Mas british que el porridge

Todos los países tienen costumbre que traspasan fronteras y otras que son más caseras,  y contrariamente a lo que muchos piensan, son estas últimas las que dan caracter real a un pueblo. Todos sabemos que los ingleses fueron capaces de elevar a los altares una bebida, el té como a los catalanes el tomate, y quien dice té dice el vino de Oporto o el jerez, este ultimo muy en desuso.  Pues casi  tan british como la guardia real son las targetas.

Los ingleses tienen targetas para todo, para el dia del padre, de la madre, del hijo de la abuela y del vecino paciente. Para el cumpleaños del conserge, para invitar a una fiesta, para agradecer la invitación. Para reconocer el esfuerzo de dejarte el taladro.  Para el cartero, el repartidor de leche y hasta puede que para el de amazon. Se  reparten tarjetas porque estás triste, contento, porque te casas o te acabas de divorciar, para celebrar que acabaste la carrera o para darle puerta al marido impertinente.

Y todos esos miles de postales los envían siempre o casi siempre por correo. Porque los ingleses creen en su correo, no en los servicios de mensajería, ellos creen en su correo en su Royal Mail, que en el caso de mi hija esta personificado en un señor tamaño jugador de rugbi en la reserva, que siempre ya sea verano o invierno, nieve, llueve, truene o haga un sol de justicia, te lo encuentras allí en la puerta de casa que le viene dos tallas pequeña con su camiseta de manga corta y sus bermudas.

Y porque creen, ponen gran interés en transmitir ese amor a los suyos y de la misma manera que los domingos a las once los ves salir de casa camino de la iglesia, los ves a menudo llevando de la mano a sus hijos o nietos a “echar” una carta al correo. Despues te mandan un mail, o se conectan por skype, pero he de reconocer que me hace particularmente feliz, recibir un sobre con el sello de la reina.