Principios básicos de la cocina

mayo 4, 2008 en Tema del día por Estrella

    Para hoy me habia fijado como objetivo el ampliar la sección dedicada a Montserrat Caballé, pero cómo diría cualquier periodista, la actualidad manda y a mi vuelta de una pequeña escapada a la zona de l’Ariège (al otro lado de los Pirineos, alí donde los rios son rios porque llevan agua), he visto confirmadas mi teoria de que cuando una cosa parece obvia no quiere decir que esté clara y es por ello que sin ánimo de ofender a nadie, especialmente a mis hijos/hija (a ver lo que tarda ésta en dejarme un coment) y asociado/asociadas, quisiera aclarar algunos conceptos respecto de las aplicaciones prácticas de determinados útiles domésticos.

    a) La fregona. Revolucionario invento español, que en su día contribuyó en gran medida a elevar, nunca mejor dicho, la posición de la mujer en nuestra sociedad.

    La fregona se compone de dos elementos básicos, a saber, cubo dotado de adminiculo más o menos sofisticado destinado a, mediante presión, escurrir el mocho. Mocho especie de bayeta con pelos, sujeta a un palo, destinado a recoger líquidos derramados y/o fregar el suelo. ¿Cuando se considera necesario fregar el suelo?. Las respuestas a esta pregunta son múltiples y variadas siempre en función de los criterios personales y los mínimos higienicos deseables en todo hogar que se precie. Un criterio muy aconsejable a seguir al respecto es “la mancha”, que puede ser de tomate, de baba de perro (que no debiera estar allí), de leche, café o de agua, porque contrariamente a lo que algunos teoricos sostienen, el agua mancha. Lo que nos lleva al siguiente concepto.

    b) Olla para pasta. Llamase así al recipiente, normalmente de acero inoxidable compuesto de dos ollas insertadas, con sus respectivos mangos, y tapa (si no se pierde) con la peculiaridad de que la olla interior esta dotada de multiples agujeritos destinados a escurrir el agua de, por ejemplo, los espaguettis. Este adminiculo domestico resulta de gran utilidad, pues ahorra la busqueda infructuosa del colador mientras los espaguettis se pasan. Su modo de empleo es aparentemente simple, se situa la olla dentro de la pica de la cocina, a fin de minimizar riesgos y en esta situación se extrae la olla interior (la de los agujeritos), en breves instantes los espaguettis estan escurridos. Ahora bien, resulta muy recomendable, que previamente el “operador” se haya provisto de una fuente, donde depositar los espaquettis ya escurridos, pues de no proceder de esta forma y se intenta localizar la fuente llevando en las manos los espaguettis escurridos el mecanismo de la olla colador sigue funcionando con lo que el agua cae al suelo. Demostrandose de esta forma que el agua mancha.

    c) La bayeta. Elemento que a lo largo de la historia ha tomado multiples formas y texturas; siendo la más habitual la actual bayeta amarilla que puede ser Vileda, o la de oferta, que para el caso lo mismo da. Su función principal es secar, marmoles, encimeras, pero también azulejos o paneles de acero inoxidable, cual es mi caso. Estos paneles son de facil limpieza, mediante producto al uso, cuanto menos ecologico mejor. Pero este sería ya otro nivel.

    El principio básico de cualquier actividad culinaria es o debiera ser el manchar lo menos posible; por ese motivo se inventó

    d) la freidora. Electrodoméstico cuyo principio existencial es básicamente el evitar salpicaduras, para ello dispone de una altura considerable respecto al nivel de aceite, con lo que se garantiza que salvo casos extremos las salpicaduras sean nulas. Eso siempre y cuando, los alimentos se depositen en la cestilla, incluida a tal efecto, y después se sumerjan en el aceite. Porque si se tiran las patatas desde medio metro de altura las salpicaduras llegan hasta la ventana. Y si además no se ha cerrado convenientemente el congelador y las patatas han acumulado hielo y este hielo llega a la freidora, el resultado final es un magnifico collage de aceite sobre el inox. Si se intenta disimular el estropicio con la bayeta en estado de predescomposición o si con esta misma bayeta se han intentado recoger los restos de tomate, aceite y sal propios de la elaboración del tan nuestro “pa amb tomaquet”. El resultado se eleva a nivel de obra de arte.

    Lo antedicho, por supuesto, no excluye que “ellos” lo han recogido todo y “ellos” lo han dejado todo muy bien. Lo que me lleva a pensar que el problema quizás reside en el concepto “todo”.

    Pues nada que ya he vuelto de la escapada, y que mañana me pondré con lo de Montserrat.