La roja – Punto final

No sé si acabará convirtiéndose en una costumbre pero cuando un tema se prolonga más allá del solitario post siento la necesidad de cerrarlo de alguna manera. Me paso con la Fuji, que por Dios la de gente que sigue entrando allí, y me ha pasado ahora con La Roja. Si yo fuera simplemente aficionada al futbol, que no lo soy, la cosa sería bastante sencilla un corta y pega de la infinidad de artículos, reflexiones y estudios científicos que si no los hay, pronto los habrá acerca de la Gran Victoria y lo que cuelga, y ya tendría el problema resuelto. El problema es que lo de hablar del Triunfo de La Roja visto desde esta esquina de España  máxime cuando por cuestiones de calendario ha coincidido en el tiempo con la Gran Manifestación, insisto en lo de Gran,  del sábado pues complica un poco las cosas. Total que no sabía muy bien cómo encararlo, pero cómo decía mi suegro, “si les deixes madurar les pomes cauen soles” (si las dejas madurar las manzanas caen solas) y así ha sido. Hoy en Flickr me he encontrado con un breve pero magnifico reportaje gráfico de mi amigo Eduardo Sentchordi que al margen de su innegable calidad fotografica (amistades al margen) ilustra muy bien lo que pasó el lunes en las calles de Madrid. Pero es que además la descripción que hace me ha parecido tan buena y sincera que con su permiso la comparto con vosotros.

Aquí tenéis sus fotografías, su comentario y un “pequeño” añadido mío.

MADRID – 20100712/01 – ¡CAMPEONES DEL MUNDO! / WORLD CHAMPIONS! – ESPERANDO A “LA ROJA”

Fue ayer lunes 12 de julio en Madrid. El que escribe estas líneas no puede decir que no le guste el fútbol pero no puede decirse que sea un gran aficionado, se sintió recompensado, como tantos millones de españoles (me atrevería a decir que todos), cuando vió como su selección se había ganado a pulso el Campeonato del Mundo por primera vez en su historia.

Y en esta tarde de calor tremendo, la selección española en pleno regalaba a España entera el título, paseándolo por Madrid. Era el 12 de julio y menos de 24 horas antes habían derrotado a una selección holandesa, a quien la historia del fútbol le debía dos Copas del Mundo pero que decidió traicionarse a sí misma, a su estilo y a su propia historia desenterrando el hacha de guerra y dando un lamentable espectáculo del que ellos mismos se sintieron avergonzados… eso sí, a toro pasado… Enfrente tuvieron a un grupo humano de una enorme calidad, a una organización que funcionaba y a un país que necesitaba que ocurriera algo así… Por eso Madrid se lanzó a la calle e inundó la ciudad de color rojo pero sobre todo de alegría, de entusiasmo y de reconocimiento. Los que vivimos en Madrid fuimos unos privilegiados. Nunca antes se me hubiera ocurrido que yo saldría a la calle para festejar algo así y menos aún con 37 – 38 ªC… Nunca antes hubiera imaginado que me iba a comprar una camiseta y menos aún que me la iba a poner y salir a la calle con ella… Nunca antes hubiera imaginado que la selección nacional iba a ganar la Copa del Mundo de Fútbol y menos aún de la manera que lo hizo… Pero… fue así. Este viajero, no se desplazó fuera de su ciudad ni de su país esta vez, pero fue fiel a su espíritu reportero y documentalista y tomó su cámara con dos objetivos y… a ver y a vivir esos momentos!

Las palabras se quedan pequeñas para describir lo que había, lo que se veía, lo que se vivía… Era una atmósfera de alegría, de buen rollo, de simpatía, de camaradería, de tolerancia, de permisividad… Era una atmósfera deseada y deseable, envidiada y envidiable pero… real.

