En España pasamos de no conocer más urna que la que conserva el brazo incorrupto de Santa Teresa (creo que es el brazo) a tener un calendario electoral que según el año es un verdadero festival: generales, autonómicas, municipales, europeas, eso cuando no te cae un referéndum o la ratificación de “la” constitución europea, ese me dolió mucho porque me tocó estar en una mesa y la participación fue… en media hora ya estaba todo contado y las actas firmadas. Por eso llama la atención que los americanos, los del norte, sepan perfectamente a años vista cuando les tocará ir a elegir nuevo presidente, el primer martes después del primer lunes del año que toque. Y el año 1972 tocó el martes siete de noviembre, por cierto ganó Nixon, noticia que fue portada de La Vanguardia del 8 de noviembre, aunque a mi la noticia que más me ha llamado la atención ha sido la que había justo debajo, y cuyo titular adjunto. Para los que me leen desde más allá del término municipal de Barcelona quizás no tenga mucha gracia, pero baste con que sepan que ese famoso túnel que visitó el entonces príncipe de España, se inaguró para las olimpiadas y eso, amigos, fue en 1992.
En las navidades de 1980, mi vida estaba a punto de dar un vuelco espectacular, pocos meses después con la primavera pasaría de ser solo de ser Estrella a ser Mama tinc gana… Mama aquest vestit no m’agrada …. Mama mira que m’han fet els nens…., no creo necesario traducción.
Eso quiere decir que el 28 de diciembre de 1980, el día que Jordi Pujol, recien estrenado en su cargo de presidente de la Generalitat iba a dar su primer discurso de fin de año, yo andaba más preocupada por los precios de las cunas que por el de las entradas del Liceu.
Una “boheme” de “primo cartello”.
No hay duda que en el Teatro del Liceo han sabido “hacer diana” poniendo en programa para esta semana de fin y principio de año cuatro representaciones de “La Bohéme” con un reparto que, aparte de estr encabezado por cantantes de categoría y además populares, cualquier liceísta, desde los que en esta primera función se arracimaron en el cuarto y quinto pisos hasta los que ocuparon butacas y obstruyeron pasillos en la platea, hubiese escogido sin vacilar. Y yo, mientras, pensando en pañales. Read the rest of this entry »
Escribiendo el post anterior me he encontrado con el comentario que Xavier Montsalvatge hacía sobre la interpretación que Josep Carreras (entonces José Ma. Carreras) hacia delpapel de Rodolfo en aquella Luisa Miller
… Hay que citar también con particular elogio al tenor José Ma. Carreras, que cada vez nos sorprende con nuevos avances en la depuración de su arte. En cuanto a alcance, claridad, vehemencia y volumen de voz, puede rivalizar con los mejores. su afinación está unpoco por debajo, a veces, de las cualidades anteriormente enumeradas, pero esta reserva puede hacerse porque, repetimos, en otros aspectos es un tenor que es lícito calificar de excepcional y que, sin duda, no tardará en redondear el dominio de sus facultades para escalar definitivamente un primer puesto en la escala de valoraciones.…
Hoy sí. Hoy, debidamente provista de los útiles necesarios para tal fin, he podido echar una ojeada al catalogo de la exposición/homenaje a Josep Carreras.
En el capítulo titulado “Los inicios” se habla cómo no de aquella primeriza actuación de Josep Carreras en Liceu, fue el 3 de enero de 1958 y Josep era un chiquillo que habia empezado sus estudios musicales en el Conservatorio Municipal de Barcelona, y que habia cantado una “Donna è mobile” ante los micrófonos de la entonces omnipresente Radio Nacional de España.
Aquel viernes Josep sube al escenario del Liceo para interpretar el papel de Trujamán en el Retablo de Maese Pedro.
... de el “Retablo de Maese Pedro” se apreciaron los loables esfuerzos desarrollados por manuel Ausensi, que dió realce ala figura de Don Quijote; José Maria Escolá, entonado en el papel de protagonista, y el niño José María Carreras, justamente ovacionado por la gracia y seguridad con que venció las dificultades musicales y materiales de la parte Trujamán.… U.F.Zanni. La Vanguardia 4/1/1958.
Pero la pasión por la ópera en aquel chiquillo había nacido dos años atrás, en diciembre de 1956, cuando su padre, guardia municipal de profesión, lo llevó a ver Aida. Y no una Aida cualquiera, en aquella Aida estaba Renata Tebaldi.