
Lo prometido es deuda y hoy toca “calçotada”.
En realidad tocó la semana pasada cuando la casa se me llenó de gente. Porque uno de los principales ingredientes de tan catalana celebración es la gente, mucha gente, tanto da si son amigos o familiares siempre y cuando sean muchos y hablen a gritos.
En casa siempre hemos celebrado calçotades, no en balde la familia de mi marido proviene de Tarragona, patria del calçot.
Este año excepcionalmente han sido ellos, los de Tarragona , quienes se han desplazado a Barcelona, y con ellos vinieron, el vino de Sarral y los calçots de Valls, por supuesto.
Partiendo de la premisa ya enunciada en anteriores ocasiones de “los catalanes somos raros” a nadie le ha de extrañar que un pueblo que por Navidad come sopa y que sitúa en lugar preferente del Belén un señor defecando, encuentre en la cebolla una seña de identidad nacional.
Porque los calçots (pronunciado calsots) son eso, cebollas.
La paternidad de esta enseña nacional se atribuye un “pagès” payés (alias campesino) de Valls de nombre Benaiges mas conocido como, “Xat de Benaiges” , el rigor histórico de este dato es discutible, pero eso es lo que dicen. Al parecer este señor tuvo la gloriosa ocurrencia de asar los brotes tiernos de las cebollas y, lo que es aún más discutible, dicen que fue también él quien se inventó la salsa que los acompaña. Afirmación que yo y medio Valls pone en duda. Pero lo de la salsa lo dejamos para más adelante.
Aunque de campesina tengo lo mismo que de catedrático de economia, intentaré explicar el proceso de cultivo de esta tan insigne cebolla.
El calçot es una cebolla blanca que así de entrada ya les digo que tiene una vida muy dura porque a la pobre no la dejan tranquila. Justo cuando empieza a crecer la arrancan del suelo con el único objetivo de volver a la plantar. Pero no acaba ahí la cosa porque en cuanto a “asomar” la cabeza, la vuelven a arrancar. (Así no hay quién viva)
Entonces la dejan un tiempo de reposo, supongo que para que se reponga de tanto estrés y cuando la pobre parece resignarse a morir en el olvido del cobertizo, viene el payés y la vuelve a plantar pero esta vez la deja a medio enterrar con la parte blanca al descubierto.
Según va creciendo se la va rodeando de tierra sin llegar a cubrirla del todo, lo que en catalán se llama “calçar” (de ahí el nombre de la cebolla) no como algunos afirman que viene de “Calçes” (bragas) más adelante entenderéis el porqué.
Pues la cosa sigue así “calçant” el calçot hasta mes de noviembre en que se empiezan a recolectar. Antes la temporada del calçot empezaba a finales de noviembre y se acababa a principios de marzo. Hoy en día el calçot se ha convertido en un gran negocio y se encuentran hasta bien entrado el mes de abril
El resultado final es este proceso son los 900 calçots que la semana pasada se consumieron en casa.

¿Qué se hace con esto?
Pues evidentemente cocinarlos.
Los calçots se asan a la llama, repito a la llama, no a la brasa. Osea que los que han bajado corriendo a la gasolinera a buscar un saquito de carbón, se han equivocado de plato.
Mientras una parte del equipo se dedica a prender la hoguera los otros disponen los calçots en la parrilla.
He de decir que la parrilla que usamos en casa es un invento mio, no patentado lamentablemente, hecho a base de cajones Rationell de Ikea. Hace años que las usamos y están como el primer día.
Si los suecos lo vieran.

Así dispuestos ya se pueden poner sobre el fuego, con llama, NO BRASA, eso vendrá después.

Cuando alcanzan este estado se apartan del fuego y se les da la vuelta.
Cualquiera en su sano juicio usaría guantes protectores o pinzas pero normalmente esta es tarea de los hombres.
Fantástico mi invento, no os parece.

Cuando están completamente negros y la punta se nota blanda al tacto es el momento de empaquetarlos. Los puristas dicen que hay que meterlos en tejas, pero con las que se me volaron en el último vendaval para tejas estoy yo, así que en casa se empaquetan en periódicos viejos y se meten en cajas de cartón, hasta el momento de comerlos.



