Santo Domingo de Silos

Pues la verdad es que en principio no estaba previsto, pero nos pillaba tan cerca…. aunque en sentido contrario, a pesar de ello nos levantamos prontito y llegamos al monasterio antes de que abrieran las puertas. Previo echar un vistazo al arbolito de la entrada una sequoia que ronda los 150 años, más o menos los mismos que el ciprés, el famoso ciprés, pero a ese lo dejo para más adelante.

Sabéis aquello de “visita obligada” bueno pues eso.  Silos, en concreto su claustro hay verlo, admirarlo, saborearlo y amarlo, algo relativamente fàcil cuando vas de la mano de una persona que lo conoce, lo ama y sabe transtimitir ese amor a las personas que la escuchan….. Leñe parece que hable de mi misma enseñando el Liceu. (modestia aparte)

Lo cierto es que un buen guia es algo que se agradece y mucho, lo agradece el visitante y lo agradece sobretot el objeto de la visita en este caso uno de los claustros románicos más excepcionales que verse puedan.

Pero vamos por partes porque ese claustro está situado dentro de un monasterio que no siempre se llamó así. Al principio , allà por el siglo VII y hasta el X  se llamaba San Sebastián de Silos. En el monasterio las cosas no iban demasiado bien, durante la ocupación musulmana estaba en franca decadencia, más tarde en época de Fernán González la cosa parece que remonta pero entonces llega Almanzor y la vuelve a liar. No es hasta 1041 cuando Domingo, entonces prior del monaterio de San Millán de la Cogolla (otro sitio que merece ser visitado) se refugia en Castilla, al parecer tenía sus problemillas con el rey de Navarra. En cambio Fernando I lo recibe encantado y le carga el muerto, porque debia ser un muerto, de hacer renacer el monasterio.  Domingo que después sería santo, se pone a la tarea con todo el empeño él construye, bueno manda construir la iglesia románica de 3 naves, de la que en la actualidad solo queda un trocito de nada ya se sabe que esto del románico no fue siempre del agrado de todo el mundo. Por suerte el claustro sobrevivió a las modas

Porque Silos es un monasterio, si, una iglesia si, pero Silos antetodo es un claustro con un ciprés.

 

El claustro de Silos es de doble planta, la que se visita es la inferior que como casi siempre llevó su tiempo, en él se distinguen dos fases de construcción (segunda mitad del siglo XI y primera del XII) Las dos fases se distinguen por los fustes de las columnas y por la talla de sus capitales que en la segunda fase ganan en realismo y volumen. Uno de los aspectos más llamativos son los relieves que adornan los angulos del claustro,  en los que se habla acerca de La ascension y Pentecostes; El sepulcro y el descendimiento; Los discìpuos de Emaús y la duda de Santo Tomás y La anunciación a Maria y el arbol de Jessé. Y todo hecho a la manera de la época como quien ilustra un libro para niños, porque al fin y al cabo en aquella época las piedras hablaban a los fieles y explicaban esas historias que ellos de otra manera, salvo la palabra, podían conocer porque eso de leer era privilegio de muy pocos. a) porque no sabían b) porque los libros eran un lujo más que un claustro.

Los 64 capiteles son todos distintos. Allí encuentras motivos vegetales, animales y cómo no las consabidas arpías.

Santo Domingo de Silos también sufrió los efectos de aquella famora Ley de desamortización de Mendizábal, nunca en la historia puede que de la humanidad un nombre ha quedado tan indeleblemente unido al expolio artístico como el de este hombre; en fin. En 1880 el monasterio cambia de manos y en él se establece una comunidad benedictina procedente de Francia es por aquel entonces cuando se planta el famoso ciprés.

La guia nos explicaba la anécdota de cuando el ciprés estuvo a punto de morir y que a pesar de la labor de los expertos nadie daba con a solución. Hasta que llegó un ingeniero agronómo de visita y dió con el problema. La verdad es que la actuación de dicho ingeniero no tiene nada de heroico, yo misma habría dado con el problema, yo y cualquiera que haya tenido la ocurrencia de poner un arbol, léase olivo, tamarindo (este es mi caso) o ciprés rodeado de césped. Exceso de agua. Se remodeló el jardín se aumentó el drenage y allí está el ciprés el que inspiró a Gerardo Diego el famoso soneto.

 

Enhiesto surtidor de sombra y sueño
que acongojas el cielo con tu lanza.
Chorro que a las estrellas casi alcanza
devanado a sí mismo en loco empeño.

Mástil de soledad, prodigio isleño,
flecha de fe, saeta de esperanza.
Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,
peregrina al azar, mi alma sin dueño.

Cuando te vi señero, dulce, firme,
qué ansiedades sentí de diluirme
y ascender como tú, vuelto en cristales,

como tú, negra torre de arduos filos,
ejemplo de delirios verticales,
mudo ciprés en el fervor de Silos.

Y ya no puedo decir mucho más porque como he dicho Silos no estaba en nuestro itinerario inicial y debíamos retomar el camino hacia León.

 

 

http://www.abadiadesilos.es/bienven.htm

8 Comments

  1. Enhiesto surtidor de sombra y sueño…

    Val la pena la visita. Molt bon detall, Estrella.


    Seen on your photo stream. ( ?² )

  2. Hubiera sido un pecado no acercarse … Una de mis debilidades … y unas fotos pendientes.
    Un saludo

  3. mmmmm, m’ha fet ilusió veuré les fotos, està igual que quan jo hi vaig anar…als 15 anys, o sigui, ara en fa 37. Lògic, per altra banda, perquè els monastirs benedictins no es caracterizen per canviar el “look2 sovint… ni falta que els hi fa!

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