El experimento del arroz 4

Salvo Lola que come raro, los demás perros de casa comen al mediodia. En cuanto ven que alguien se levanta con un plato en la mano salen disparados hacia la despensa que es donde están almacenados sus pienso, porque aquí los perros son muy finos, uno necesita un pienso especial porque tiene la mala costumbre de hacer piedras, y el otro directamente come pienso para gigantes. Normalmente eso significa dos perros y un cuarto (esa es Lola) corriendo hacia la puerta como si no hubieran comido en tres meses. Y en cuanto mi hija o quien sea que ese dia sea el encargado abre la puerta ellos se abalanzan, cual señora cincuentona entrada en carnes en la puerta de el Corte Inglés una mañana de cualquier 7 de enero, esperando no tanto comprar como ser entrevistada por meritorio de turno con cámara pertrechado.

Bueno pues hoy al abrir la puerta Hobbes, que con mucho es el que mas hambre tiene se ha quedado quieto. ¿Estaria el gato dentro?. Porque el gato es mucho gato.

No, la respuesta estaba en el último estante.

Con todo el lío que me he llevado estos dias con mi web, que me ha salido anti windows, me había olvidado casi por completo del tema arroz. Y allí estaban los cuatro potes. Así que por causas de fuerza mayor he tenido que interrumpir el experiemento. Antes de proceder a tirar directamente los vasos, he hecho el correspondiente reportaje fotográfico y aquí tienen los cuatro vasos. Ahora a ver quién es el guapo de adivina cuales eran los amorosos y cuales los “joputas”. La respuesta el viernes.

 

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