Gente admirable – Pepi

Hace días que quería hablar de ella. Después de la baja de Isabel, Pepi es la veterana del grupo. Por la época en que nació y la educación  recibida, propia de aquel momento,  es una mujer diríamos típica y tópica,  que ha entregado su vida a su marido, hijos y ahora nietos.

Alguien con pocas miras podría pensar que no hay mucho que decir sobre ella, que su vida y por extensión su persona es digamos “plana” en el sentido de aburrida sin aspiraciones que ya lo tiene todo hecho y que a estas alturas solo le queda sentarse delante de la pantalla y ver pasar las vidas de los demás.

Nada más lejos de la realidad.

Pepi aterrizó un día en nuestro grupo y enseguida vió, porque ella lo ve todo enseguida, que aquel o distaba mucho de la errónea asociacion de ideas, que muchos hacen, aquagym/tercera edad: De entrada porque no somos de la mal llamada tercera edad y aunque lo fueramos eso sería lo de menos,  pero sobretodo porque curramos y mucho.

Otra en su caso se hubiera replanteado la cuestión y se hubiera pasado al grupo de las 12 una gente encantadora  que por lo general andan más preocupadas por el reuma del marido y los eructos de los nietos que por el estado de sus lumbares. Pero cómo ya he dicho esa es la interpretación que haría alguien con pocas miras.

A veces he tratado de imaginar qué debió pasar por su cabeza el día que Miriam dijo. … y así hasta el otro lado de la piscina... 50 metros que para alguien cómo Phelps es un estornudo, para Marian un poco de esfuerzo, para Neus un ejercicio y yo estoy bastante acostumbrada; en cambio para ella y su cadera aquello debió presentarsele cómo un desafío, un gran desafío.

Me dirán ... qué tontería total son cincuenta metros, y con no hacerlo acabas….

Sí,  ella podía haber dicho… no puedo es que... Es que mil cosas, Pepi podría haber puesto mil excusas, todas justificadas, pero el caso es que no las puso y empujada por los gritos de Marian, nuestra coach suplente,.... ánimo Pepi que tu puedes, Campeona, que eres una campeona .… Pepi cruzó la piscina y la volvió a cruzar y la cruza hoy, mañana y la cruzará tantas veces cómo haga falta.

Porque Pepi es de las que sabe encontrar el momento para sentarse a ver la vida pero también sale en la película. Y ahora se os preguntareis y el dibujo de arriba a qué viene.

Pues el dibujo viene a cuento de que las personas somos un pozo de sorpresas y hoy, no me pregunten a santo de qué hemos descubierto una faceta, absolutamente insospechada en la dulce, tierna y tan bien educada Pepi y es que Pepi es la única mujer y también hombre que cuento entre mis amistades capaz de matar un pollo con sus propias manos y no ha matado uno sino que ha matado varios.

Inmediatamente a venido a mi mente la imagen de aquel pobre gallo que alguien tuvo el desacierto de regalar a mis suegros unas Navidades de hace muchos, muchos años cuyo final fue digno de la “matanza de Texas” y que tuvo una agonía más larga que la de Franco, que ya es decir.  Todo porque allí nadie tenía ni idea de cómo matar dignamente a un pobre pollo.

Qué bien nos hubiera ido entonces conocer a alguien como Pepi una mujer dulce, tierna, emprendedora, decidida, valiente que a todas sus virtudes añade la de saber como retorcerle el pescuezo a un pollo. Por suerte ahora la conozco y aunque no creo que llegue a necesitar nunca sus servicios como matarife, bueno es saberlo. Con todo cariño.

Hasta mañana.