La espera fue larga, muy larga, pues era una multitud tan enorme que todo se hacía lento pero factible. Todo era posible ayer por la tarde: esperar, no enfadarse, no tener prisas, disfrutar del momento, poner buena cara al calor intenso… Ello permitió tomarse tiempo para ver y para mirar, para observar e incluso para elegir… Y a uno, que hace siempre muchas fotos, quizás demasiadas fotos, no le tembló el pulso para disparar y recoger con su cámara lo que sus ojos le iban pidiendo y dirigiendo que era mucho, bonito y bueno. Al final se ha quedado con más de 150 imágenes… pero no va a cargar todas en Flickr, solamente unas pocas…

Había de todo y muy variado. Personas de todas las edades, incluso muy mayores, niños que estaban disfrutando como nadie, gente joven con las caras pintadas con los colores de la bandera, inmigrantes de todas las razas sintiendo a “la roja” como suya y… es que, sencillamente, lo era… Vehículos haciendo sonar los claxons y ondeando banderas… Miles y miles de banderas, que al que suscribe le producía una buena sensación cuando tanta tontería ha permitido que en un pasado no demasiado lejano la derecha más rancia se apoderase de la bandera como si solamente fuera de ellos ó las 17 banderas distintas que conviven junto con la nacional (algunas creadas mediante concurso de ideas hace muy poco más allá de 30 años…) tenían que desplazar sí ó sí a la bandera nacional cuando lo suyo es que convivan y se complementen… La policía nacional había incorporado a las antenas de sus motos algo alusivo a este título… La Cibeles lucía también como un seguidor más… Y la alegría, mucha alegría, las ganas de pasarlo bien, las ganas de agradecer a nuestros jugadores y cuerpo técnico (¡qué personaje positivo Vicente del Bosque!)… En un cartel de PhotoEspaña 2010 colocado sobre la verja del Cuartel General del Ejército de Tierra en la calle Alcalá la cara de un rostro femenino retratado había incorporado los colores que se repetían miles de veces en las caras de la gente…

Han corrido ríos de tinta sobre cómo el país, la nación española se ha unido… No seré yo quien añada más sobre el tema pero… está ahí y es real. La fuerza del fútbol… pues sí, la fuerza del fútbol.

Disfruté fotografiando y viviendo el momento. Puede ser que solamente sea una vez en la vida… ¡Mereció la pena!

¡¡¡Gracias, a la “Roja” por habernos hecho sentir orgullosos y por habernos hecho felices!!!

Querido amigo:

No seré yo quien frustre esas palabras tuyas tan sentidas como emocionadas, la ilusión colectiva tiene eso que se contagia y después de vivir experiencias así uno llega a casa empapado en sudor, sediento y hambriento, hambriento de tortilla de patatas pero también hambriento de ilusión porque la ilusión es adictiva y uno puede llegar a pensar que eso que ahora siente que esa adrenalina que corre por sus venas  empujada por canciones, gritos y los colores de la bandera es compartida por todos. En el fervor de la alegría desbordada uno puede llegar a pensar que esa pequeña porción de mundo que habita  es la única realidad  y que por tanto el mundo es así. Caray ahora no sé si estoy hablando de lo del lunes o de lo del sábado.

Querido amigo, lamento informarte que la cosa no fue así en todas partes.  El lunes por la mañana mientras Madrid era una inmensa bandera y la gente acudía a sus puestos de trabajo con la roja puesta y sacando pecho, aquí  la cosa no era exactamente así. Baste un ejemplo,  en el tramo de Ramblas comprendido entre Liceu i Plaza de Catalunya a las 11 de la mañana, salvo las ya habituales de dos pensiones, la del Circulo del Liceu y un par de hoteles sólo conté 5 cinco banderas españolas.  En el trayecto hacia casa cuando el tren dejó atrás los túneles conté algo así como unas quince banderas españolas, las más de las veces acompañadas de la catalana., un poco a modo de justificación.  Según mi hijo que el lunes se movió bastante en coche, haberlas había pero la cosa queda muy lejos de “ese mar de banderas que cubre madrid” como escuché repetidamente en diversos medios de comunicación.

Mi otro hijo el más futbolero  el domingo se fue a Barcelona a celebrar el triunfo, qué caramba había sido un partidazo y eso había que celebrarlo. Si se celebró pero  como siempre aparecieron unos cuantos alborotadores, pocos pero suficientes, exhibiendo la gallina en la bandera, la policía que no estaba dispuesta a que aquello se le desmadrara actuó temprano, muy temprano, quizá demasiado temprano y unos cuantos, pocos pero suficientes,  quemaron arboles y algún que otro contenedor, los exaltados eran pocos, cierto, pero allí estaban para joder la marrana. Lo peor es que cuando mi hijo se fue con sus amigos a gritar por ahí Viva la madre que parió a Iniesta o cosas parecidas, yo sentí el impulso de decirle “Ten cuidado!” y eso no suelo decirlo.

