Cada cosa en su momento.

Muchas veces suelo decir que los tres hechos históricos que más han marcado el diseño de la Barcelona actual son, por orden cronológico. La desamortización de Mendizabal, el Ensanche y las bombas.
La primera esponjó; por así decirlo, una ciudad encerrada aun en las murallas donde vivían hacinados entre 200 y 250 mil habitantes. De ahí nacen el mercado de la boqueria, el de santa catalina, la plaza Real y el Liceu, entre otros. Lamentablemente también se llevó por delante edificios maravillosos como el convento del Carmen y algunos más.
El Ensanche es el fenómeno más conocido que constituye la mayor parte de la ciudad extramuros y después están las bombas que dieron forma por ejemplo a la antaño llamada Avenida García Morato (hoy Drassanes), en honor del personaje que desde de su avión contribuyó a dibujar la nueva Barcelona. Esas mismas bombas fueron las que en julio de 1938 derruyeron las casas que se ven en primer término en la fotografía superior, dejando al descubierto, para gozo de los turistas de hoy ,la muralla que alberga el archivo histórico de la ciudad, con una fantástica hemeroteca.
Se trata de una fotografía no fechada, que no pudo ser tomada después de 1939, por los motivos antes citados, pero tampoco antes de 1913. Porque fue en esa fecha cuando se terminó la construcción de la fachada y cimborrio de la catedral gótica de Barcelona.

La historia de la catedral de Barcelona se remonta 17 siglos atrás a una primigenia basílica paleo-cristiana del siglo IV, algunos de cuyos restos se pueden visitar en el subsuelo.

La actual catedral se empezó a construir el 1298 durante el reinado de Jaime II. Tardaron unos 150 años en ello lo que no quita que a lo largo de los siglos su estructura fue modificada con la prolongación de las naves , la abertura de puertas, etc. El claustro, uno de los lugares más fotografiados de la ciudad fue construido entre los siglos XIV y XV.

Pero la fachada y el cimborrio de 70 metros de altura, son otra historia. Esta fachada había sido proyectada en su momento 1408, por el maestro Carlí, en ese primer proyecto se basó Josep Oriol Mestres (el mismo arquitecto que finalizó las obras de construcción del Liceu, sustituyendo a Garriga y Roca).
La construcción fue financiada por Manuel Girona, un personaje del que algún día os hablaré porque junto con el conde Güell es quizá uno de los principales artífices de la Barcelona actual, la que vienen a ver los turistas.

Todo esto viene a cuento de que el otro día al pasar ante un grupito de turistas de los muchos que disparan sus máquinas al gigantesco andamio que en la actualidad cubre la citada fachada, escuché cómo su guía se refería a la catedral como un “todo” gótico cuando no es así.
Cada cosa en su momento.
Hasta mañana.