Estrenando año

No sé si os habéis dado cuenta pero este año incluye una curiosidad numérica 2010 , 20-10, 20 es el doble de 10. La última vez que ocurrió esto fue en 1809, 18-09 y no volverá a suceder hasta 2211, 22-11.  Supongo que a ojos de según quién el 20 del 10 del 2010 debe ser algo muy importante. Por mi parte que yo sepa es el aniversario de bodas de mi hermano mayor. Ayer por la mañana yo todo esto no lo sabía, (me lo dijo mi cuñado)  lo de la boda de mi hermano sí. Bastante trabajo tenía con los preparativos de la cena de fin de año. No tanto por la cuestión puramente culinaria  de la que se ocupó en gran medida mi consuegra (mira que suena mal esa palabra). Mis responsabilidades empezaban en la vajilla

A ver, ¿ quién fue el último que usó estos platos?

Copas.

Rediez, pero porqué no caben en el lavaplatos.

Aspirador, polvo, camas, ropa etc. Lo habitual y alguna cosilla más.

Cómo os explicaba el otro día, el difunto 2009 ha sido un año no diré que nefasto pero podría habérmelo ahorrado. Para muestra el inodoro que aun sigue en medio del baño .

Por ese motivo tenía un cierto interés en que 2010, 20-10. Entrase con buen pie y como sea que el año anterior las uvas de la suerte no fueron suficiente, este año decidí tomármelo un poco más en serio y busqué asesoramiento como no, en Google. Dios! ni se os ocurra escribir la palabra ritual en la búsqueda y menos ritual fin de año;  la página se te llena de brujas, botas de cuero y anuncios de viagra. En vista del éxito provbé con “tradiciones y costumbres”.

Así es cómo  me hice con una lista de “cosas” que la gente de por ahí hace con motivo del año nuevo. Algunas, como lo “quemar el año viejo” que consiste en quemar un muñeco alusivo, la descarté por falta de tiempo y por peligrosa pero las otras las ordené y en algunos casos adapté a mis posibilidades y a las de mi familia, que tampoco se trata de que me tomasen por chiflada.

Esta es la lista de cosas que han acompañado la cena de este año.

PREVIO A LA CENA

Aparte de limpiar la casa, costumbre muy recomendable no solo en fin de año y tirar dos cubos de agua seguidos por cada retrete y darle un repaso al mantel para descubrir entonces  que tiene una mancha

¡Mierda!

Ademas tuve que hacer la maleta.

Ahora no me preguntéis de donde lo saqué pero al parecer hay que venir a cenar con una maleta preparada. Por un momento pensé en llamar a mi consuegra y pedirle que se trajera una maleta, pero … ¿y si se quedaba?. Demasiado peligro, que Angeles me cae bien pero tampoco tanto. Así que de momento saqué una maleta y la dejé a punto, más tarde ya pensaría como resolver el tema.

Con el mantel ya lavado y planchado, me puse con lo de la mesa.

Platos, copas, servilletas, mandarinas (se ve que esto lo hacen los rusos, no sé yo..) Después estaba lo de las piedras, tres, que representan la salud, el dinero y el amor y aun me faltaban las espigas (no os imagináis lo que me costó encontrar en el jardín algo parecido a una espiga). Buff! demasiadas cosas sobre la mesa. Así que cogí las piedras; las mandarinas y las mini-espigas y lo metí todo en un jarrón.

Lo de las velas rojas sobre la mesa, ni hablar. Las únicas de que disponía eran unas de olor del Ikea que al lado del jamón que trajo Angeles, cómo que no. Así que las velas fueron relegadas al otro extremo del salón, junto a los bols de las monedas.

Según dicen antes de las doce hay que contar dinero. Como no especificaban si billetes o monedas ni la cantidad  cogí el pote ese donde mi marido deja la calderilla, el mismo por donde pasa mi hijo cuando no tiene para gasolina y en el que por supuesto la moneda de más valor era un duro de los de antes y con ellos llené tantos boles como personas habría en la mesa.

Después me puse con el tema uvas, en número de doce

Mientras ponía los platos encontré dos ligeramente desconchados que junto a la vieja tetera de porcelana que llevaba años en el aparador porque le faltaba el asa me iban que ni pintados para cumplir con el rito de tirar platos rotos o desconchados para expulsar los malos rollos.

Llegados a este punto tuve que coger el coche e ir al super, me faltaban tomates y canela, tantas ramitas como habitaciones tiene la casa. ¿Para qué? pues  la verdad es que no lo recuerdo.

Con todo esto ya casi había acabado la fase previa porque lo del pastel con tres monedas dentro, los substituyo con el roscón de Reyes.

Un mueble o elemento decorativo para tirarlo por la ventana. Y tenía el candidato ideal.

Hace años mi hijo hizo un trabajo escolar que consistía en pintar un cuadro, el niño nunca es que haya destacado mucho por sus cualidades artísticas. Desde entonces el cuadro que medía 110cm por 80 ha ido dando tumbos por la casa al grito de:

¿Quién ha puesto esto en mi habitación?

Tenía la víctima para el sacrificio pero había un problema, en casa todas las ventanas tiene reja.  Opté por dejarlo a la improvisación.

