Montserrat Caballé – 1962 – Don Giovanni

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Siempre que pierdo algo me parece escuchar la voz de mi madre, y de todas las madres, diciendo aquello de: “quan no ho busquis ho trobarás” (cuando no lo busques lo encontrarás). Pues algo así me pasa cada vez que me sumerjo en las viejas revistas, que por un milagro no fueron a dar a la basura, o me “pierdo” en los intrincados caminos de la hemeroteca de La Vanguardia (Loado sea el que tuvo la idea), siempre encuentro eso que no buscaba pero que casi siempre es tanto o más interesante, que el objetivo inicial. Hoy me ha pasado con este anuncio.

Y ahora me dirán, qué tiene que ver eso con Montserrat Caballé. Pues la respuesta es muy sencilla, nada en absoluto, o sí. Porque “el confort” era una tienda de muebles de mi familia, y justo encima nací yo. La calle del Carmen está a cuatro pasos del Liceu “la casa de Montserrat”. Y si hoy he recuperado este pequeño pedazo de historia familiar es porque soy una “enferma de ópera” y si lo soy es porque un día mi hermano Ferran me llevo al Liceu y allí estaba ella. Por ciero el dibujo lo hizo mi hermano Jaume.

En realidad el anuncio que yo buscaba era otro, pero cuando lo he encontrado, la verdad es que, de entrada, me he quedado algo descolocada, porque yo buscaba a Don Giovanni, no a Don Juan. Y es que había olvidado que los años pasan y los tiempos cambian y en aquella cuando los Jordi, sobre el papel tenian que llamarse forzosamente Jorge; no tiene nada de extraordinario que a Don Giovanni también le cambiasen el nombre.

Don Giovanni se representó los dias 18, 21 y 23 de enero de 1962. Acompañaron a Montserrat Theresa Stich Randall y Gabriel Bacquier en los papeles principales. Lamentablemente no dispongo de ningún tipo de documento sonoro de esta ópera interpretado por Montserrat. Y cómo en esta sección no quiero que haya más voz que la suya he optado por poner la obertura, interpretada por la Filarmonica de Viena dirigida por Herbert Von Karajan, que personalmente me cae fatal, cuya personal forma de dirigir es cuando menos discutible, pero que con su teatralidad y sobretodo por aquellos polos que llevaba, siempre con el cuello levantado, hizo más por popularizar la música clásica que otros, puede que mejores, pero no tan mediáticos. Mas abajo encontrareis un resumen de la crítica que La Vanguardia publicó el 20 de enero. me gusta incluir reseñas, quizás demasiado extensas, de estas críticas, pero para los liceístas tiene una gracia especial, al menos así lo veo yo, leer los nombres de, por ejemplo, Juan Oncina o Ricardo Bottino, íntimamente ligados a la historia del Teatro.

“DON JUAN” de Mozart La Vanguardia 20/01/1962
(…) “Don Juan” ha sido representado generalmente usando sus arias y concertantes como resortes de efecto puramente musical, susceptibles de cambios y alteraciones, sin tener mucho en cuenta la sucesión de escenas ideadas por el libretista. La verdad es que con toques o retoques no se ha perjudicado mucho la obra. La pureza de sus melodías, la gracia seráfica de las armonías acompañantes no se desvanece, aunque se pierda un poco el hilo de la acción, que al fin y al cabo tampoco tiene mucho interés. (…) se sabe que la víspera del estreno de la obra (Praga 1787) no había compuesto aun la obertura, que creó en unas pocas horas y, como es sabido, resulta ser una de las páginas maestras de la música de todos los tiempos. (…) en cuanto a su representación, constituyó la de ayer un verdadero acontecimiento en el ambiente filarmónico barcelonés, por cuanto desde 1954 no había sido interpretada en nuestro coliseo, donde ha alcanzado en la velada de ayer un nivel de calidad y perfección que la han hecho acaso la mejor de la temporada. El espíritu del gran músico se ha visto servido con una compenetración y una fidelidad admirables, bajo la dirección de la experta batuta del maestro Georges Sebastián, quien obtuvo una unidad sin falla en toda la representación. Gabriel Vaquier, en su “don Juan” estuvo plenamente acordado con su papel, que trató con gracejo y exacta compenetración, demostrando su gran estilo de cantor; Theresa Stich- Randall, en “doña Ana”, se hizo notar, como en otras ocasiones por el insuperable dominio de sus recursos; igualmente Montserrat Caballé, en “Doña Elvira” que bordó espléndidamente en todas sus matizaciones. El papel de “Don Octavio” confiado a al talento de Juan Oncina, obtuvo una interpretación ajustadisima en cada momento. No menos debe decirse de los papeles de “Zerlina”, a cargo de Francisca Callao; de “Mazetto”, del que cuidó Agustín Morales; de “Leporello” interpretado por Wolfram Zimmermann, y el corto del “comendador”, que realizó Eduard Wollitz, todos los cuales lograron una sentida y afinadísima ejecución por parte de sus distintos interpretes, dándonos, como se ha dicho antes una velada de altísima calidad.
No hay que dejar de citar la dirección de escena, por Heinrich Altmann; la buena conjuntación del coro, regido por el maestro Riccardo Bottino y los momentos del cuerpo de baile, dirigido por Juan Magriñá, asi como los decorados de Burgos, de muy buen gusto y tratados con armoniosa simplicidad. La satisfacción del público se demostró por los calurosos e insistentes aplausos con que fueron subrayados la mayor parte de los números y la terminación de la obra, obligando a saludar a sus interpretes repetidas veces y subir al proscenio a recoger las ovaciones al maestro Sebastián.
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