Back a la otra casa

Hace unas semanas viendo unas fotografías de los peques en Instagram vestidos una de lady spiderman y el otro de cocodrilo, sufrí un repentino ataque de abstinencia nietil, o como quiera que pudiera llamarse lo de echar en falta a esa parte de familia que se fue más allà de las fronteras para no volver, porque esos, salvo en vacaciones no vuelven. Cosa que no me extraña, en realidad yo soy la primera en decir “quedaos fuera hijos”

Pues nada que después de demasiados meses, ayer salí de casa camino del aeropuerto atravesando una Barcelona, normalmente bulliciosa y tranquila (digan lo que digan esos zumbados que mienten cual bellacos) en la que se notaba una actividad policial más allá de lo habitual todo porque a una señora con un gusto en el vestir más que discutible se le ocurrió entrar en el AVE con un cinturón granada que una vez localizado por el empleado de Prosegur correspondiente provocó una inmediata reacción y media hora después, cuando la señora ya viajaba hacia Madrid, avisaren a la policía. 

Conclusión: un buen número de los responsables de los controles de seguridad son unos inutiles , ya sean los que están allí plantados o los que supervisen el trabajo de los que están allí sentados,  y segundo, la señora llevaba la maleta muy ordenada. Digo lo de inutiles porque ayer casi me vuela mi querido y recién estrenada chaqueta Barbour.

Servidora tiene un problema en los aeropuertos. Me cachean siempre por aquello de la rodilla biónica. Cuando acabo de poner; chaqueta, maleta, mochila, ordenador y zapatos en las bandejas, la empujo y paso el arco normalmente eso es casi simultáneo después mientras la señora de turno me inspecciona yo tengo que alargar la nariz para no perder de vista mis pertenencias pero ayer las perdí. Y las perdí por culpa de un

Señora usted ha de pasar con sus pertenencias

Vale, con la primera bandeja o con la tercera: No sé pregunto. Según el genio de ayer con la última con lo que para cuando yo llegué a reunirme en intima comunión con todos mis trastos, zapatos incluidos, una señora ya había cogido, por error, la bandeja con mi ordenador y mi chaqueta.

Huy perdón no me había dado cuenta pensaba que era la mía. 

Y un huevo, la tuya era una chaqueta de Zara y el ordenador chino, el mío también está  hecho en china pero cuesta más y la chaqueta un regalazo de mi marido.

Más tarde leo lo del cinturón granada y compruebo que en la mochila aun llevaba una botella de agua que nadie vio, pues eso, que no saltamos por los aires, sin avión, porque como diría mi suegra, Dios existe y es bueno. Yo, sin querer quitarle el mérito a nadie, lo dejo en un. Ayer no tenía que ser mi día.

Y así es como por la tarde pude darme un tranquilo paseo  por la campiña de este pais tan pintoresco que es UK.  A la espera de achuchar convenientemente a los críos y a sus padres que es, en parte a lo que he venido.