Die meistersinger – el día después

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Anoche a eso de las 2 de la madrugada estaba en la cocina ante un par de magdalenas y un vaso de leche.

De fondo los ronquidos de Patton y esto

Después de cinco horas con Wagner se necesita un tiempo de adaptación al mundo real, porque a pesar de que Die Meistersinger se define como ópera cómica es “un Wagner” y eso se traduce en música con mayúsculas.

Ayer no cantaba Bryn Terfel el papel de Hans Sachs lo encarnó Albert Dohmen que se llevó los mejores aplausos, absolutamente merecidos.

La puesta en escena de Claus Guth, a pesar de los pantalones cortos, no recibió (al menos ayer) ninguna muestra de desaprobación por parte del público que  llenaba el teatro.

Esta ópera fue entrando y saliendo del cajón durante años desde 1861 en que Wagner dió las primeras pinceladas hasta 1868 cuando fue estrenada en Munich.

Cómo todas las operas de Wagner se agradece conocer de antemano, no tanto el argumento como todos imbebible, como el contexto en que nace y no resulta díficil “ver” la figura del propio Wagner en escena. Tanto al artista que en muchas ocasiones choca con la incomprensión de su entorno como al genio totalmente convencido de su propia condición

Pero  también se ve a ese otro Wagner en ocasiones difícil de digerir que adopta actitudes absolutamente radicales y que años después sería tomado como estandarte musical de una ideología que muchos quisieran olvidar.

Mi padre nunca más pudo volver a escuchar su música , me dijo en cierta ocasión una vecina de localidad de origen alemán y que ayer no estuvo en el Teatro.
La música solo debiera ser música.

Monólogo SACHS

ACTO 2

Was duftet doch der Flieder
so mild, so stark und voll! ­
Mir löst es weich die Glieder,
will, daß ich was sagen soll.
Was gilt’s, was ich dir sagen kann?
Bin gar ein arm einfältig Mann!
Soll mir die Arbeit nicht schmecken,
gäbst, Freund, lieber mich frei:
tät besser, das Leder zu strecken,.
und ließ alle Poeterei!
Und doch, ‘s will halt nicht gehn: –
Ich fühl’s und kann’s nicht verstehn, –
kann’s nicht behalten, –
doch auch nicht vergessen:
und faß ich es ganz,
kann ich’s nicht messen! ­
Doch wie soll ich auch fassen,
was unermeßlich mir schien.
Kein’ Regel wollte da passen, –
und war doch kein Fehler drin.
Es klang so alt, – und war doch so neu, –
wie Vogelsang im süßen Mai!
Wer ihn hört
und wahnbetört
sänge dem Vogel nach,
dem brächt es Spott und Schmach: –
Lenzes Gebot,
die süße Not,
die legt es ihm in die Brust: –
nun sang er, wie er mußt,
und wie er mußt, so konnt er’s, –
das merkt ich ganz besonders.
Dem Vogel, der heut sang,
dem war der Schnabel hold gewachsen;
macht er den Meistern bang,
gar wohl gefiel er doch Hans Sachsen! ­

¡Cuán delicioso, fuerte y penetrante
es el aroma de ese sauce!
Me relaja y anima a que le diga algo…
Pero ¿para qué serviría
lo que pudiera decirle?
¡Soy sólo un hombre pobre y sencillo!
Me ayudas mucho, amigo,
cuando el trabajo me cansa.
¡Pero mejor me dedico a estirar
el cuero y dejarme de poesías!…
Pero, esto no marcha…
Lo siento, y no puedo comprenderlo…
No puedo retenerlo…,
pero tampoco puedo olvidarlo…
¡Y si pretendo abarcarlo,
no puedo medirlo!
Mas ¿cómo abarcar
lo que me parece inmensurable?
No había allí regla alguna,
y sin embargo, tampoco había faltas.
¡Sonaba tan viejo y a la vez tan nuevo
como el canto de los pájaros en mayo!
Quien lo escuchase y, trastornado,
intentase cantar como este pájaro,
atraería sobre sí risas y burlas…
Encierra en su pecho
el mandato de la primavera,
esa dulce necesidad:
¡y cantó como tenía que hacerlo!
Y como tenía que hacerlo, pudo,
bien que lo he advertido.
El pájaro que hoy ha cantado
posee un pico maravilloso.
Asustó así a los maestros,
pero a Hans Sachs,
¡bien que le ha gustado!
WALTHER
“Morgenlich leuchtend
im rosigen Schein,
von Blüt und Duft
geschwellt die Luft,
voll aller Wonnen,
nie ersonnen,
ein Garten lud mich ein, –
dort unter einem Wunderbaum,
von Früchten reich behangen,
zu schaun in sel’gem Liebestraum,
was höchstem Lustverlangen.
Erfüllung kühn verhieß,
das schönste Weib:
Eva im Paradies.”
WALTHER
“Iluminado por los rosados
tonos de la aurora,
inundando el aire
del aroma de sus flores,
lleno de delicias
jamás imaginadas,
un jardín me invitaba…
Allí, bajo un árbol prodigioso,
de frutas ricamente ornado,
pude ver en divino sueño de amor
aquello que prometía satisfacción
al atrevido anhelo:
la más bella mujer,
Eva, en el Paraíso”.
SACHS
MONOLOGO FINAL

