Merluza en salsa verde
enero 24, 2010 en Cocina, Pescado

El viernes fue uno de esos días que Maricarmen, la persona que viene un par de días a la semana a casa no sé muy bien si a limpiar o hacer tertulia, se echa a temblar y con razón. Porque el viernes me dio por la cocina. Cocinar es algo que hago cada día pero de tanto en tanto, una vez por semana más o menos, lo hago de forma intensiva, lo que veis arriba fue el resultado, detrás estaba el montón de trastos que tuve que lavar.
El arrebato culinario del viernes fue provocado en parte porque me gusta tener comidas preparadas para esos días en que paso mucho de las ollas y en parte por la presión popular representada en mis dos hijos, supuestamente independizados, que exigen recetas.
El mediano, alias “el informàtico” me ha salido cocinero o mejor dicho, mi nuera mujer inteligente donde las haya ha decidido que lo de la cocina mejor dejárselo a él. Pues mira tú por donde yo que me he pasado la vida haciendo butifarras; pollo o bistecs a parte porque al “nen” el pescado no le va; tengo que escuchar, en directo por teléfono y hasta por Facebook ¡¡Queremos recetas de pescado!!. Hay que jo..
Bueno pues entre todo eso que veis ahí arriba había merluza en salsa verde, “mi merluza en salsa verde”, que cómo muchos otros platos hice a plazos.

Antes que nada quiero advertir que las fotos de hoy no son demasiado buenas porque se me quedó apretado un botoncito de la cámara y no me dí cuenta hasta el final. Cuando pueda las cambiaré.
Para hacer este plato se necesita.
Obviamente merluza, pero no de cualquier manera yo la compro cortada en rodajas gordas de unos tres o cuatro dedos. Algo así.

Además se necesita:
Ajos (4 o 5 dientes)
Perejil
3 cebollas (más o menos)
un poco de harina
Caldo de pescado (sirve uno de Brick)
Aceite
Unas cuantas gambas (eso es por Xavier que si no hay gambas es como si le faltara todo)
y almejas.
Vamos allà.
Digo que lo hice a plazos porque este no es un plato que puedas hacer con días ni horas de antelación, lo que sí puedes tener preparado es la salsa.
Se rehoga la cebolla a fuego medio hasta que esté blanda sin dorarse, esto mejor hacerlo con la cebolla cortada pequeña, pero cómo yo necesitaba la cebolla para otra cosa lo he hecho a trozos más grandes, al fin y al cabo da lo mismo porque después se tritura.

Cuando está a punto le añado tres o cuatro cucharadas de “mi preparado de perejil” que encontraréis explicado en “Espaguettis para Júlia” , se rehoga un poco y se tritura sin sutilezas, Minipimer a tope y marchando. Si hace falta se le añade un poco de aceite. (A l de esta foto le falta algo así como un par de cucharadas)

Llegados a este punto y como era “día de cocina” he separado la mitad de este preparado para utilizarlo con otra receta que en este caso me ha pedido mi hija.
Sigamos con la merluza. Con el FUEGO BAJO, he dicho bajo que esto es muy fácil que se pegue, se le añaden un par de cucharadas de harina

Se remueve bien y se cocina durante unos 3 o cuatro minutos. Insisto que se pega muy fácilmente, así que a remover. Pasado este tiempo se le añade caldo de pescado. Ahora es cuando mi hijo me llama y me pregunta ¿Cuanto caldo le añado? Cualquiera le dice a informático, que esto es ojo, así que más o menos y para que te hagas una idea querido hijo, aproximadamente el doble del volumen de lo que tienes en la olla, quizá un poco más eso dependerá de si te has pasado mucho o poco con la harina. ¿Lo pillas?.
Llegados a este punto la salsa tendrá más o menos este aspecto.

La dejas haciendo unos cinco minutos, la pasas por un colador chino para que no quede ningún grumo. Pruebas de sal, MUY IMPORTANTE HA DE QUEDAR CORTA MUY CORTA DE SAL después verás el porqué, y ya puedes dejarlo en la nevera hasta mañana o cuando sea que vayas a comer la merluza. También la puedes congelar.

Estamos a sábado y hoy es el día de la merluza.
Lo primero es abrir las almejas. Después de una amarga experiencia con una paella que una maldita almeja llena de tierra desgració, siempre SIEMPRE abro las almejas aparte; en una cazuela con un dedo de agua lo pones a hervir y enseguida se abrirán. El agua que queda la puedes añadir a la salsa, pero OJO, asegúrate que no hay nada de arena.
Cuando saques la salsa de la nevera verás que la parte de arriba está cubierta por el aceite. Supongo que a ti que eres de ciencias no hace falta explicarte aquello de las densidades.
Retira el aceite y ponlo en la sartén donde harás las gambas.
Acuérdate de salar las gambas antes. (por esto la salsa tenía que ir corta de sal)
Cuando estén hechas las dejas a parte y haces la merluza, previamente salada. Lo importante es dorarla primero de un lado y después del otro. Aproximadamente un minuto y medio por lado. NO TE PASES, nunca hay que pasarse con los pescados, especialmente con la merluza.

Una vez hecho por ambos lados, lo apartas y en la misma sartén viertes la salsa y le das un par de vueltas para que coja el sabor de las gambas y también la sal.
Y ya está, ya puedes montar el plato un par de gambas, algunas almejas, la merluza y la salsa por encima.
Y si no te has pasado con la sal, ni has hecho demasiado la merluza, el éxito está garantizado.
Con todo cariño de tu madre que no puede añorarte demasiado porque cada dos por tres estás en casa.
Besos para los dos.

Para amenizar musicalmente este plato he buscado una pieza que tuviera alguna relación con él mismo, ya sabéis, el mar la pesca. Pero al parecer ni la gamba, la merluza o las inspiran a los compositores, así que me he tenido que conformar con algo parecido como las ostras y dentro de las ostras las perlas. Ahí va el precioso duo de el Pescador de perlas interpretado por eso que mi hermano llama DOS MONSTRES (dos monstruos) Pavarotti y Ghiaurov. Aunque para mi gusto van un pelín lentos
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[...] o menos – enero 25, 2010Posted in: Carnes, Cocina Más Escritos de Estrella « Merluza en salsa verde Jack Lalanne [...]
Sabes que Estrella?, tengo una cena gastronomica(o sea, que es en casa y he de cocinar yo) pendiente con unos amigos y va a ser que les voy hacer esta receta. Yo no es que sea mala cocinera, bueno, ni buena ni mala, apenas cocino, y no es que no me guste, es que no me pongo. Bueno, hare fotos y te las dedicare.
Prometido.
Un beso.