Los protagonista de este libro son gente humilde que no sabe de banderas ni ideales, gente sin tiempo ni lugar porque sus vidas, por sencillas, son universales.
A ellos les tocó vivir un tiempo tan extraordinario como cruel, un tiempo que muy probablemente hubieran preferido no tener que vivir, o vivirlo de otra manera.
Ellos a la vida solo le pedían cosas tan simples pero en ocasiones tan difíciles, como pasear por la calle del brazo de la persona amada, poder sentarse a la mesa junto a su familia y tener algo que poner en ella o poder poner a sus hijos a dormir, sabiendo que las bombas no perturbarán su descanso.
Los protagonistas de esta historia, de cuyas experiencias reales se nutre este libro, son parte de aquellos cobardes que, desde la trastienda de la historia, lograron sobrevivir a una guerra sangrienta y a una paz con sabor de venganza.

 

Los mejores momentos de un barco es cuando lo compras y cuando por fin lo vendes, dijo un hombre sabio.
Despues de doce años “disfrutando” del mundo de la vela en compañia de tres hijos, un perro y dos hamsters, luchando con empanadas y tortillas de patatas en una cocina tamaño tocadar de Barbie. Doce años aprendiendo nombres extraños para cosas sencillas.
Al fin conseguimos vender el barco y ese día super que el hombre sabio era muy sabio.
Este libro cuanta la historia de unas vacaciones lamentables vividas por dos casi amigos, José Carlos Casamitjana y Miquel Rovira.
Le dí forma de novela solo por disimular.

 

Segunda entrega de las aventuras y desventura de Miquel Rovira quien, una vez más, se ve empujado por el destino a compartir vacaciones con José Carlos Casamitjana. Un amigo que hace bueno el dicho de “con amigos como tú para qué quiero yo enemigos”.
Muchas cosas han cambiado en la vida de Miquel Rovira, aquel empleado de la Caixa que un día se vio involucrado en unas vacaciones que uno preferiría olvidar “A toda vela”
Miquel sigue trabajando en la Caixa porque hay cosas que son sagradas y la Caixa más que muchas.
Ana es la responsable de que, en esta ocasión, sus vacaciones tengan por escenario Creta, la isla del Minotauro, y allí el destino volverá a unirle con aquel amigo que no es amigo, pero cualquiera se lo discute.
Una historia fresca, que tiene como principal objetivo hacer pasar un buen rato al lector.

 

Durante una etapa de mi vida no sé porqué tortuosos caminos llegué a la administración (por oposición!) . Total que el impacto con la burocracia fue tan fuerte que me afectó a las hormonas y a los nueve meses ya estaba de baja con un niño en las manos, por aquel entonces ya tenía una hija.

A los dos años llegó el tercero. Total que mi paso por la administración vino marcado por dos embarazos, uno de ellos complicado, una hepatitis, dos fracturas con tres operaciones, más las vacaciones y los permisos correspondiente.
Menudo negocio y encima cuando lo dejé, porque lo dejé, lo que tiene mucho mérito, no se me ocurrió otra cosa que escribir este libro