Mientras se hacen los calçots se aprovecha el fuego para “escalivar” asar, unos tomates y ajos que servirán para…..
LA SALSA DE LOS CALÇOTS.
Hay tantas salsas de calçots como familias y fabricantes hay en el mundo, pero después de años probando salsas puedo afirmar que la mejor, con mucho, es la salsa de Leonor.
Leonor es una mis primas de Cambrils (Para que me entiendan al lado de Salou y Port Aventura) pero su familia es originaria de Valls lo que le da más valor. Desde mi experiencia personal “su salsa” en “la salsa”.
Para hacer la Salsa de Leonor se necesita:
Tomates asados “escalivats”
Ajo asado “escalivat”
Aceite
Vinagre
Sal
Almendras (Leonor usa almendras fritas de las que se ponen en aperitivos)
Avellanas
Piñones.
Ñoras NO, las ñoras (pimiento morron desecado) son para hacer Romesco que es otra cosa que no tiene nada que ver con los calçots por más que algunos se empeñen en afirmar lo contrario.
y … música.
| CON MUSICA TODO SALE MEJOR Hoy, Mozart |

Los tomates asados han de tener más o menos este aspecto tan poco apetecible.

Por supuesto hay que pelarlos.
Esas de ahí son las manos de Leonor.

Claro que si “feos” son los tomates, mejor no hablar del ajo.

Que por supuesto también hay que pelar.
Yo diría que esas manos son de mi hijo Xavier, pero no sé qué hace él ahí. En fin.

Ha llegado el momento de hacer la salsa que no precisa cocción, se come todo en crudo.
Por lo que respecta a las cantidades Leonor usa el sistema, “a ojo” pero yo más o menos lo he calculado también “a ojo”.
En un batidor de vaso se echan 4 o 5 tomates
uno o dos dientes de ajo
una taza, de las de café con leche, de avellanas,
otro tanto de almendras y
un puñado de piñones,

Aceite, de oliva, off course.

Y Un chorro de vinagre, algo así como un dedo. Es mejor quedarse corto que pasarse, siempre se puede añadir.

Y aceite, algo así como una taza.

3, 2, 1 y batidora en marcha.

Hacer salsa para 900 calçots no se hace en un momento, así que hay que ir mezclando las diferentes tandas y rectificando de sal.

Llegados a este punto ya se pueden comer los calçots. Pero….
¿esto cómo se come?
En Youtube hay montones de videos familiares, pero como sea que las explicaciones no son del todo claras he preferido hacer un step by step, contando para ello con la colaboración de mi hijo.
Primero y lo más importante, un babero. yo en casa tengo un montón hecho con trapos de cocina de cuadritos, de los auténticos.
a) Cójase el calçot por la parte, teoricamente verde al tiempo que con la otra mano se sujeta con firmeza, sin apretar demasiado de forma que se note cómo la primera capa de la cebolla se mueve bajo los dedos.

Manteniendo esta presión se desliza la mano de forma que la primera capa de la cebolla sea arrastrada, como si le sacáramos un calcetín o según lo que cada cual tenga en mente, unas bragas (calçes) de ahí la confusión que antes mencionaba.
Así…

Las primeras 10 veces te llevas medio calçot, pero cuando llevas 50 la cosa ya viene rodada.

Se sumerge el calçot en la salsa

Se levanta el brazo, con el calçot colgando por encima de la cabeza al tiempo que se alza ésta en dirección al techo y se abre la boca, de ahí la utilidad del babero. Y esto es todo

Es tal la afición al calçot que se celebran concursos, como en USA con las hamburguesas.
Pero vamos que comerse 40 o 50 es lo normal, en mi familia.
Yo me paro antes, el domingo mucho antes porque tenía migraña.
Una calçotada “comme il faut” se acompaña de vino Priorato, en porrón.

He de aclarar que, mi hijo, no es un maestro en este arte. Mi hija en cambio lo domina.
Y como ha quedado mucha brasa, pues habrá que aprovecharla así que después de los calçots vienen las costillas de cordero, las butifarras, morcillas, unas alcachofas, y escalibada.



