hora de cola para subir a la emisora, dimos el dinero y vuelta a empezar,

A vegades amb els meus cunyats fèiem broma perquè dèiem: “Aquestes dones cada diumenge ens foten el mateix arròs, carxofes i cargols, en fi que mai ens fan llagosta, tan bona que és!”. I un diumenge jo que el dic, podríem comprar una llibreta i el Lluís que era un dels cunyats que se l’emporti i ell serà el caixer, cada diumenge paguem un duro cadascú i ell que’ls guardi i que ho apunti a la llibreta i si algú algun diumenge s’oblida de pagar ell que’ls demani i quant tinguem forces cuartos busquem un dia que hi hagi dues festes i ens futem un tip de llagosta” i tots: “Si, si noi ben pensat. Vinga Lluís jo ja et pago, mira a casa som 5, doncs té cinc duros”, l’altra “vinga jo també” i ho vam fer així i anàvem pagant i el cunyat Lluís deia. “Bueno ja hi ha molts cèntims, aviat ho podrem fer i va resultar que hi va haver unes grans inundacions, que va ploure molt i es va rebentar una paret d’un pantà que hi ha vora Terrassa i va haver moltes desgracies, mols morts perquè va passar a la nit i la gent que vivien a la vora no van tenir temps de posar-se a resguard i moltes famílies que van quedar sense roba i sense diners, en fi una gran desgracia i per la radio no feien més que demanar roba i diners, jo cada vegada que ho sentia s’em posava la pell de gallina, fins que un dia els vaig dir: “Nois sabeu el que podríem fer?”, i van dir: “què?”, “doncs portar aquest diners a la Radio i nosaltres continuar pagant i un altra dia ja farem la llagostada”, a tots els va semblar bé i aquell diumenge mateix vam baixar més aviat del trosset, vam passar per casa del cunyat Lluís que tenia els diners i cap a la Radio i vam haver de fer més d’una hora de cua per poder arribar a dalt de l’emissora, vam entregar els diners i a tornar-hi.

 

 

 

 

 

 

Las fotografias las he sacado de varias fuentes en Internet.

¿tienes algo que decir?