Taximemory

Si algún día, o noche, paran un taxi en Barcelona y al abrir la puerta se ven atacados por las walkirias en plena cabalgata y no lo digo en sentido figurado, no se preocupen que Wagner no es contagioso, o sí. Pero hagan una prueba, pregunten al conductor si conoce a una tal Estrella. Las probabilidades de que así sea son muy elevadas porque aunque cierto es que existen excepciones, éstas no hacen más que confirmar la evidencia de que las variaciones Goldberg, la poesia de Ausias March o la biografía de Moises Brogi no acostumbran a ser tema de conversación recurrente entre pasajero y conductor.

Lo más probable es que ese señor que sabe tanto de tantas cosas, cómo podrá comprobar si es que ha cometido el error de plantear la pregunta al inicio del trayecto, sea uno de mis dos hermanos taxistas. Unos personajes pintorescos donde los haya. Uno de ellos es el culpable de que yo esté en esto de la ópera. Y por mi parte, yo soy la culpable de que ellos estén en Internet. Hace unos meses se me ocurrió sugerirles que hicieran un blog es muy fácil, dije. Tan fácil les resultó que a las dos semanas tenían 13 blogs, sí 13 , ya sé que es una barbaridad pero tienen mucho saber acumulado.

A parte del típico blog con cosas de la familia, tienen uno en el que hablan de sus aperitivos de los lunes en la cerveceria Moritz, otro dedicado al Pirineo, uno muy surrealista sobre barcos hundidos, que ya me dirás qué tiene que ver los pecios, las cervezas y la ópera, porque claro está ellos también tienen un blog dedicado a la ópera. Pero no es de este del que quiero hablarles.

Los que me conocen dicen que sé muchas cosas sobre Barcelona, pero todo lo que yo sé, es un mínima parte de lo que saben mis hermanos, en especial Ferran. Que en un plis plas es capaz de decirte, no solo quien construyó un determinado edificio sino, quien lo pagó, cómo hizo el dinero, quien era su cuñado y donde tenía puesto el pisito a la querida.

Lluis Permanyer habitual cronista de la ciudad sabe mucho de Barcelona, de la Barcelona de los libros y las hemerotecas, y ahí está el quid de la cuestión porque la Barcelona de mis hermanos es la del intransitable asfalto, la de los turistas low cost, la que sale del Liceu, la que lleva flores a los cementerios, la de las sombras de la madrugada camino del descanso o del trabajo.

En una misma trasera de un taxi se pueden sentar por un igual, una mamá con sus niños con las manos sucias de caramelo, una señora de aquellas que aún no se han dado por enteradas de que en Barcelona no existe la plaza Calvo Sotelo, pero también Johan Cruyff ... es la primera vez que subo en un taxi y no me hacen la alineación del domingo …. Jaume Aragall (a éste la carrera le costó el importe, porque eso es sagrado, y tres autógrafos). Victoria de los Angeles. El director de algún Gran Teatro y un montón de gente corriente apresurada o no, simpática o no. Gente, gente que vive, trabaja o sencillamente pasea por Barcelona.

Todo esto para recomendar un blog, taximemory. No tiene nada especial pero ellos conocen Barcelona como nadie. Está en catalán, pero en cuanto tenga un momento les buscaré algun sistema de traducción al castellano para que puedan conocerlos mejor.