(auf Walther zuschreitend und ihn
bedeutungsvoll bei der Hand fassend)
Verachtet mir die Meister nicht,
und ehrt mir ihre Kunst!
Was ihnen hoch zum Lobe spricht,
fiel reichlich Euch zur Gunst.
Nicht Euren Ahnen, noch so wert,
nicht Eurem Wappen,
Speer noch Schwert,
daß Ihr ein Dichter seid,
ein Meister Euch gefreit,
dem dankt Ihr heut Eu’r höchstes Glück.
Drum, denkt mit Dank Ihr dran zurück,
wie kann die Kunst wohl unwert sein,
die solche Preise schliessest ein?
Das unsre Meister sie gepflegt
grad recht nach ihrer Art,
nach ihrem Sinne treu gehegt,
das hat sie echt bewahrt:
blieb sie nicht adlig, wie zur Zeit,
da Höf und Fürsten sie geweiht,
im Drang der schlimmen Jahr
blieb sie doch deutsch und wahr;
und wär sie anders nicht geglückt,
als wie, wo Alles drängt und drückt,
Ihr seht, wie hoch sie blieb im Ehr:
was wollt Ihr von den Meistern mehr?
Habt Acht!
Uns dräuen üble Streich: –
zerfällt erst deutsches Volk und Reich,
in falscher welscher Majestät
kein Fürst bald mehr sein Volk versteht,
und welschen Dunst mit welschem Tand
sie pflanzen uns in deutsches Land;
was deutsch und echt, wüßt keiner mehr,
lebt’s nicht in deutscher Meister Ehr.
Drum sag ich Euch:
ehrt Eure deutschen Meister!
Dann bannt Ihr gute Geister;
und gebt Ihr ihrem Wirken Gunst,
zerging in Dunst
das heil’ge röm’sche Reich,
uns bliebe gleich
die heil’ge deutsche Kunst!

(avanza hacia Walther y le toma
una mano con grave ademán)
¡No despreciéis el arte magistral!
Ya veis cómo os han ensalzado
al escuchar el canto que anhelaban.
No es vuestra noble cuna,
ni vuestros blasones, lanza y espada,
lo que hace que un maestro
os tome por yerno,
sino que seáis un poeta:
¡a eso podéis agradecer vuestra dicha!
Por ello, pensad ahora con gratitud:
¿cómo puede carecer de valor un arte
que ofrece y entrega tal premio?
Nuestros maestros lo han cultivado
y manteniéndose fieles a su sentido,
lo han conservado auténtico.
Y si no se ha conservado tan noble,
en el transcurso de los siglos,
como cuando príncipes y corte
a él se consagraban,
a pesar del embate del tiempo
se ha conservado alemán y verdadero:
y si no hubiera sido así,
¡Ved cuán honrado aún subsiste!
¿Qué más queréis de los maestros?
¡Tened cuidado, se ciernen
sobre nosotros grandes males!
Si el pueblo y el imperio alemanes,
decayeran bajo una extraña Majestad,
ningún príncipe velaría por su pueblo:
y modos de extranjera trivialidad
brotarían en la alemana tierra.
Nunca nadie sabría lo que es alemán
si no alentase del honor
de los maestros alemanes.
Os digo, pues, de nuevo:
¡Honrad a los maestros alemanes,
y conjuraréis a los buenos espíritus!
¡Y si os mostráis fiel a su influjo,
aunque se esfume como el humo
el Sacro Imperio Romano Germánico,
siempre existirá floreciente
el Sacro Reino del Arte Alemán!

Libreto de esta ópera en español : Kareol

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