Cosas que se llaman Estrella y que no son persona ni lata de cocacola

Los que me conocen, saben que desde siempre tengo una especie de fijación con mi nombre. La verdad es que no fui consultada al respecto o sí pero si lo fui seguro que no me entendieron.
Llevo un montón de años aguantado, primero aquello de Estrellita, versión infantil de mi nombre claramente condicionada por el pequeño detalle de que el Estrella estaba ya ocupado, por mi señora Madre. Estrellita ya es jodido en sí mismo pero es que yo, además, tuve la desgracia de coincidir en el tiempo con una ya caduca Estrellita Castro.
¿Que ni tan siquiera sabeis quien era? Pues nada ahi os dejo un enlace a una lista de reproducción con nada más y nada menos que 200 videos. El ricito lo conservó hasta su muerte.
Me salvó del psiquiatra el que en casa siempre se habló en catalán y yo solo era Estrellita, en el cole y en algunas tiendas del barrio, en casa era Estrelleta, que no es que mejorara mucho el asunto.
Con la tranquilidad que al parecer da, eso de que en el cielo las haya a millones y que la naturaleza sea prodiga en flores, hojas y invertebrados “estrellados” pues al parecer eso da bula para ponerle MI NOMBRE a cualquier cosa, cervezas, lejías, seguros, ofertas de cualquier tipo.
Que la niña canta más o menos bien… la niña es una estrella
Que le damos dos por el precio de uno pero le cobramos cinco…. pues nada ya tienes una oferta estrella
Y así toda mi vida, volviendo la cabeza en todos lo bares.
– Marchando una Estrella:
– Decía…

Pero todo, también el elefante de aquel circo horrible al que una vez me llevó mi madre que al saber que se llamaba como yo, la pobre mujer no tuvo mejor ocurrencia que decir en voz alta. “mira se llama como tu” y ya me tienes al payaso dando el coñazo.

En una sola sesión mi madre me hizo aborrecer los circos y los payasos. Pues hasta eso, o el jabalí aquel de nombre Estrella que un día salió en un telenoticies TV3 y que si pude contemplar retozando en la playa fue gracias a que una “gran” amiga, Montse, me llamó para avisarme.
– Pon la tele, corre
– ¿porqué?
– tu ponla

Bueno pues todo se habría quedado en anécdota de no ser por la Caixa, esa entidad que un dia encargó un logo a Joan Miró, un logo en el que se “ve” a un niño, más o menos, echando unas monedas en una hucha, algo de lo más catalán. Porque aquí durante muchos años a los niños nos habrían una cartilla al nacer, despues se la pasaban por el forro; pero tu tenías tu cartilla.
Lo que passa es que todo eso de las monedas y la hucha, sino te lo explican no te das cuenta y para el común de los mortales aquello es una estrella con dos manchas, y así es como nacieron , las libretas estrella, las cuentas estrella, las hipotecas estrella.
Hasta que no sabiendo a que más ponerle en nombrecito por fin alguien decidió que “La estrella eres tu”.
a lo que me permito puntualizar …. Y una mierda!



Y  entonces un buen dia van los de Cocacola y por un, echame aquí unos cuantos compradores, va y manda al traste una relación, una íntima relación forjada a lo largo de años y años. Yo que he defendido con la cara muy alta, el bocata con cocacola, las almejas vivas con cocacola, el croustillante de berengena al aroma de trufa blanca con cocacola, el pastel de la abuela con cocacola, el jabugo con cocacola, la fabada con cocacola. Lo que sea pero con cocacola.
Van y me sacan una campaña de “comparte con …..” : Federico, tu vecino, tu abuela, un amigo, rachel, Araceli, Montserrat, Ginés, esteban, Fabiola, Faisal.
¿Alguien puede decirme cuantas Fabiolas hay en el mundo que lleven toda la vida tomando cocacola?!.
Finalmente ese fue el detonante para empezar a recopilar.
Cosas que se llaman Estrella que no son persona ni lata de cocacola.
Una sección que dedico con especial cariño a todas aquella mujeres a las que un familiar, aprovechándose de su inocencia les puso nombre de cerveza, lejía, vaca, seguro, hipoteca.
Para todas vosotras queridas mi más sincero afecto y solidaridad.

¿tienes algo que decir?