Lola

 

Pues para todos aquellos que os habéis interesado por ella, que sepáis que Lola ha superado, al menos eso parece, una nueva bronconeumonía y con esta creo que ya van tres. Tres en dos años, no está mal el promedio. Mañana la llevo al veterinario y os lo confirmo, pero de momento este largo fin de semana lo ha pasado en el Pirineo. Digo largo porque en Catalunya el 11 de septiembre es la fiesta nacional, “la diada” que decimos por aquí, una curiosa femeneización que da un carácter especial al día.
A lo que iba, de nuevo hemos estado en el Pirineo  subiendo y bajando montañitas, y otra vez hemos instalado nuestro cuartel general en Llés.

Llés es un pueblecito de la Cerdanya que tiene un hotel, tres casas de turismo rural y alguna casita adosada; pero tampoco muchas y es que para llegar a Llés hay que trepar por una carretera que deja bastante por no decir mucho que desear.
En Llés hay vacas y donde hay vacas hay perros. La población canina de Llés, por lo que yo he visto, debe ser de unos 12 perros, mayoritariamente hembras. Los habitantes caninos de Llés tienen mucho que ver con sus dueños cuando éstos se saludan lo hacen con un “Ei!!! Paco/Pep/Manel/lo que sea” lo importante es el Ei!!!! que es más menos la misma expresión que usan para decir “Ei!!! Margarida/Pepeta/Palmira, siendo éstas vacas que no personas, porque aquí como en otros muchos sitios las vacas tienen nombre. Pues los perros hacen más o menos lo mismo”Guau!!! Tro/Taca/Boira/lo que sea”
Este guau es un guau, sin asomo de violencia ni territorialidad, allí todos se conocen, y cada cual va a lo suyo, los payeses y sus perros y las vacas no digamos, del establo al campo y del campo al establo.
Lo perros de Llés son tranquilos, dudo mucho que discutan por nada.

Ayer había un cierto revuelo, revuelo relativo, la Taca (Mancha) al parecer estaba en celo, pues esa circuntancia que en cualquier otro lugar provocaría las consecuentes trifulcas caninas o las lamentables escenas de perros que ni comen ni duermen ni dejan dormir apostados a la puerta de la zagala babeando como si la taca de repente se hubiera transfigurado en roast beeff. Pues ni así,  los cuatro machos de Llés estaban echados más que apostados a la puerta de la casa donde vive Taca, como diciendo “Ya caerá”.

Y la sensación que daban  es que cuando por fin “cayera” allí tampoco pasaría gran cosa, ni se pelearian, total son cuatro y están bien organizados. Tro (Trueno) es el amo de la zona de la Iglesia, Ruc (Burro) de la zona del hotel, Brut (sucio) domina el Mirador y Groc (amarillo), que por cierto es negro, tiene controlada la entrada al pueblo.

Organizados como están, es de suponer que llegados a la circunstancia de repartirse los favores de Taca  sean igual de bien educados, al fin y al cabo el celo de una perra dura de dos a tres semanas y ellos solo son cuatro. Consumado el hecho, y caso de haber descendencia el problema tampoco pasaría  a mayores,  las vacas siguen siendo más.

Los perros de campo no juegan. y rara vez corren, su actividad se reduce a darse una vuelta por el pueblo, husmear todas las esquinas, darse una vuelta a ver que tal van comen hoy las vacas y echar un vistazo al huerto de los vecinos; más o menos lo que sus amos salvo ir a misa y la visita obligada a la tienda de Paco, una especie de Corte Inglés, de 30 metros cuadrados, y sin escaleras mecánicas.

A Lola ya la conocen, pero no es que le hagan mucho caso, se acercan, la huelen y  después de marcar la zona, por si acaso, se van con una expresión distante, como diciendo  ...Va! una de Barcelona.. o ..Otra de ciudad… y la pobre Lola se queda toda frustrada moviendo su mini cola. Como los niños que empiezan el cole y no consiguen hacer amiguitos.
Eh! que pasa? que yo también se correr, parece querer decir.

Pero cómo ya he explicado en alguna ocasión Lola encima es muda.

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