Año de nieves, año de bostezos

Pues aquí me tenéis en el aeropuerto desde hace casi una hora cuando aun falta más de una hora para el embarque.

¿He terminado la juerga nocturna en la T1? ¿He pensado que esta noche tocaba cambio de horario? ¿He abandonado a mi marido con nocturnidad y alevosía, precisamente hoy?

Nada de eso, sucede que hoy contrariamente a lo que en mi sería normal, hoy me lo he creído y la he cagado.

Anoche me acosté escuchando avisos por diversas emisoras y en varios idiomas de que hoy había un riesgo muy algo de nevada en la zona litoral y como sea que vivo a una cierta altura sobre el agua, que en más de una ocasión me he quedado colgada por culpa de nevadas más o menos copiosas; esta noche me he levantado tres veces para ver si nevaba. Hasta que  a las 6 y media ya me he dado por dormida, me he vestido hemos atendido a la tropa canina y aquí me tenéis mirando el mismo capuccino desde hace una hora, esperando que nieve, que nieve mucho y se colapse todo aunque solo sea para justificar el madrugón.

He de decir que colapsar la ciudad  y alrededores por nieve/histeria/cadenas qué es eso,  es extremadamente sencillo.

Ahora mi única preocupación es no dormirme, porque si me duermo en el avión, cosa que nunca sucede, ya me despertaran pero si me quedo frita en  la cafetería ni dios se entera. A veces pienso que este es uno de los peores lugares para sufrir un ataque al corazón, los camareros ni caso, las azafatas del banco de santader menos y los de la limpieza, mientras la mopa pase por debajo de los pies ya les vale.

 

En fin, pues eso que me voy a buscar otro capuccino.

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