Avispa – Vespidae – O Ese bicho asqueroso que como mejor está es muerto

Esta noche pensaba en eso que os explicaba acerca de los efectos colaterales provocados por mi nuevo look y la verdad es que igual no todo el mérito es atribuible a la peluquera, porque está científicamente demostrado que los …”caballeros las prefieren rubias…. y … tetudas.

Lo de las rubias ya quedó claro ayer, aunque yo estoy más cerca de una cebra que de Marilyn , lo otro no ha sido nunca mi  “fuerte”, cosa que los años se agradece porque sabido es que a pesar de que la gravedad actúa con igual fuerza sobre todo nuestro organismo se hace más evidente en determinadas zonas, como las tetas. La  ley es muy simple “más gorda, más cae”, elemental.

Bueno pues resulta que coincidiendo en el tiempo con mi paso por la peluquería fui víctima de un ataque de la guerrilla que vive en el tejado de mi casa.

Aquella infausta mañana, llegué a casa y como suelo hacer me puse cómoda, me saqué la camisa y me puse una camiseta que saqué del segundo cajón de mi armario. Cómo sea que en verano, a mi modo de ver, el sujetador pasa de prenda íntima más o menos sexy a instrumento de tortura digno de la Inquisición, no llevaba. ¡Lástima! porque de haberlo llevado ahora no estaría escribiendo esto.

Salí del dormitorio hacia la cocina y a escasos dos metros pegué un aullido que aún resuena en las paredes de mi casa.

Sí, exactamente ocurrió eso que estáis pensando y duele …más o menos como lo imagináis pero multiplicado por dos.

Dos días después y en vista de que aquello iba a peor tuve que ir a urgencias, de donde salí con un arsenal de anti-todo:  anti-inflamatorios, antihistamínicos y antibióticos porque encima la herida se infectó.Y por supuesto

Vuelva mañana que le haremos otra cura.

Estoy segura que ese día fuí el tema de conversación en casa del médico, la enfermera, el zelador y en Facebook donde mis pocos amigos siguieron con gran interés mi “desgracia”.

Lo cierto es que salvo en mis tres embarazos jamás he lucido semejante pechugamen, el problema es que esta vez daba pena de ver y que encima “la cosa” estaba ligeramente desequilibrada, mejor dicho bastante desequilibrada, pero eso es un pequeño detalle  que solo notamos las mujeres

Oye te veo rara. Niña ¿qué te ha pasado en la teta?. Eso dijo mi amiga Maria José.

En cambio los hombres, como aquel señor del tren que no me quitaba el ojo de encima,  lo único que veían era que allí había una teta gorda la otra como si no estuviera.

Es como lo de las rubias que no les importa si son naturales o  de pote, enteras o a trozos lo que importa es que son rubias. Pues con las tetas peor, qué más da si aquello es producto de la más sofisticada ingenieria aplicada al mundo de la coseteria, si  eso que miran en el fondo es una bola de silicona, o el resultado, el doloroso resultado, de la malaleche de una avispa. Lo que importa es que es una teta, una teta gorda.

La avispas son unos bichos odiosos, especialmente si eres alérgico como yo.  Les encantan las costillas de cordero, ver una avispa troceando un pedazo de carne ante tus ojos es un espectàculo que la verdad acojona, es que lo estoy escribiendo y pienso en mi pobre teta.

Además son  inútiles,  porque lo de polinizar lo hacen muchos otros insectos sin tanta mala leche. Pero es que además cuando son legión  se convierten en serio problema como ocurre en mi casa. Al parecer, la ilusión de cualquier avispa es montarse un duplex debajo de una teja a poder ser con vistas al mar.

Para intentar minimizar los riesgos ayer por la tarde en el tejado de mi casa tuvo lugar una guerra química en toda regla, y hoy por primera vez en muchas semanas he podido cocinar con la ventana abierta. Ah! y si alguien sale con que eso no es nada ecológico, pues mira …. que le den o mejor que le pique una avispa.

Más información sobre esos bichos asquerosos

http://es.wikipedia.org/wiki/Vespidae

5 comentarios

  1. Ja jaja!!! Upsss… Perdona que me ria, Estrella, pero es que el relato tiene mucha gracia, y la historia no tiene desperdicio… Vaya cosas te pasan!! Si no fueras alergica y no doliera tanto (te entiendo porque tambien soy alergica… brrrr), me pensaria lo que te propone Eudald… jejejej….. Besotes

  2. Pues me has dado una idea, a mi que la naturaleza no me ha dotado con generosodad de esas graciles bondades, pues igual, si no duele mucho…mmm…mejor lo dejo, con lo comoda que estoy así, mi espalda no sufre y los hombres me miran a los ojos cuando les hablo.

    Besos y gracias por regalarnos estos ratitos de agradable lectura.

  3. La avispa me ha llevado a visitar tu galería,
    Que me ha parecido soberbia.
    Chapeau Estrella.
    Sinceramente.

  4. Sap greu, espero que la cosa no vagi a més, si no sempre et pots fer picar l’altra per a compensar 🙂 perdó
    (he rigut molt amb el relat)

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