Una larguisima ovación, cargada de añejos afectos inquebrantables, rubricó la entrada solemne y definitiva de Montserrat Caballé en la historia de su Gran Teatre, perennizada además con una placa…. La Vanguardia 9/1/1987. Esto, perdón. un inciso ¿Donde está la placa?..

En el Gran Teatro del Liceu , cómo en todos los viejos teatros de ópera del mundo, cada rincón tiene su historia, sus personajes y su personalidad propia y en el Liceu ninguno la tiene tan marcada como el cuarto y quinto pisos. Hacia allí , hacia el llamado “gallinero” es hacia donde desde siempre dirigian sus miradas los no entendidos antes de prorrumpir en aplausos o abucheos. Aunque, la verdad es que de entendidos cómo no entendidos los hay por un igual arriba y abajo.
Quizá porque durante muchisimos años el público del cuarto y quinto piso tuvo vetado el acceso por Rambla, lo cierto es que sean o no un público especial, asi lo siente. Y hoy en día existe el grupo de Amics del quart i cinquè Pis (amigos del cuarto y quinto pisos). Pocas palabras tan adecuadas como las suyas para recordar aquel homenaje.
“… t’estimem perquè escoltant la teva veu i el teu cant som feliços. T’estimem tant com tu ens estimes a nosaltres i, cada vegada que ens retrobem, renovem el sentiment, ja que en escoltar-te sempre hi ha una cosa nova en la teva entrega a la música (…)Gràcies per haver estat fidel sempre al Liceu i a Barcelona. Gràcies per haver col·laborat desinteressadament amb el Liceu en unes èpoques dures que tots recordem. Gràcies per haver-nos estimat. Gràcies per aquest do suprem que tens i que sempre ens has ofert …”
“… te queremos porque escuchando tu voz y tu canto somos felices. Te queremos tanto como tú nos quieres a nosotros y, cada vez que nos reencontramos, renovamos este sentimiento, porque al escucharte siempre hay una cosa nueva en tu entrega a la música … Gracias por haber sido siempre fiel al Liceu y a Barcelona. Gracias por haber colaborado desinteresadamente con el Liceu en épocas duras que todos recordamos. Gracias por habernos querido. Gracias por este don supremo que tienes y siempre nos has ofrecido…” Extracto de la nota de agradecimiento de los Amics del Quart i Cinquè Pis, incluido en el programa del concierto-homenaje tributado a Montserrat Caballé el 7 de enero de 1987, con motivo del 25 aniversario de su debut en el Teatro.
Correspondiente a aquel recital, el aria “Porgi amor” de Le nozze di Figaro, dirigia la orquesta el maestro Carlo Felice Cillario.
Fotografia de Francesc Català Roca.
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