
Esta fotografia tiene más años de los que resultaría decente confesar dejemoslo en que más o menos por esas fechas nacieron el 600, la TV y una servidora. Si esa de los michelines soy yo y la que me mira tan sonriente y orgullosa era mi madre, la protagonista de estos canalones.
Y como un poco de música siempre va bien he elegido “Una voce poco fa” de la ópera Il Barbieri de Sevilla y no es por casualidad.
Para muchas personas Rossini es el “señor de los canalones”, aunque sus canalones y los de mi madre no admiten comparación, siempre en favor de los segundos.
Tampoco es casualidad que la interprete sea Sonia Ganassi, a la que pude escuchar recientemente interpretando a la Princesa Eboli de Don Carlo (Verdi) y que se confiesa “una grande cuccinera”. (esas fueron sus palabras)
Pues ahí van Rossini por un lado y los canalones de mi madre por otro.
Aquí en Catalunya el 26 de diciembre, es festivo. Es muy típico aquello de “la navidad en casa de mis padres y San Esteban con la suegra” o viceversa.
La tradición dice que en esta fecha se comen canalones, unos canalones que alguien ha tenido que hacer con “supuestamente” las sobras de Navidad. Pero a ver quién es el guapo/guapa que se levanta a las seis de la mañana para hacer canalones para los 24 que tendré sentados a la mesa ese día en casa. Yo no desdeluego.
Los restos de Navidad los aprovecho sí pero otro día, que para eso se inventó el congelador.
Desde siempre los canalones en casa se han hecho con sobras, de pollo, cordero, ternera, eso sí siempre asado, pero ojo aquí no valen ni estofados porque llevan salsa, ni tampoco la carne de cerdo.
Para situar un poco el tema, digamos que para un kilo de carne (ternera o cordero) añado un par de pechugas de pollo (si no está incluido en los restos) 1/2 kg. de champiñones (mi madre siempre los ponía y yo sigo la tradición) y aproximadamente 1/2 kg de zanahoria (por idéntica razon). Si he hecho caldo añado también el puerro y el nabo, pero nunca el apio; y según cómo me dé un poco MUY POCO, de trufa por aquello de dar un poco de aroma.
Si como hoy no tengo suficientes restos y mi hijo esta insoportable con el “quiero canalones” cojo un poco de carne picada de ternera y listos.
Todas estas carnes (sino estan ya cocinadas) las paso por la sartén o cazuela con un poco de aceite (NUNCA HERVIDAS).
En eso estamos en este momento.
Eso se puede hacer con una Thermomix (quien la tenga) , con un cacharro óomo el mio, infinitamente más económico o como lo hacía mi madre con una picadora manual.

Utilizando el ojímetro, se distribuye el relleno sobre las placas. Así
Ahora se nos presentan dos opciones
a) me los como ya, o.
b) los guardo para otro día.
Para la primera opción saltar la siguiente foto.
Para la segunda, este es el momento de descubrir (especialmente si eres hombre) para qué sirve la bandeja superior del congelador, esa que mi marido descubrió la semana pasada.
Pues eso sirve para congelar croquetas, quién las haga, y también los canalones.
En cualquier caso llegará el día en que estos canalones aterrizaran en una bandeja de horno.
No los pongais demasiado juntos, han de quedar más o menos así para que se empapen bien con la bechamel.
La bechamel puede ser de sobre, EXCOMUNION, o hecha en casa (un día de estos os pondré la bechamel de mi madre)
Esto que veis abajo es una exageración, pero es que mi hijo es un fanático de la bechamel y si por él fuera esto seria una sopa de bechamel con tropezones de canalón.
Un poco de queso rallado por encima, o no (en casa siempre tengo problemas con esto, total que al final acabo haciendo bandejas separadas. Esta vez no ha habido mucho problema porque me olvidé de comprar queso así que todos estan enfadados)
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Tags: Navidad, canalones
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