Construyendo mi web 2

Siempre he pensado (siempre tal vez no, pero hace mucho, sí) que lo que distingue a los jovenes de los viejos, independientemente de la edad, son las ganas de aprender. La curiosidad es lo que hace que mi sobrinito Marcel (la última incorporación a la familia) quiera saber què hay dentro de los cajones. Esa curiosidad es la que tarde o temprano le enseñará que no todos los cajones tienen retenedor y que si estira demasiado, la fuerza de la gravedad hará que caiga sobre sus pies.

 

Esa misma curiosidad hace que mi suegro, a sus ochenta años, siga mirando cualquier aparato electrónico por la parte de atrás para ver por donde se abre.
Dicho esto y después de pasarme el fin de semana delante de la pantalla del ordenador, en íntima comunión espiritual con el Joomla,que para quien no lo sepa es un programa para montarte la web, (si mi hijo me oye hablar así me deguella); puedo decir que me siento exactametne igual que mi sobrino, con el cajón sobre el dedo gordo del pie Ayer recibí un e-mail de un amigo con el siguiente texto “Felicidades, nunca habia visto una web tan divertida”. Servidora que tiene su orgullo, contestó “querrás decir blog”. “No, no” respondió él “me refiero a tu web la he abierto esta mañana y es divertidisimo porque cada vez que la actualizo sale diferente y los posts esos que pones sobre el Joomla. son muy graciosos”.

Esos posts, a los que se referia mi amigo, con títulos del tipo “prueba 56 y sucesivas”, venían a decir algo así como: “Cagon el Joomla!”, “A ver què coño sale ahora”, “Cucha desgraciao,(refiriendome al Joomla, claro) Como no pongas el maimenu donde yo quiero, te desinstalo”. Y así durante todo el fin de semana.
Tal vez por eso esta mañana cuando he mirado el Google Analytics, que para quien no lo sepa es una “virgueria” informàtica que te dice quién visita tu pàgina y desde donde. (conste que lo he instalado yo solita) Me he encontrado con la inexplicable sorpresa de que tenía más visitas en la web que en el blog.
Pero he de decir que el esfuerzo ha valido la pena, porque he aprendido algunas cosas, a saber:
a) los menús mejor no tocarlos y nunca borrarlos (porque a ver cómo voy a recuperar yo ahora el menu de arriba con lo chulo que era), y
b) que hay una teclita muy mona que te permite cerrar la página por reformas.
Bueno, os dejo porque he de hacer más magdalenas; a ver si así mi hijo me echa una mano.
Hasta pronto