Lo que vale un peine – Aprender Euskara

Dentro de poco tendré un problema. El tiempo, las lluvias, las ramas caidas en las pasadas nevadas han dejado su rastro, ese que véis en la foto, y si solo fueran esas tejas aún, pero es que hay bastantes más. Eso significa que he de llamar al albañil, una bellisima persona que tiene, como todo el mundo, el mal vicio de cobrar.

El problema es importante y ahora, de cara al buen tiempo, es cuando habría que arreglarlo. Pues va a ser que no, el tesorero de la familia ha dicho que no que ahora no toca.
No descubro nada si digo que corren malos tiempos.
Todos hemos de hacer aquello de “mirar la peseta” aunque ahora se llame euro.
Dado que las previsiones indicaban que los ingresos familiares no solo no iban a aumentar sino que su tendencia era al decrecimiento, desde hace aproximadamente un año y medio estoy instalada de pleno en una política económica de austeridad, tendente a evitar la quiebra de la economía familiar para ello he aplicado recortes en todas las partidas presupuestarias sin excepción.
Por ejemplo:
El congelador viejo del sótano aquel que por aquello de …. está viejo pero aun funciona… . Pues ahora ya no funciona, de entrada me he ahorrado el consumo eléctrico pero lo importante es que me ahorro llenarlo porque habitualmente y aunque suela fuera para justificar que estaba en marcha contenía cosas como helados (que si no los tienes nadie los come), baguettes (que acaban caducando porque “total si compro el pan cada día” , hielo (que se usa una vez al año) y algún chupito (que si no están en frío no hay quien se los beba) .
En mi casa se acabaron los jabones y suavizantes concentrados. Está científicamente comprobado, que al principio respetas las dosis pero al cabo de nada te descubres a ti misma echando la misma cantidad que antes con lo que además aumenta el riesgo de averías en la lavadora y encima son más caros.
La secadora se ha estropeado, pues así se queda por unos cuantos meses, que las toallas están tiesas como un soldado de la reina, pues mejor así te ahorras una crema exfoliante.
Se acaban los yogures, las hojas de afeitar, el papel de cocina, la longaniza etc. Pues se apunta en la lista, como soy muy despistada, cada vez más, a la mañana siguiente me olvido de cogerla.
ay qué despiste.
Al otro día la cojo, pero.
No sé donde tenía la cabeza y mira que llevaba la lista en el bolso.
En Catalunya tenemos un dicho “qui dia passa any empeny” (lit “quien dia pasa año empuja”) así que sin darme cuenta he ganado un par de días que me acercan un poco más a final de mes y tampoco creo que los niveles de calcio en sangre de mi hijo se vean muy alterados porque esté dos días sin sus queridos yogures de fresa. Y así con todo.
Desde pequeña he aprendido a respetar el dinero, porque el dinero es el resultado del trabajo y el trabajo es tiempo de nuestra vida, de nuestra corta vida. Por eso me fastidia mucho el despilfarro, sobre todo cuando ese despilfarro se hace desde la falta de respeto. Y eso es lo que muchas veces me encuentro en los periódicos, despilfarros en forma de comisiones inútiles,  informes absurdos, coches oficiales innecesarios, cargos inútiles,  webs poco operativas y eficaces por las que se pagan autenticas fortunas, etc. etc. etc

Ayer leí una noticia que me obligó a abrir la calculadora, éste era el titular

Las clases de euskara del lehendakari tienen un coste de 51.250 euros

Personalmente creo que  el lehendakari debe poder dirigirse a su “pueblo” en el idioma que le es propio. Otra cosa es ¿hay que pagárselo? o, es su problema y “espabilate tú” que es lo que hacemos el común de los mortales.

Según decía la noticia eso suponía que el lehendakari tiene un profesor a su disposición durante 4 horas al día, (para coordinar la complicada agenda que se le supone a un lehendakari) lo que no quiere decir que esté 4 horas al día dando clase.

Pero bueno supongamos que si fueran 4 horas al día durante los 365 días del año que es mucho suponer, mas bien muchísimo. Eso da un total de 1460 horas al año. Si dividimos los 51.250 euros entre esas horas nos sale una cifra de unos nada despreciables 35 euros la hora. Vale,  aquí habrá que descontar impuestos y otras tonterías. En cualquier caso una barbaridad porque doy por descontado que esas horas no son computables en base a 365 días.

Pregunta:

¿cuanto me habrán costado las clases de catalán para el Señor Montilla?

Es solo un ejemplo seguro, y  eso es lo más grave, que los hay peores.

Por mi parte seguiré con mi plan de austeridad casero y mañana o cuando pueda me acercaré a  Leroy Merlin y compraré una lona impermeable para darle a la casa un toque así como vintage.

Estos son algunas direcciones que he encontrado por ahí para aprender euskera a un precio más arregladito

http://www.euskalkultura.com/

http://www.txokodigital.com/

http://cybereuskadi.com/

2 Comments

  1. Dios cuanta razón tienes.

  2. Pues ya te lo digo yo, un guevo y parte del otro

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