El arte de medrar 8 – Cómo ser funcionario sin dejarse la piel – Los papeles

    Ha llegado el momento de abordar uno de los temas primordiales en la Administración: los papeles.
    La importancia del papel en la Administración es tal que su futuro puede depender de él; más concretamente su futuro poder adquisitivo. De entrada sepa, pues, que el papel, al menos el que usted sea capaz de almacenar en archivadores, mesas y cajas, sobre todo si lleva su firma o, como mínimo, sus iniciales, puede valer dinero.
    Los papeles son el elemento básico, y nunca mejor dicho, que a partir de ahora envolverá su vida. Hay que saber, pues, distinguirlos, clasificarlos e incluso amarlos ; además de conocer sus muchas aplicaciones y variadas utilidades. Todo para que, llegado el momento, sepa cómo perderlos y/o, si procede, destruirlos.
    Como hemos dicho, hay que saber distinguirlos y, sin duda, los más fáciles de reconocer son los impresos, de los que podrá disponer en las cantidades que quiera, de cualquier medida y diseño, destinados a todo tipo de utilidades. En muchos casos son autocopiativos, lo que representa una gran ventaja para el usuario y para la imprenta, ya que en principio son más caros y, cuando se estropea uno, ya puestos, se estropean tres.
    Otro tipo de papel muy común son las tarjetas y los tarjetones cuya possesión supone un cierto grado de relevancia personal, aunque a la práctica su utilidad es nula ya que solo sirven como acompañamiento de las felicitaciones de Navidad o del currículum de algún conocido. Mucho más útiles son las cajitas en que los suministran, donde se pueden guardar clips, agujas, hilos, etc.
    Lo mismo hay que decir, si bien en otro nivel, a propósito de los «saludas», cuyo uso queda limitado a los altos cargos. Habitualmente son utilizados por la secretaria de un alto cargo para saludar a otra secretaria del mismo nivel. Sólo hay que escribir el nombre del destinatario y poner un garabato con pinta de firma. La secretaria destinataria contestará con otro «saluda» y su correspondiente garabato. Acostumbran a ser de papel bueno, lo que gusta mucho, tanto a quien lo envía, como a quien lo recibe y más aun a quien lo vende.
    En cuanto a los sobres, igual que los impresos, hay para todos los gustos y de todos los colores, pero sin duda los más interesantes son los de correo interior. Estos disponen de un gran número de casillas donde se escribe el nombre de los diferentes destinatarios. Son totalmente reutilizables, lo que los hace muy entretenidos, porque al cabo de un tiempo permiten seguir la pista de su recorrido. No se cierran, lo que los hace aún más interesantes.

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    bubok

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