El miércoles cuando hablé del debut de Peter Glossop en el Liceu con Macbeth, en la crónica de aquel día aparecía el nombre de su compañera de reparto, Grace Bumbry una cantante que bien merece una referencia aparte.
Grace Bumbry nació en St. Louis Missouri el 4 de enero de 1937, estudió con Lotte Lehman. Debutó en la ópera de París en el papel de Amneris en 1960, donde interpretaría también el papel de Carmen uno de sus más celebrados roles con el que debutó en Liceu el 2 de enero de 1966 teniendo como partenaire a Pedro Lavirgen, (de éste también tengo que hablar, porque mi primera ópera fue una Carmen donde cantaba él, me lo apunto) .
Recordamos la Carmen de Bizet, en la voz y la figura de varias protagonistas, pero ninguna habrá dejado una huella tan acusada como ésta; la que ha encarnado la cantante-actriz norteamericana Grace Bumbry en una representación que ha terminado hace unos minutos en el Liceo, coronada por las ovaciones de un público ganado por esta artista singular…. en esta ininterrumpida ambulación, los arrebatos pasionales de Carmen han perdido intensidad y acritud pero siguen siendo un esencial elemento de dicción lírica y dramática idóneo para dar lugar a la más clara y rotunda manifestación de un termperamento artístico de las posibilidades de una voz de “mezzo” y de los recursos mímicos de una actriz de verdadero temple.
Con Grace Bumbrey en el papel de Carmen estas posibilidades son aprovechadas hasta el límite. Grace Bumbry canta el rol con aquella palpitación emocional que a veces pensamos que es privativo de los artistas de color. En pleno dominio de una voz subyugante, áspera a veces, pero de infinitas inflexiones expresivas, se entrega al personaje como sí en los desplantes en los oscuros ardores de la gitana de Sevilla buscara el eco de impulsos ancestrales, instintivos de su propia raza.
Es posible que haya más calculo que espontaneidad en su trabajo de actriz y de cantante, pero no por eso la impresión que produce es menos intensa. Es posible que esta “Carmencita” a veces parezca más un producto de Harlem que de las barracas que Merimée imaginaba situadas “prés de remparts de Seville”. Es posible, finalmente que su vehemencia -sentida o buscada - le lleve a una interpretación desde el punto de vista musical, poco ortodoxa, con desorientadores abandonos a la lentitud contrastando con súbitas y desorientadoras precipitaciones; pero. ¿qué importa?. su voz de alta tensión, su fraseo convulso se imponen y no dejan lugar a considerar otra cosa que el efecto directo, arrebatador que produce. Grace Bumbry atrae con su dicción desde el momento en que sale a escena hasta que cae el telón, sin perder un solo momento el dominio de las tablas. Los escollos del papel los sortea con extraordinario oficio, con picardía y, sin duda, con unas facultades vocales holgadas, más que suficientes para decirlo todo con decisión, con un acento de autenticidad que le lleva a crear una “Carmen” personalísima y única que es lógico desoriente a muchos viejos amigos de la ópera de Bizet, pero que, en definitiva no creo pueda tener actualmente rival. … Xavier Montsalvatge para La Vanguarda 3-1-1966
Me consta que este ha sido un resumen un poco extenso de la crónica, pero pocas veces he podido leer a Montsalvatge hablando de forma tan apasionada de una cantante.
Bumbry volvería a cantar en el Liceu en 1968 en el ya mencionado Macbeth, en 1974 con la Gioconda y nuevamente con este mismo papel en 1988. En 1967 fue la protagonista de una de aquellas versiones cinematográficas que en su día dirigiera Herbert von Karajan, también cómo Carmen.
Grace Bumbry fue la primera cantante, de eso que antes se llamaba cantante de color, que canto en Bayreuth en 1961 en un inolvidable Tanhausser junto a Victoria de los Ángeles. En muchas ocasiones alternó los roles de soprano y los de mezzosoprano.
Y ahora, al más puro estilo show televisivo: damas y caballeros siéntense y disfruten.
Grace Bumbry (solo audio) interpreta la seguidille de Carmen y para rematar, y aunque solo sea para que no todo sea Carmen una grabación de aquel inolvidable Don Carlo del 13 de julio de 1984 en el Theatre Antique d’Orange, junto a Montserrat Caballé y un Jaume Aragall, en plenitud. Una grabación que todo buen amante de la ópera, ha comprado, se ha bajado o ha robado. Qué mas da, todo sea por la Ópera.
Libreto íntegro en Kareol
Texto crónica de La Vanguardia.
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Mezzosopranos,
Bumbry
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