Cómo sobreviví a un tumulto

Hoy tenía visita en Liceu, la primera de la temporada, hago poquitas. Hoy mis “clientes” era un encantador grupo de jubilados norteamericanos, cuando digo jubilados  me refiero a tres o cuatro en los sesenta, y el resto más allà de los ochenta. Eso sí,  marchosos como solo lo son los retireds made in usa. Pues bien cómo no había contraorden , léase cancelación, para allí que me he ido.   Como sea que hoy era el dia sin coches en BCN he preferido ir en tren, sabia decisión,  porque a las nueve ya estaba en la rambla, con tiempo suficiente para tomar un café. Puntalmente, a las nueve treinta,  ha llegado mi grupo  que llevaban en Barcelona desde el miercoles.

Caray  –  he dicho en su equivalente en inglés –  vaya punteria para elegir las fechas. Cuando vuelvan  a casa tendrán mucho que contar a sus familias y amigos.

Entonces uno de los venerables jubilados se me acerca y me enseña muy orgulloso las fotos que sacó en  la tumultuosa manifestación del miercoles, donde el abuelete se metió Iphone en mano, hasta las dos de la madrugada, como ha remarcado su señora. El  hotel le pillaba cerca.

Terminada la visita y tras aconsejar a mis simpáticos amigos que se pusieran casco y que en caso de emergencia pidieran rápidamente via twitter ser repatriados, nunca se sabe cuando te va a salir al paso un tumulto. Yo me he ido hacia el metro sorteando por el camino una horda de turistas que, no quisiera decirlo, pero casi, casi formaban un tumulto. Todos  ellos peligrosamente armados con càmaras, sombreritos, palos de selfie y potecito de fruta fresca recién comprado en la Boqueria.

Una vez alcanzado mi objetivo me he metido en el metro, SIN ESCOLTA, ni chaleco antibalas, ni casco, ni palo de escoba,  ni ná, así a pelo. Una que es medio gallega y los tiene bien puestos. Gracias a mi arrojo y valentía sin par y  sin  de precisar la intervención de los geos he conseguido alcanzar mi siguiente objetivo plaza catalunya. (ahora no sé si  deberia empezar a acostumbrarme a escribirlo con ñ… bueno ya veremos)

Allí el ambiente ya no era  el mismo, allí se mascaba el peligro.

El centro de la plaza estaba ocupado por un monton de gente, llave inglesa en mano en actitud altamente sospechosa. Ellos fingían montar escenarios para la Mercè, pero todos sabemos que sus intenciones eran otras.

Lo reconozco la visión de aquellos cuerpos sudorosos por el esfuerzo , hoy ha vuelto ha hacer calor,  las barrigas bamboleantes de algunos  pero sobretodo la  raja de culo al aire tan típica de los operarios de montaje, me  han obligado a acelerar el paso y rapidamente me he metido en el agujero del metro, no fuera a salirme un tumulto.

Allí , ya bajo tierra, me he cruzado con un grupo , de lo más sospechosos, estos si que han acabado por acojonarme.

Imaginense, cinco tios,  en plan armario, todos con las cabezas muy rasuradas, uno con barba.  Con unos andares,  así como si en la entrepierna no tuvieran espacio para tanto material.  Sin máquinas de fotos, ni bolsa de shopping,  con botas y  gafas oscuras bajo tierra. Y como sea que esta semana, que yo sepa, no toca ningun festival gay …

Cuidadito cuidadito, he pensado, estos sí que por menos de ná te montan un tumulto.

Así las cosas he acelerado el paso, los he esquivado, así como quien esquiva a la que quiere hacer una encuesta sobre la capa de ozono. He bajado al segundo nivel y ya en el tren por fin he podido respirar tranquila, lástima que casi me ahogo.

A quien se le habrá ocurrido rociar el vagon con Zotal? Es que nos van a matar. Por Dios!

3 comentarios

  1. Author

    nena tal qual lo he vivío

  2. hehehe, de ho més fi que has escrit darrerament…mira que arribes a ser tumultuosa, Estrella 😉

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