Pechugas para engañar a la familia

De entrada y para que quede claro, esto no es ni será un blog de cocina, que los hay muchos y muy buenos; como tampoco es un blog de ópera ni de fotografía ni de manualidades. Esto es mi blog, lo pone arriba “Estrella” y esa soy yo, y yo hago todas esas cosas y unas cuantas más, lo de cantar ópera lo dejo para los que saben. Lo digo  porque se me han quejado, por un lado los de la ópera … que si hace días que no escribes nada de la Caballé… que si no has comentado nada de Bayreuth…. En primer lugar nunca he estado en Bayreuth y hasta que no cambien las sillas no iré, y lo de la Caballé, tranquilos, que aún no ha empezado la temporada en el Liceu y estoy como de vacaciones. Se quejan estos pero también se quejan los otros. ... ¿cómo le va a tu amiga con el nuevo color de cabello?… el “paralítico” del tren anda o no anda… Anda sí anda y a veces más ligero que yo.[/lang_ES][lang_ES]

Dicho esto hoy mi familia se ha escandalizado cuando al poner la comida en la mesa he sacado la máquina de fotos …. yo hace tiempo que lo vengo diciendo que mamá tiene un problema... (esa ha sido mi hija)… ¿sólo uno?… (ese mi hijo el informático)…. . ¡Ah! pues pinta bien. .. (mi marido). Y es que yo cocino cada día  una veces con más ganas que otras, normalmente cuando el verano toca a su fin me entra una especie de arrebato y entonces es cuando nos salen las magdalenas por las orejas, para cenar hay empanada y tortilla de patatas y otra de espinacas. O cómo hoy que para comer he hecho pechugas para engañar a la familia. Porque al fin y al cabo eso de ahí arriba exactamente son cuatro pechugas de pollo, unos veinte pimientos de Padrón que empezaban a hacer un pisito en mi nevera, unos cuantos tomates cherry, que ya no estaban para ponerlos en una ensalada. Todo ello ensartado en unas brochetas.

Para no perder mucho tiempo, ya sabemos que mamá tiene un problema, una vez ensartadas y cómo fuera que tenía la freidora allí encima porque mi hijo el pequeño, que aunque me pase dos palmos y tenga más de veinte años (tuve los niños joven eso por si hay mal pensados), siempre será el pequeño  y no perdona las patatas fritas. He cogido las brochetas y les he dado un meneillo en la freidora.  Las he sacado antes que empezasen a coger color, las he puesto en una fuente de horno y les he echado por encima una de esas salsas o adobos que guardo en la parte alta de la nevera, creo que la que les he puesto llevaba, romero, laurel, perejil, pimienta, dos dientes de ajo y bastante aceite, todo eso pasado por el minipimer, metido en un pote y a la nevera para cuando haga falta.

Despues lo he puesto 10 minutillos al horno para que tomasen color. Para acompañar he aprovechado la oferta del super 2×1 en este caso de acelgas con patatas Findus (¿¡qué pasa algo?)!. Un diente de ajo ligeramente rehogado aceite, sarten y ¡Buff! que trabajo.

Un plato, un chorrito de aceite para que la foto quede mejor , la familia  contenta y engañada y una comida resuelta en un plis plas y por cuatro duros, que decíamos antes del euro.

Hasta mañana.

[/lang_ES]

Comments are closed, but trackbacks and pingbacks are open.