Querido amigo, aquí cuando por lo que sea te da por comentar algo sobre la roja aunque solo sea porque te hace gracia la historia esa del pulpo,  siempre te sale alguien mezclando historias que no vienen al caso y al final sientes que has de justificarte.Yo quisiera poder decir que aquí se celebró el triunfo de la roja con normalidad, motivos de sobra los habían buena parte de esa alegría se la debemos a los jugadores del Barça, pero no te lo puedo decir. Claro que también hubiera querido poder decir que aquí el sábado la gente fue a la playa con normalidad pero no fue así porque mucha gente decidió unir gritos  y canciones bajo los colores de una bandera, motivos tampoco les faltaban. La diferencia es que a toro pasado el tema del triunfo de la Roja nadie lo discute el otro en cambio ya ha entrado en la fase de las diferentes interpretaciones, de la guerra dialéctica por ver  quién se adjudica el triunfo. La roja tiene por delante un brillante futuro, eso espero. Lo otro se ha quedado en el… Bueno, Y ahora ¿qué?

Pero no me quiero poner transcendente, a mi que haya ganado La Roja me ha gustado, ha sido como ver una película una buena película con un gran guión:  De entrada la derrota para generar tensión, acto seguido  el amor prohibido, la humillación. Después  el ejercito de gladiadores que lucha contra los elementos (léase árbitros que no quieren ver) y que con sangre sudor y lágrimas acaba saliendo del agujero gracias al héroe ese que cuando ya todo parece perdido va y coño marca. Entonces llega el momento crucial cuando  Tirant lo Blanc, vuela y patapam! con un “cop de cap” se convierte en héroe nacional, manda guevos y para rematar 90 minutos de agonía, a patada limpia contra los tercios de Flandes y cuando todo parece perdido, cuando la fatalidad acecha entonces aparece  un catalán, sí un catalán  porque si hacemos caso a la teoría de que “catalán es aquel que vive y juega y Catalunya” Iniesta es más catalán que Pompeu Fabra. Para acabar cómo no podía ser de otra manera, con el  beso a la chica, fundido en negro y la palabra fin ocupando la pantalla ¡Vamos una gozada!

Y por si  faltaba algo ahí queda  el placer, ese sordo placer,  que provoca el escuchar a los comentaristas deportivos de por ahí fuera especialmente los de Antena 3 deshaciéndose en elogios para con los jugadores del Barça,   solo por eso ya ha valido la pena.

Este dibujo, obviamente no es mío me llegó con un mail y no he sabido localizar su autor en internet, así que si alguien conoce la fuente que me lo diga por favor y lo enlazaré. Gracias.


8 Comments

  1. Estrella, “yo creía que mi ropa estaba blanca hasta ver la tuya”. Seguro que te acuerdas. Lo digo porque yo que he sido siempre una persona muy activa, me canso sólo de ver los millones de cosas que eres capaz de hacer en un minuto. Y lo que más envidia da es que no te cansas. Con todo mi aprecio y deseo de que continues así.

  2. Me han encantado las fotos, el comentario y el comentario del comentario. Sólo añadiría que entre los muchos defectos del país está en mezclar el culo con las témporas.

  3. Molt bones les fotos del teu amic madrileny

  4. Es que eso va por barrios y aquí más que en ningúna otra parte

  5. En la rambla no sé, pero en la zona del Baix Llobregat había muchas.

  6. No, si eso que dice Eduardo debe ser totalmente cierto “Han corrido ríos de tinta sobre cómo el país, la nación española se ha unido”. En mi barrio, Gràcia, lo conté: 1 bandera española por 19 senyeres, o sea, un 5%. La nación española, tan unica como siempre, y los demás…pues también.

  7. Err.. los comentaristas deportivos serán los de Telecinco, que es donde se daba el Mundial 😛

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