Censúreme un poquito, por favor. Lo justo para llegar a final de mes

Muy Ilustre, apreciado y bien hallado señor censor:

Francamente ha sido una sorpresa para mi saber que sigue usted en el ejercicio de sus funciones, despues de tantos año  la verdad es que se conserva usted muy bien y en plenas facultades, circunstancia esta digna de ser destacada.

Yo pensaba, disculpe mi ignorancia, soy mujer qué le voy a hacer, que con lo de la democracia y todo eso, le habían enviado  al paro, por decirlo llanamente,  pero ya veo que no es así, de lo cual me alegro infinito y doy gracias al altísimo.  La verdad es que echaba de menos su buen hacer con aquellos pañuelos tapando el caminito del cielo de las presentadoras de TV, los planos justo a nivel de faldita.  Los espacios en blanco en los periódicos, los discos retirados, los libros prohibidos, los cantantes censurados. ¡Oh qué EspaÑa aquella!

Entre usted y yo España se fue al carajo con la teta voladora de Sabrina, con perdón, una ordinariez.

Por eso me he alegrado tanto al saber de su vuelta a la acción y espero sepa perdonar mi atrevimiento, al importunarle, un poquito tan solo, distrayendole de sus altos menesteres, para sugerirle unos libros que a mi entender podrían ser susceptibles de atraer su atención y de paso su tijera o lo que sea que utilice actualmente para tan digna tarea.

Por ejemplo éste, una auténtica sarta de mentiras que tiene como único objetivo el ridiculizar el colectivo funcionarial, llegando a poner en duda su profesionalidad, honradez y la catadura moral de muchas de sus actuaciones.

Lo dicho una sarta de mentiras.

 

 

 

 

O este otro que pretende ridiculizar de una forma grosera y totalmente injusta las más altas aspiraciones de aquellos que deciden poner su vida al servicio del bien común, poniento el acento en una supuesta y totalmente falta de argumentos falta de capacidades.

 

 

 

Por no mencionar éste último, de reciente publicación, que centra su atención en la vida cotidiana de unas pobres gentes afincadas obligadas  a sobrevivir bajo el yugo implacable y sanguinario de los rojos, que por supuesto eran los malos, lo de despues, c el brazo en alto y el “Franco, Franco, Franco” usted y yo sabemos que no tiene mayor importancia.

 

Pues nada, que le agradecería mucho dedicase unos pocos segundos de su tiempo a estos títulos. La coincidencia en el nombre con la autora, es eso una pura coincidencia.

Por cierto esa execrable autora tiene más títulos pero esos son humorísticos sin, a priori,  nada susceptible de requerir su atención, al menos así lo veo yo, pero bueno si usted  creo que son subversivos, no seré yo quien se lo discuta que para algo es usted el experto. Me dicen, además, fuentes dignas de todo crédito,  que caso de que los libros no fueran lo bastante subversivos, ofensivos, tumultuosos o virulentos la autora manifiesta tendencia sospechosas y podria llegar a añadir unos cuantos “vivas a la república” , tan grande es su espíritu rebelde. Además me consta que también los tiene en catalán y estaremos de acuerdo que eso en sí mismo ya es malo.

Atentamente.

PD. Los de catalán se venden menos así que mejor censure esos a ver si remontan un poco.

Suya afectisima, una escritora que no llega  final de mes (leñe, eso quizá mejor lo borro).