Catalunya – la gran fractura

Ayer recibí un mail de una de esas personas, absolutos desconocidos a los que no puedo poner rostro, pero que sorprendentemente hace mucho  siguen este blog.

Un blog que, justo es reconocerlo en este último año ha sufrido un creciente abandono. En privado, he agradecido su interés pero no he sabido responder  a la pregunta que cerraba su comunicación, ¿Porqué no escribes más?. Y es que lo primero que debía hacer era respondermela a mi  misma.

Hace poco, mi marido que no es hombre de blogs, menos aun, me temo de el de su mujer, me decía lo mismo y yo le respondí que lo de los blogs ya es cosa del pasado y que los viejos blogueros estamos condenados a desaparecer bajo el magma  de las micro historias de Instagram, y la sobredosis de influencers que para quien no lo sepa, básicamente consiste en un montón de chicas jovenes que aconsejan sobre cosas de las que no tienen mucha idea,  hacen fotos chulisimas de capuccinos que no beben por lo de las calorias y  gesticulan mucho. en pantalla.

Eso aun siendo cierto no es toda la verdad,  porque dudo que “mi público” sea muy influenciable, al menos a esta escala.

En realidad si he escrito poco ha sido por agotamiento, no el más que comprensible  cansancio de más de 10 años  con este dominio .com, sino cansancio del entorno.

Durante años conseguí mantenerme a distancia de eso que a alguien dió en llamar el  “pruses”.  Y aunque no es fácil sigo empeñada en mantenerme a una distancia prudencial, la suficiente para tener perspectiva.  Difícil cuando se habla de un pais tan pequeño como Catalunya.

Dejando a un lado los “sentimientos patrios” de los que carezco, las ideologías caso que aun existan y la desmemoria histórica que junto con la incultura es la causa primera de la mayoría de errores humanos, los únicos motivos para empujarme a tomar partido son la injusticia y sobretodo la mentira, un deporte no federado pero que sin duda es el más extendido entre la clase política y una buena parte de los medios de comunicación.

Asi fue como un dia, más de uno, fruto de la rabia contenida, usé este blog para desahogarme y ese dia me  cayeron chuzos de punta de todas partes.  No fue como para poner querellas criminales, ni tan siquiera para inciar una autocampaña en mi defensa, pero si que fue suficiente como para perder las ganas.

Este verano, por motivos familiares, he viajado a México. Nunca le perdonaré a mi hijo que se casase, no con una mexicana encantadora, pero si que lo hiciera en agosto y en Cancun, la piscina oficial de media america y buena parte de Canada.

Allí sobreviviendo a humedades indecentes y temperaturas escandalosas, mientras mi hijo se ocupaba de los ultimos preparativos del evento, nosotros nos dedicabamos a hacer turismo.  Ese nosotros era el resto de mi familia más directa y un grupo de amigos de esos de toda la vida. De esas amistades que según algunos políticos se han roto por culpa del “prusés”. Esas amistades que bien podrian ser un claro ejemplo de la famosa fractura social.

El censo era el siguiente:  Una italiana sin adscripción política conocida. Tres independentistas de los de dormir con la estelada en la cama. Dos españolistas/constitucionalistas de nacimiento, uno parido aquí y el otro venido de Andalucia hace la pila de años, el primero hablando catalán perfectamente, el segundo con un acento andaluz como acabado de salir de una caseta de la feria, ninguno de los dos han tenido jamás problemas con el idioma. Un joven ambicioso más preocupado por los negocios que por las banderas, pero con un alto sentido de la honradez y la justicia. Una mujer sensata, respetuosa para con todos, especialmente para con su marido, y callada, muy callada  ese no era yo.    Un hombre sensato, respetuoso para con todos, especialmente para con su esposa y nada callado. Un chofer mexicano muy dotado para el regateo y una servidora. Todos metidos en una furgoneta dando tumbos por la peninsula del Yucatan.  El resultado, un montón de fotografías y anécdotas entre las que destaca una impagable interpretación coral a capella del himno de la legión “el famoso novio de la muerte” versión integra. Allí cantamos todos, todos los que no reíamos. Quizá el tequila ayudó, pero si algo me quedó claro es que como decía mi madre y repite mi suegra y todas las madres y suegras. “dos no es barallen si un no vol” (lit.: dos no se pelean si uno no quiere)

Volveré a escribir.