La Peineta

Hoy cuando me dirigia al Liceu, (hoy tocaba ensayo de “Death in Venice”, de eso ya hablaré mañana cuando me despierte), en el ascensor del aparcamiento he coincidido con un matrimonio, con bebé en brazos, que por la indumentaria tanto de padres como niño cabe pensar que se trataba de un bautizo. Sin embargo el elemento más “sospechoso” lo ponía la señora, es de suponer que la abuela, con su peineta.

Según quien lea esto pensará, que es de lo más normal encontrarse a una señora con peineta en un ascensor, pero eso será en Sevilla y digo yo que tampoco todos los días. Pero aquí en Barcelona, salvo en tiendas de souvenirs y mercerías muy, muy especializadas, encontrar una peineta como Dios manda (si es que dios manda sobre las peinetas) es tarea harto complicada. La peineta aquí no se lleva.

Aun recuerdo hace unos años cuando tuve que asistir a una boda en madrid. Se trataba del hijo de una prima lejana, tanto que no sabía ni que existiera hasta que me la encontra por Internet. Oye, me dijo unas semanas antes del evento, que yo llevaré peineta. Y me lo dijo así como quien se acerca al confesionario con el escapulario entre los dedos y el rosario colgando. Es que aquí se lleva. Y se llevaba, porque no solo mi prima y madrina de la boda iba con peineta, media iglesia iba tocada con tan hispanico aditamento. Insisto, ustedes me dirán, que es de lo más normal. Pero es qu servidora es catalana y cómo en ocasiones anteriores he dicho. Los catalanes por definición somos raros.

La ceremonia se desarrollo con total normalidad salvo porque servidora y una señora americana no llevábamos mantilla. pero cómo se te ocurre se quejaba mi marido. Oye que yo, desde la comunión que no veia una mantilla.

Por lo demás todo normal, Misa, con comunión, veinte y muchos testigos, no sé porqué en Madrid siempre hay tantos testigos más que una boda parece la firma de una hipoteca; y para acabar salve Rociera. Esto también es típico de aquí… preguntó mi marido mientras las guitarras retronaban en los sacrosantos muros de la iglesia. Pues serà… Lo dicho que los catalanes somos raros.

He intentado ilustrar este post con la Salve Rociera, que bromas apartes puesta en una iglesia resulta emocionante, siempre y cuando la canten bien, como fue el caso; el problema es que en mi discoteca no dispongo de ninguna grabación y lo que corre por’youtube deja mucho que desear , así que al final me he decidido por esta de la Pantoja.