Sant Jordi 2008

Este año después de mucho tiempo sin hacerlo, he ido a hacer el “pasarell” que decimos por aquí, al centro de Barcelona para vivir de primera mano, la Diada de Sant Jordi (aquí cuando se trata de una fecha importante usamos esta especie de femenino mayestático).
Mi intención era dejar el coche en la estación y ir en tren, cuando de repente he oído “Hoy, curiosamente el transito ha sido y sigue siendo muy fluido en los accesos a la ciudad” decía una señorita desde la radio Dicho de otra forma, que el parquing de El Masnou estaría a reventar. Así que saltandome todas las recomendaciones de nuestras bienamadas autoridades, para Barcelona que me he ido con mi coche, eso sí a 80 por hora por la autopista (¿les he dicho alguna vez que aquí tenemos autopistas a 80Km/hora?).

Como era de preveer he llegado a Plaza Catalunya sin mayores problemas, salvo tropecientos autocares embutidos en la calle Pelai. Muchos eran de turistas y muchisimos más de TMB. Nuestro sabio ayuntamiento preveyendo el colapso, se ha adelantado a los acontecimientos y ha colapsado el centro con autobuses. Después de dejar el coche en un parquing anormalmente vacío, mi amiga Isabel y yo, cámara en mano nos hemos ido hacia la Rambla, porque yo básicamente iba a hacer fotos. Yo y un montón de gente – desdeluego este es el año de la Canon EOS.

Lo primero que ha llamado mi atención ha sido la falta de un elemento en el paisaje urbano. Yo tenia el claro recuerdo de que por Sant Jordi las tardes eran de la muchedumbre y las mañanas de los colegios.
Por doquier veias hileras de niños agarrados a una cuerda con sus correspondientes monitoras al borde del ataque de nervios; algunos hasta llevaban gorritos a modo de pequeños dragones o rosas. Pero hoy, por más que he mirado, no he visto ni un solo cienpies infantil. Seguramente esto es una consecuencia mas de sobreproteccionismo de los papas de ahora “¿Y si me pierden el niño?” o más probablemente se deba a una prudencia o temor a posibles demandas de los directores de escuela “¿Y si se nos pierde un niño?” . Porque perderse en Sant Jordi, es lo más fàcil del mundo. “Isabel… ¡Isabel!…. ¿donde coño te has metido?”.

Como siempre Rosas, rosas por todas partes, canijas, escuchimizadas, algunas hermosas, casi todas rojas, algunas con los colores del barça. La mayoria embolsadas en celofan como si fueran gominolas, otras con composiciones más artísticas, he visto una con la foto de Messi.

Las más bonitas, o mejor presentadas, las que vendian delante del ayuntamiento en una parada de la cruz Roja a 5 euros, lo que vendria a ser un precio medio.
Lo que sí tenía claro es que libro no compraba, primero porque el año tiene 364 para poder comprar libros, sin tantos apretujones ni carteristas; segundo porque el descuento dura una semana y tercero porque llevaba un empacho publicitario. Sobretodo con el libro de Zafón, éste o me lo regalan o no me lo compro. Toda la semana por todas las emisoras, Zafón pa arriba, Zafón pa abajo. Ya no sabía si anunciaban un libro o un detergente.

Pero al final sí que he vuelto a casa con un libro.

Bajando por la calle Ciutat hemos llegado a la minúscula calle de San Simplici que tiene como destino final una no menos minuscula plazoleta, el Pati Llimona, donde tiene su sede el Centre Civic del mismo nombre. Allí sin fotógrafos, salvo yo, ni televisiones; sin firma de autógrafos, ni escritores mediáticos – por no haber no había hinchas del Manchester – unas señoras tenian montada una paradita con libros. Y unos plafones con dibujos. “si dibuja una rosa, se lleva un libro”.

No se el nombre de esta amable señora, pero mi rosa es la de la esquina superior derecha, la que tiene un dragón.