La mujer invisible


Hace días que vengo observando un curioso fenómeno.
Los días que voy al gimnasio he de librar una pequeña guerra personal por la posesión del periódico con un señor de unos cincuenta años, muy cachas él. Hago auténticos sprints en la ducha para llegar antes que él a la cafetería porque para mi un desayuno sin periódico es como un donut sin azúcar. El viernes pasado se me adelantó y cual no fue mi sorpresa cuando nada más verme, el hombre cierra el periódico y me lo ofrece.
El lunes tuve visita en el Liceo, un grupo bastante numeroso y variopinto, había gente de Bilbao, de Madrid, unos italianos y señor kuwaiti, sobre los cuarenta años más o menos de buen ver, la verdad. Bueno, pues al acabar la visita el señor muy amable me dio su tarjeta personal y me hizo prometer que si algún día iba a Kuwait, cosa que no contemplo en mis previsiones a corto ni a medio plazo, le llamaría
Será un placer enseñarle las maravillas de mi país, dijo así tal cual.
Hoy, que volvía a tener visita, ha sido el remate.
Estaba desayunando en un bar, justo enfrente del teatro cuando un señor se sienta a mi lado y al poco yo ya sabía que era de Atenas, que no había venido a lo del partido, que vive en Barcelona desde hace un año, que su padre es cirujano, que fue voluntario en las olimpiadas y que hoy hacía calor cosa que yo ya había notado. El señor se ha ido, supongo que a su trabajo y cuando me disponía a pagar resulta que el griego se me había adelantado.
Esta concatenación de sucesos “extraordinarios” es algo que, la verdad, hacía tiempo que no me pasaba. Y creo que todo se debe a mi nuevo look.
Después de unos meses de crisis capilar.
Pero bueno te vas a teñir o no
Es que quiero saber realmente como tengo las canas.
Blancas, cómo las quieres tener.
Grrrrr.
Hace uno diez  días llegué al punto de no retorno
Haz algo, le dije a la peluquera con quien tengo una relación tan larga como tormentosa e irregular en el tiempo.
Después de más de tres horas metida allí dentro, tiempo que ella invirtió en intentar borrar el tinte acumulado y yo en ponerme al día con todas las revistas del mundo mundial. A eso de las ocho de noche entré en casa. He de decir que durante este tiempo pedí que me llevaran, por este orden: el portátil, unas magdalenas, cocacola, y..
bajame también la camisa de papá  esa que hay en mi mesa y no te olvides de coger aguja e hilo blanco
Después de tan largo tiempo la familia me esperaba espectante, no sé si por verme o porque ya era hora de cenar, la cuestión es que el recibimiento fue de los que dejan huella.
Eso no es lo que me dijiste que te harías, mi marido
Alguien puede traerme las gafas, mi hijo el informático
Cuando vuelvas a ser mi madre me avisas, ese era Xavier.
Con semejante recibimiento me pasé buena parte de la noche delante del espejo, varias veces pensé en raparme, teñirme de negro o comprarme un casco.
A la mañana siguiente decidí llevar a cabo un sondeo de opinión y por este orden me dejé caer por: el Garden, la farmacia, el despacho de Teresa, el supermercado, la panadería, la mercería, la gasolinera y la casa de materiales de construcción. La opinión fue unánime lo que no quiere decir que fuera sincera, pero a mi me sirvió para que aquel día cuando la familia regresó ya no me importará demasiado si me parecía o no a la profesora de derecho administrativo de mi hijo.
Al parecer esa reconversión de las canas en algo parecido a un rubio casi ceniciento y una ligera “homogeneización” con el resto ha producido un extraño efecto cuyas consecuencias son que de repente he dejado de ser invisible.
Aunque lo que ahora llevo en la cabeza dista mucho hacerme merecedora del calificativo de “rubia”, sí que hay algunos sectores en que los cabellos han dejado de ser blancos y ahora son rubios, casi blancos pero rubios. Pues será eso.