LA CENA

Se acercaba la hora de cenar y hay que vestirse porque dicen, al menos mi familia dice, que lo de recibir el año con una camiseta roja talla XXL, por más nueva que sea y a pesar de que los calcetines (medias de fútbol para ser precisos) iban a juego, aunque me pusiera una campanita en el pelo con lacito rojo, no era lo adecuado. Así que tuve que cambiar el chándal por las medias y la camiseta por un vestido negro, la campanita me la dejé puesta. Y los calcetines de momento también porque las gambas en casa gustan mucho, no tanto el olor, así que las tuve que hacer a la intemperie.

Cuando por fin pude quitarme los calcetines y ponerme los zapatos tuve que poner un billete dentro del zapato. Jolin esto de las tradiciones importadas empezaba a ser cansado y hasta doloroso.

Nota mental: el lunes tengo que llamar a la podóloga.

A  pesar de que todos estaban hasta las orejas de tantas comidas, lo cierto es que comieron/comimos como náufragos, también las lentejas,  a eso de las 11.30 ya podíamos iniciar la segunda fase.

a) escribir en papelitos las cosas desagradables que nos han pasado en el año que termina y quemarlos.

Mamá esto echa humo.

b) contar las monedas de los boles.

Y ¿un duro cuantos euros son?

c) quemar zapatos viejos, por aquello de no dar dos veces en la misma piedra.

Cualquiera le quema un zapato a mi hija, así que lo abrevié y aproveché para deshacerme de esos calcetines desaparejados que llevaban meses y puede que años en una bolsa junto a la tabla de planchar.

d) Salir a la entrada de la casa y con la mirada puesta en el interior arrojar un vaso de agua por la espalda, sin mojarse es mejor. En estos momentos se agradece vivir en una casa

11.45 y aun quedaba el tema del cuadro.

A falta de ventana, una escalera y por si acaso no se rompía, antes una buena patada, mejor dos. Nadie lloró la pérdida de semejante obra de arte.

A LAS DOCE

A estas alturas de la película lo de comer las uvas al son de las campanadas era moco de pavo así que para ponerlo más difícil lo hicimos, casi todos a esas horas una buena parte del sector masculino se había rajado, con un billete y unas llaves en la mano derecha mientras con la izquierda cogíamos las uvas  por supuesto mientras se come hay que pensar uno o varios deseos, que por pedir que no quede. ( en realidad tenía que ser un fajo de billetes, pero estamos en crisis)

Si Ángeles albergaba alguna esperanza de que este año nuestros respectivos hijos se dieran el si quiero en plan bodorrio, las perdió en ese mismo momento. Porque cuando expliqué que si alguien tenía la intención de casarse debía comerse las uvas, además de con las llaves y el dinero, sentandose y levantandose al ritmo de las campanas. Anna y Marc al unísono dijeron que “hasta ahí podíamos llegar“.

INMEDIATAMENTE DESPUES DE LAS CAMPANADAS

Después de sacarse las pepitas de entre los dientes y liquidar la última uva viene el brindis, pero previamente hay que poner algo de oro en la copa.  Un beso rápido y todos debajo de la mesa a pensar nuevamente el deseo/deseos formulado. Esa de ahí soy yo debajo de la mesa repasando todo lo que nos quedaba por hacer.

¡¡¡¡¡¡¡La maleta!!!!

Aprovechando la curiosa circunstancia de que todo el mundo tiende a dejarse cosas en casas, no tuve ningún problema en poner dentro de la maleta una prenda de vestir de todos los miembros de la familia y con ella nos fuimos a dar una vuelta, cosa nada fácil cuando por toda iluminación llevas una linterna. Porque ese tramo que veis ahí es corto el resto pasa entre tierra, rosales y

¡Patton!

Tranquila, que eso da suerte.

¿mas?

Después de escribir una vez más nuestro buenos deseos en papelitos que metimos en una botella de cava.

Perdona pero era champany champany que se lo regalaron a mi marido.

Bueno, pues después de eso y de perder un buen rato intentando volver a cerrar la botella. Casi dimos por acabada la celebración.

Si con todo esto el 2010 me sale también rana me cabreo, pero si sale bien, casi que el año que viene me voy a un hotel que será más descansado.

La botella quedó al cuidado de mi hijo que será el encargado de darle su último destino (no pongo cual es porque mi hija se enfada) y yo, con todo el trajín de contar monedas, billetes en la mano, billetes en el zapato, billetes que me pidió mi hijo para salir de juerga. Al final perdí 20 euros.
Pues si que empezamos bien.

4 Comments

  1. Jajjajaja! Me he estresao!!! Que risa!

  2. El proper any avisa i t’envio una ambulància del SEM a la porta de casa per si preneu mal, s’ha de ser previsor en les activitats d’aventura.

  3. jajajajja…. eres terrible, no he podido de para de reír mientras lo leía…. Y además se me ha quemado la cena…. Cosa que mi chica no le ha sentado nada bien…. Y mas oyéndome reír….jajajja…

    Un besazo guapetona

  4. el millor, que el bodrio del xavier ja no etsigui per casa, el cabrit l’havia deixat al mig del passadis i fot una por….

¿tienes algo que decir?