De postre dos bizcochos de manzana, dos kg de brownies y aun hubo quien se zampó unas magdalenas.
En fin, dentro de dos semanas toca otra vez calçotada.
Hasta la vista.
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Tags: calçotada, Mediterranean diet, calçot, los catalanes somos raros
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Escribo para una revista de International Local Food en USA actualmente estoy en Barcelona haciendo unos estudios y me tope con las fotos y la maravillosa parrilla de las cebollas que realizo usted en casa, me encantaria escribir de la experiencia de comer y compartir con los catalanes esta comida tan tradicional podrias recomendarme que lugares podria ir. Saludos y te agradezco de antemano la informacion.
xhunter83
dice:
¡Qué ricos, los he comido en tu tierra pero hace algunos años! Me gusta -además de los calçots para comérmelos- cómo has pillado el fuego…
rabataller
dice:
Quina bona pinta !!!!!!!!
Rafael T. C. dice:
Curiosa tradición.
Es muy, muy laborioso por lo que veo en el enlace y más para tantísima gente. Pero por lo que describes, muy gratificante el resultado y exquisito plato.
Enhorabuena, Estrella !!
ana – rosa
dice:
La receta, magnífica, y las fotos de lujo!!!
Un abrazo
Ah! Si voy al Liceo tendré que volver a alquilar el traje de carnaval de los años 20!!
¨ M. Miranda : Hola!!
dice:
Voy a probar la receta
pero esta foto es una maravilla
gracias por pasar por mi cumple
_sospechoso habitual
dice:
La cultura catalana y su gente siempre me han caido simpáticos, no me digas porque, pero es así.
pacoveratf
dice:
Una de cocina, muy bien, no solo de fotos vivimos…saludos
Cryodigital – Sadly deceased
dice:
Lovely and tasty!!
Roser UF <severely overwhelmed> dice:
Mmmmm… me encantan los calçots!! Ya estoy calentando motores para dentro de un par de fines de semana… ya se me hace la boca aguaaaaaa…..
Sr.Pinzas
dice:
Mmmm… el 8 de marzo me toca a mí!!
MAIKA 777
dice:
Cierto, cuantas cosas les hacen a las cebollas!!! Tengo que confesar que… núnca he probado una calçotada
y eso que muchos autobuses salen de Castellón para ir a degustar el manjar. De este año no pasaaaaaaaaaa…
Petonets.
fredolica
dice:
uuuum, m’agraden moltissim, i la salsa em surt de primera …que lo sepas supercocinera jeje
matiasvergarafuste
dice:
estan de muerte y se pone uno tiznado,uuum ya estoy preparando el babero.
Jordi Troguet
dice:
Això, no pot ser.
Ens tenim d’organitzar.
Al temps dels calçots, tenim de baixar a menjar-los i al temps de la butifarrada, Teniu de pujar.
Organización, cño !!!!!!!
Molt maca la foto
A buddy encoraged me to read this website, nice post, fanstatic read… keep up the nice work!
Molt be, doncs la salsa jo la faig igual però sempre he posat ametlles torrades, la pròxima hi posaré les saladetes, i posaré menys sal a la salsa per si de cas.i d’acord amb el tema nyores encara que si algú n’hi posa tampoc molesta, jo n’he menjat i nostamal.
Una calçotada molt ben explicada e il·lustrada, chapeau guapa!
Núria
Me gusta todo! pero por muchos que fuéseis, qué capacidad para comer!!!
Todo eso de arrancarla y plantarla y volverla a arrancar, no lo sabía…. Mis amigos payeses me contaron que cuando empezaba a crecer o a subir se la “calzaba”, o sea que se la medio-enterraba otra vez! Y de ahí el nombre de calçot (calzado). Pobre cebolla, cuantos abatares para acabar en las llamas! Y lo ricas que están con una buena salsa!!!!!
Te comunico que a falta de otros artilugios yo he llegado a hacerlas ensartadas en un alambre y atadas a dos bastones de esquí!
Besos