Será que cómo decía aquella película “los caballeros las prefieren rubias” sean naturales o  de pote, enteras o a trozos incluso si lo que hay debajo del rubio rutilante son canas.
Lo que ha quedado es que a partir de ahora tendré más oportunidades de leer el Hola.

20 Comments

  1. Bueno, no te quejes!!! Al menos se dieron cuenta!! Una compañera de trabajo vino llorando porque pasó más o menos el mismo tiempo en la pelu y en la casa nadie se dio cuenta! jajaja

  2. Juajuajua….. lo que me he reído!
    Seguro que estás guapísima y a los hombres de casa….. ni caso, ya se acostumbrarán.
    Mi experiencia en el tema: yo he llevado durante muchos años mechas amarillas y NARANJAS mezcladas, en un pelo supercorto y con cera o algún fijador.
    Cada vez que volvía de la pelu, me miraban como a un bicho raro, seguro que pensaban que estaba medio loca.
    Hace 5 años dejé de ponerme colorines y ahora me dicen que estaba mejor antes, que sólo de un color (el mío) es muy soso!
    Quién los entiende????????
    Besos.

  3. Madre mía según lo dicho por Javier yo voy para joven, con 61 castañas aún tengo el pelo negro, negro, negro :-)))

  4. [http://www.flickr.com/photos/26741430@N03]
    ja! ja! les canes hi son, así como de camuflaje pero hi son. Es que el mon de la perruqueria iles canes és tremendament complicat. A la universitat aviat faran masters sobre el tema.

  5. Jejeje…muy bueno, real como la vida misma…la verdad es que tienes tanta gracia escribiendo como dibujando….yo también he ido a tu blog y he disfrutado del resto de la historia y de la rubia Marilyn contándonos cómo la invitaban a desayunar los caballeros…Pues nada, decidido -opino- rubia para siempre!
    Un beso -que para eso eres rubia!

  6. però et van tapar les canes o no?? m’has deixat més intrigat que una peli de Hitchcock

  7. Un viejo dicho popular aclara que a medida que los hombres se hacen mayores… se les cae el pelo o se les vuelve blanco….
    entre tanto, a las mujeres se les pone rubio.

  8. Tu nuevo look trasciende hasta aquí
    a través de tu magnífico dibujo (cosa ya habitual) y de tu estupenda reflexión (también habitual).
    En resumen

    Espléndida !!!!!

  9. Yo odio las peluquerías, me resultan incomodas, me hacen perder una mañana o tarde y lo que es peor, en un momento de nuestras vidas se vuelven irremediablemente necesarias, utlilizan nuestra necesidad de autoestima para volverse imprescindibles, grrrr, las odio, y a las canas, también!!!

  10. [http://www.flickr.com/photos/javier1949]
    Ese "Espléndida !!!!! " va por el dibujo o por mi nuevo look a ver si va a resultar que el efecto llega hasta internet.

  11. [http://www.flickr.com/photos/ory2]
    Pues me alegro que te hayas reído pero "palabrita de niño Jesús" que EXISTO, que va en serio que ni me he engordado ni me adelgazado que visto igual que hace dos semanas, que nos soy ni más ni menos simpática y jolín que me pagan el desayuno. Si es que son como crios. Ahora hasta a mi hijo Xavier le gusta. No te fastidia ahora tendré que ir a la pelu.
    Dios!

  12. Ja ja ja ja!!!! Lo que me acabas de hacer reir con tu blog!!! Dejar de ser invisible, sube la autoestima, y eso no tiene precio…… Un besote de rubia a rubia 🙂

    Vista en mi página de inicio de flickr. (Yo también quiero esto)

  13. jajajjaja….. es que me parto contigo….. fantástico relato wapaza (seas rubia, morena o con canas)….jajjajajaj

    un beso

  14. jajajajja….. no me puedo quedar aqui….. pincho rapido el link….jajajajjaja

    pero mami, a mi me gustas de todas las formas….jajajajaj

Comments are closed.