Carmen y Carmen

octubre 3, 2010 en Música

    El pasado viernes inauguré la  temporada, mi temporada, operística con la tan cacareada como esperada Carmen de Bizet/Bieito, lo escribo así porque a veces de lo que menos se habla es de la música o los cantantes toda la atención tanto del público como mediática está puesta en el director escena. Y esta vez ese era  Calixto Bieito  de fama más que merecida para bien y para mal.

    Siempre compro entradas para algunos amigos y este año la pregunta era más o menos la siguiente.

    ¿Te compro la Carmen?…  Es la de Bieito

    ¿Porqué esa pregunta?

    Pues porque después de los waters y las sodomias de Un ballo in Maschera, de la basura volando por los aires en el Don Giovanni y la casqueria rezumando fluidos del Woccek de Berg  las prevenciones estan justificadas.

    Pero antes de meterme con el tema Bieito un apunte sobre el cast,  sobre los cast.

    El viernes era mi función de abono con el cast de gala.

    Don José fue un Roberto Alagna de pelo en pecho más actor que cantante. Lo hizo bien pero no me emocionó, aclaró que es una impresión personal que aquí cuando dices algo de ópera la gente se te tira al cuello. El aria de la Fleur, una de mis favoritas la cantó bien, pero vamos que sigo prefiriendo  estas, la última del mismo Alagna.

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    Resumiendo que me gustó más o al menos resultó más convincente el segundo Don José, German Villar, este con camiseta, que a lo largo de la representación se fué creciendo hasta un último acto en el que se le notaba a gusto y se desmelenó. Cantó con ganas y actuó con libertad.
    La Carmen, la primera  fue Béatrice Uria-Monzon: bien, cantó bien y a nivel interpretativo resultó una Carmen, muy pero que muy convincente mucho más que la segunda, María José Montiel, menos sexy, menos actriz pero cantando me gustó más que la “titular”, la habanera la pilló un poco a traspiés pero igual que su compañero de reparto se fue creciendo, era su debut y eso pesa lo suyo.
    Los dos Escamillo estuvieron bien pero quizá me quedaría con el primero Erwin Schrott, estuvo más “torero”, lo que no quiere decir que Àngel Òdena estuviera mal, que va, ni mucho menos pero a nivel actoral estuvo mejor el otro y es que la cosa actoral, como he dicho al principio pesa mucho.
    De las dos Micaelas Marina Poplavskaya y Ainhoa Garmendia sin dudarlo la segunda. El resto del reparto estuvo bien pero en conjunto me quedo con el conjunto del segundo reparto  quizá porque mis expectativas no eran tan altas, que eso siempre cuenta.

    Y dicho esto vamos a lo que interesa, a Bieito.

    Hace años tuve el “honor” de asistir a la primera representación de aquel famoso Ballo in Maschera de los wáters. Los que no sepan a qué me refiero esperen al minuto 1.48 del siguiente video y sabrán de qué estoy hablando.

    Y eso fue solo el principio de una sarta de despropósitos en los que lo de menos era la música.
    Despues vino Don Giovanni, recuerdo que en la primera representació a la que asistí (sí, sí repetí) una de las cantantes no pudo terminar al ser victima del impacto  un objeto volador no identificado, de los muchos que volaron por los aires durante aquella representación.

    El Woccek me lo salto no tanto por la puesta en escena como porque la musica no me gusta. aunque quizá esa resultaba más coherente.
    Entonces llega la Carmen. Una Carmen que nos llega desordenada, porque esta fue la primera ópera que dirigió Bieito, ese es un detalle muy importante a tener en cuenta.
    Porque esta Carmen a pesar de haberse mudado a Ceuta, a pesar de los legionarios, del pobre muchacho corriendo en calzoncillos fusil en mano, a pesar del toque kitsh del arbolito de Navidad; la nevera portátil y la sillita de playa “marca de la casa”, a pesar de todo eso, me ha gustado y mucho.

    La escenografía de Alfons Flores y la iluminación de Xavi Clot han formado un conjunto teatral no diré que perfecto pero si muy bueno e impactante, aunque tengo una queja respecto de la iluminación y no es la primera vez que pasa con una obra de Bieito si mal no recuerdo ocurría también en el woccek.
    SEÑOR BIEITO Y LO PONGO ASI EN MAYÚSCULAS, EL TEATRO ES ALGO MÁS QUE LA PLATEA,
    Así que la próxima vez haga el favor de subir a los diferentes pisos y ver o no ver desde allí. Por ejemplo cuando la joven es izada en el mástil de la bandera y especialmente el final de la primera parte que no acto, cuando las siluetas de los gitanos se recortan en un fuerte contraluz, contraluz que desde el segundo y me consta que también desde el tercer y primer piso era cegador, produciendose la curiosa imagen del público protegiéndose los ojos con las manos.
    Hablando ayer con Pablo Melendez de Opera Actual al comentarle este extremo me preguntaba.
    Te refieres a cuando …
    Pues os digo lo mismo que le dije a él.

    No lo sé

    Porque no pude ver lo que fuera que tuviera que ver,  lamentablemente me había dejado las gafas de sol en casa y yo fui una más de los que tuvimos que taparnos los ojos.

    Hecha esta salvedad el campamento gitano magnifico, no quiero imaginar el lio que había en la trastienda del teatro con tanto coche.Resumiendo que me gustó.La cuestión es cómo después de esta Carmen que puede o no gustar a algún sector del público, pero que al menos esos dos días no levantó ninguna algarada popular por parte de la audiencia disconforme, salvo un glorioso ¡Olé tus huevos! que salió del tercer piso después del dígamos “solo de torero” con que se inicia la segunda parte y que fue recibido con sonrisas por parte del resto del público. Cómo después de esa Carmen se puede perder el norte hasta el punto de hacer practicamente inaudibles algunos pasajes musicales, como sucedía en Don Giovanni. Como, queriendo ser tan moderno e innovador se puede caer en el tópico en que se han convertido las producciones firmadas por Bieito basadas en tres pilares, sexo, violencia y basura en escena.Seguramente en la segunda tanda de Carmen el verano próximo repetiré pero eso sí esta vez me llevaré las gafas

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