Su graciosa majestad – ‘The People’s Monarch’

Cuando llegas a Gatwick, depende de con qué compañía y en  función del parquímetro donde el piloto haya dejado el trasto, es probable que camino del control de pasaportes acabes bajando por esta rampa y te encuentres con este mural.

El título de la obra es  ‘The People’s Monarch’  El monarca del pueblo. La autora es Helen Marshall que lo realizó por encargo, de la BBC South East, con motivo del jubileo de la reina en 2012. Para realizarlo se utilizaron 5.500 fotografías seleccionadas  entre los miles de imágenes recibidas enviadas por gente de toda clase y condición. En si mismo es una obra de arte,  pero el sujeto de la misa tiene peso específico.

Basta con visitar una única vez Inglaterra para darse inmediata cuenta de que los ingleses tienen una relación especial con SU reina, y recalco el SU, porque es así como la siente la inmensa, una inmensa muy grande, mayoría. Se dice que es la reina hasta de los republicanos, claro que ser republicano en Inglaterra suena tan raro como a mi la paella con chorizo.

La monarquía británica está ahí desde siempre, algo así como unos mil años, sin interrupciones. A lo largo de su historia ha habido reyes déspotas,  generosos, injustos, menos injustos, cultos, lerdos, luchadores, cortesanos, mujeriegos. Los hubo que decapitaron a sus esposas otros que por amor, locura, o calentón lo dejaron todo por ellas. Y la monarquía sigue ahí, como siempre, en una dimensión paralela tan incomprensible como real y aceptada.

Isabel II es el monarca que más años lleva en el trono, en la monarquia británica y sospecho que en cualquier otra.

A lo largo de estos años ha tenido que afrontar mil situaciones inimaginables, para las que no estaba preparada, nadie estaba preparado para los enormes cambios que vivió su Inglaterra a lo largo de estos años. Cuando empezó a reinar la tele era un lujo para pocos y así  en todo. Ella o mejor dicho, la institución que es ella misma ha tenido que superar momentos críticos y si lo ha conseguido es porque el conjunto de la sociedad británica quería que así fuera, por más enfadados que estuvieran.

A ojos de alguien que viene de un lugar que ha defenestrado a más de un rey, donde nadie sabe cuan contento está el pueblo con ese rey de ahora porque nadie se atreve ya a formular la temida pregunta; aterrizar en  un pais donde la gente siente sincero orgullo de formar parte del rostro de SU reina, donde esa pequeña mujer, SU reina, está en sellos y monedas pero también tazas, muñecas, chocolates, postales, pañuelos, bufandas, encendedores, ceniceros, teapots y todos los gadgets imaginables; francamente resulta chocante. Chocante  e incomprensible hasta que  te das cuenta de que al margen de las capacidades supuestas o no a un monarca de este tiempo (una frase que en si misma ya cuesta digerir en el siglo XXI) lo que falla es la mayor,  es el concepto que subyace a la figura del monarca. En ese caso el concepto GREAT Britain. el orgullo de pais. Algo que los británicos han  sabido gestionar de forma brillante, siempre hay excepciones, pero en general la monarquía ha sobrevivido a su propio imperio.

 

El orgullo de nación es lo que mantiene la monarquía británica.  ¿Cuantos años y reyes podrá sobrevivir esta institución británica? Ni idea, porque por màs ganas que le pongan hay cosas como la constatación de que en el fondo un Royal no tiene nada especial es un hecho difícil de negar, pero seguro que sobrevivirá muchos más años que otras monarquías débiles ya en su origen que no parecen muy interesadas en asegurar su propia pervivencia.

Para muestra un botón fin de fiesta del Jubileo.

Famoso cameo de su majestad en la inauguración de los juegos olimpicos

Mas sobre Helen Marshall , autora del collage.

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