Yo no soy esa …

En mi vida hay un tema recurrente, mi nombre.

A lo largo de todos estos años he compartido nombre entre otros muchos con cervezas, libretas de ahorros, empresas de seguros, hit parades, lejias.

Me he sentido ridiculizada ante el uso cursi y empalagoso que de él se ha hecho en poesias y canciones.

Me he sentido parte de un anuncio de fabada al cruzarme con una dulce ancianita que azuzaba a sus vacas, que como buenas vacas gallegas, todas tenían nombre: Margarita, Florita y , cómo no, Estrellita.

Compartí mi niñez con Estrellita Castro y su rizito.  Hasta el moño  estoy de tias abuelas que le ponen a su perrilla mi nombre o supuestos amigos que se lo ponen a su gata.

Pero de todas las situaciones imaginables vividas a raíz de tan desagradable ocurrencia, la de hoy ha sido una de las más desagradables y es que YO NO SOY ESA!!!!!

Ayer fue la Diada, como siempre, SIEMPRE, porque en el 77 es verdad que nadie pedía independencia, pero a ver quién tenía huevos. L’onze de setembre es el dia de la catarsis colectiva de un montón de gente.

Hoy muchos dirán que esa celebración es excluyente.

Vale.

 

Arriba la Catalunya “excluyente” abajo “la de todos”.  Si sacas a la prensa “invitada”  en casa juntamos más para un cumpleaños que Rivera en la plaza del Rey.

También como siempre, repito, COMO SIEMPRE, ha sido una celebración, cívica en la que como se suele decir, no se rompió una papelera.

Así ha amanecido hoy el monumento a Rafel de Casanovas, y eso, tengan por seguro que no lo han hecho los indepes.

Y es que siempre, siempre es lo mismo. Nunca falla.

Mani unionista, por ridiculamente pequeña que sea, siempre termina igual

Decían, días atrás los expertos esos de sillon y cafeé esos que a las 9 hablan en una tertulia y a las 10 en otra y por la tarde en una tercera y si se tercia después de cenar aun pueden entrar en otra aunque sea por telefono, que también se paga.

Esos que igual hablan de política que de taxis, que saben tanto de vacunas como de estuco veneciano. Los que siempre son los mismos discutiendo con los mismos de los temas de los que ninguno sabe pero de los que todos entienden.

Esos genios del micrófono decían que este año la Diada pincharía, que la gente ya no se cree a los políticos, que nos sentimos engañados,  desilusionados, cansados.

Y si es cierto todos estamos cansados, cansados de  escuchar siempre las mismas palabras en diferentes bocas, cansados de la cerrazón endémica, de tener que justificarnos una y otra vez, de pedir perdón por pecados no cometidos. Cansados  de la mentira al por mayor y de la injusticia pero sobre todo estamos cansados de esto.

Cansados de que peguen, si,. Pero sobretodo de la impunidad con que lo hacen.

Que a un periodista le zurraron y el que lo hizo es polícia y lo hizo al grito de Viva Franco y sigue en su puesto de trabajo y es de suponer con un arma en el cajón. De esas cosas estamos cansados

Cansados de que nos llamen excluyentes, nazis y no sé cuantas cosas más mientras  cualquiera puede pasearse en medio de un gentio de sentido contrario al suyo sin que sufra el menor daño.

Ayer Catalunya, no entera, pero en  una gran parte de ella salió a la calle y como siempre participó de una idea colectiva, con mil matices. Unos por la indpendencia directamente, otros por la república, otros porque creen que aun hay lugar para la justicia, pero todos, fueron allí por su libertad. La de libertad de poder decir lo que piensan, todo lo que piensan; la libertad de soñar y la libertad de votar.

Porque todo se reduce a eso. La única salida a ese supuesto conflicto catalán es democracia, es votar, es dejar votar.

Sí la gente está cansada, pero donde no llega uno lo hace el de al lado y cuando ya no puedes más, igual viene alguien y te echa una mano. Y el cansancio de uno se apoya en la fuerza de otro y juntos somos capaces de todo.

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Y dicho esto, a mi como a otros muchos, eso de la independencia me traía al pairo, hasta que me hicieron indepe a empujones.

Mi familia , cómo la de otros muchos, como la de la mayoría,  no tiene ocho apellidos catalanes.

Mi madre vino de Galicia y mi padre de Alicante y no lo hicieron para levantar Catalunya, lo hicieron  como otros muchos miles, cientos de miles, huyendo de la miseria, soñando con levantar una familia que tuviera la oportunidad de vivir tiempos mejores.

Dicen que lo del independentismo es un atajo de iluminados que han perdido el norte. Quizá, pues a estas altura yo  prefiero mil iluminados antes que un facha mal nacido o un imbécil que desde la incultura se atreve a decir que Franco fue un venerable abuelo que inauguraba pantanos, que sin saber lo que significa en realidad, tiene la desverguenza de pasearse por mi ciudad, por mis calles, por mi tierra brazo en alto escupiendo bilis y falsedad.

La diada es excluyente, sí,  excluye de raíz a muchos, afortunadamente.

Y sí, es cierto, se nota, me ha cabreado mucho eso del  “Muy Bien, Estrella, muy bien. Que os den por culo!”.