Esta es, sin duda, la actividad laboral que absorbe una mayor cantidad de tiempo de las que llenan la vida del funcionario.
El funcionario, y sobre todo la funcionaria, habla. Habla en el autobús, antes de entrar al trabajo, cuando toma el primer café, en el pasillo camino del despacho, antes de entrar al despacho, en el despacho, en el servicio, antes de la reunión, en la reunión -que no es otra cosa que una sofisticación de la charla-, antes de comer, mientras escribe a máquina, en el archivo, en los ascensores, en el bar, por teléfono. Y si con esto aún no tiene bastante, no duda en quedar a la salida y organizar una merienda para poder seguir hablando. En todas y cada una de las situaciones en que se puede encontrar un funcionario ; el funcionario habla, y mucho.
La charla en la Administración es una práctica común a todos los estamentos. Se habla absolutamente con todo el mundo, con aquel a quien no podemos ver ni en pintura, con el público, con los compañeros, hasta con la máquina de escribir y la fotocopiadora. Aunque el objeto inanimado que mejor juego da es, indiscutiblemente, el teléfono: ya que con él se puede hablar incluso cuando al otro lado del hilo no hay nadie que nos escuche. El placer que da el teléfono es tan grande que se intenta alargar al máximo el tiempo que se le dedica, especialmente cuando quien lo paga no es uno mismo.
Los temas de conversación son de lo más variado y hay que hacer, por lo tanto, algunas distinciones. Los hay que tienen un carácter estacional, como las rebajas, los libros del colegio, la fiebre del nene, las vacaciones o los regalos de Reyes. Otros, en cambio, presentan una periodicidad semanal: fútbol, primitiva, Carolina de Mónaco o Isabel Preysler, según quién ocupe la primera página del «Hola». Otros temas responden a problemas circunstanciales, como por ejemplo: qué medias hacen juego con el vestido que me pondré para la boda de mi hermano, el que hizo biológicas, pero que ahora está de jefe de sección en Interior y que se casa con una chica muy maja de Sanidad.
Temas como estos requieren un tratamiento adecuado a su amplitud y profundidad. Por este motivo, a fin de extraer una idea clara y precisa del estado de opinión, hay que discutirlos durante mucho tiempo y con el mayor número posible de personas.
Pero sin duda, los dos temas estrella de conversación son: las vacaciones y la misma Administración.
El primero alcanza su punto culminante en dos etapas concretas: el antes y el después. El antes puede ocupar la mayor parte del año, porque si bien de todos es conocido que las vacaciones funcionariales se concentran en el mes de agosto, también está sobradamente reconocida la habilidad del estamento funcionarial para convertir un festivo cualquiera en una semana de fiesta. Esto quiere decir que a nuestro alrededor siempre habrá alguien que esté preparando algún viaje.
Si quieres saber cómo acaba esto, puedes descargarte el libro completo, por menos de lo que cuesta un café, en Bubok. O si lo prefieres, por un poco más comprarlo en formato libro y te lo llevan a casa
Popularity: 1%
Tags: funcionario, Libros, bubok, lectura funcionario









bueno ya lo he comprado, cuando lo haya leído te cuento