Crónica de Cercanías

Hay que ver, cuatro días de fiesta y de una sentada 3 post 3 sobre ópera, pero hoy no puedo acabar la faena sin hablar del viaje surrealista que he hecho esta mañana.

Hora: aproximadamente las 10.45. Lugar: un vagon nuevecito de cercanías estacionado en la parada del Clot. Protagonistas: Dos jovenes con sendos tatuajes, pantalones por la raya del culo, aspecto de volver de verbena o de no haber vuelto aún. Ambos jovenes suben al tren por la puerta del extremo del vagon, y sin dudarlo un instante viene derechos hacia donde estoy yo cómodamente apoltronada pensando. Otra en mi caso se hubiera echado a temblar, yo simplemente agarré el bolso y la cámara.

!Mira! ¿lo ves? – dice uno de ellos el que lleva el antebrazo derecho vendado cómo se vendan las quemaduras – Este tío es un cagao (textual) . ¿Ves como la parte de abajo chorrea?

– Si – asiente su compañero que lleva los pantalones aún más bajos que él y cuyos ojos tiene el aspecto vidrioso, propio de quien dedica la vida al estudio de las distintas variantes del calimocho y otros brebajes bebibles o no.

Eso es porque al tío según creaba (textual) le fue entrando la cagalera por si venian los seguratas. Un cagao y un vasto. Ves cómo se le va por aquí. Es que para hacer esto hay que ser fino – aclara el primero.

Pues tú .

Eso es porque el jefe compra unos guantes de trabajo que son una mierda. Si hubieran sido más largos no me habría chorreado el ácido. pero bueno ahora unas semanitas de baja no me las quita nadie.

Mañana mismo llamo a mi amigo José Ramón que está en esto de la construcción y le digo que compre guantes más largos no vaya a ser que encima de robarle el material de seguridad le cojan la baja.

Pero el artista en cuestión y a la luz de sus prolijas explicaciones ya sabía a qué dedicar esas … Tres semanas pero a poco que me camele a la doctora lo alargo a cinco ... Cinco semanas que dedicaría integramente a realizar proezas artísitcas como la que ilustra este comentario.

La sagrera es un buen sitio, tranquilito, no te molesta nadie y si te ve el segurata, pa cuando llega tu ya estás en el quinto coño (textual).

En este momento y para redondear la situación el tren llega a la estación de Sant Adriá y allí sube un señor, con el que ya había tenido oportunidad de coincidir en alguna ocasión y del que no había hecho comentario alguno por temor a que todo fuera fruto de mi agitada imaginación, pero no.

Entra el señor, por su propio pie, se apoya en el respaldo que ocupan los dos energumenos y así tal cual, de pie, soportando su peso sobre ambas piernas, larga la siguiente salmodia.

Buenos días. Soy PARALITICO y sufro ataques epiléticos ….

Acabado el discurso se pasea por todo el vagón y cómo era de esperar no recoge ni un céntimo.

En Badalona se bajan los dos artistas, el lesionado y el otro, dejando tras de sí un último pensamiento filosófico:

Tió es que “gafiar” (dicho así tal cual) un vagon cómo este (nuevo a estrenar) es como tirarte a una virgen. Joer!

Una vez respuesta del impacto provocado por semejante baño de realidad, saco la máquina y aprovecho para hacer esta foto. Donde se observa a la perfección, tal como indicaba “el artista”, el trazo dubitativo de “el cagao”.

 

 

Pero no acaba aquí el viaje surrealista porque en el momento de dirigirme a la puerta mi vista se detiene en la imagén que cierra este post y para la que creo huelga todo comentario.

Y hasta aquí mi crónica de cercanías.

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