Mi amiga Pilar me ha sugerido que en las recetas incluya eso tan típico de “tiempo de preparación”. Pero ¿qué es y cómo se calcula el “tiempo de preparación”?
Si por tiempo de preparación se entiende el tiempo que el producto está en el horno o sobre el fogón, eso sería fácil de calcular. Pero hay que tener en cuenta el tipo de energía utilizada y el material de que están hechos los utensilios empleados y si hace frío o calor que eso siempre tiene su importancia..
También hay que tener presente el tiempo empleado en pelar y cortar cebollas, ajos, tomates, pimientos o en rebozar pechugas. Pero claro para pelar y picar la cebolla; batir los huevos o rebozar el pollo cosas para las que se precisan instrumentos. Unos instrumentos que tienen en común haber salido de un armario/cajón, al que han de regresar una vez limpios y secos. Esto sería lo que llamo tiempo de post-producción, al que hay que añadir el necesario para poner la mesa, retirarla y todo lo que eso conlleva.
Pero es que además esas cebollas, pimientos, tomates, pollo, o huevos no han aparecido en la despensa o nevera por generación espontanea. Alguien ha ido al supermercado a buscarlos, a arrastrado un carrito, tal vez ha conducido algun vehiculo, para posteriormente estibarlos, primero en el carrito/coche y después en la nevera/despensa.
Llegados a este punto cabe preguntarse. ¿Porquè hemos comprado cebollas, tomates, pimientos y pechugas, en lugar de merluza, boniatos y coles de bruselas?.
Pues porque “alguien” en algun momento entre la reunión de las 10.30, y la puesta en marcha de la lavadora a las 22 horas, ha dedicado un tiempo ha pensar qué comerá mañana la familia.
Resumiendo que como decía la querida Tia Concha, las cosas tardan lo que tardan y duran lo que buenamente quieran durar.
Hasta mañana
Popularity: 4%
Tags: Hombres, Amigas, Cocina, Familia
English








