Tristan und Isolde, o cómo está el servicio

Pues aquí estoy, a las 1.02 intentando digerir el bocata que acabo de cenar y las más de cuatro horas de Wagner y es que Wagner tiene eso que no puedes presentarte en el teatro así a pelo, sin tener una mínima idea de lo que te vas a encontrar y tampoco puedes pretender que llegados a casa, después de un empacho musico/emocional de aquí te espero, lavarte los dientes y ponerte a dormir así como quin viene de ver un programa de la sexta…. bueno eso tampoco es muy recomendable para dormir.

Pues sí hoy era el día, del esperado Tristan e Isolda, en este caso más Isolda que Tristan.

Si mañana se acabase el mundo y me dijeran, te puedes llevar en el recuerdo solo dos óperas. Jodido, pero es probable que aunque solo fuera por “cantidad” de música me llevaría a Tristan y también a Parsifal. Pero como tengo la memoria un poco llena, a pesar de que su música me apasiona, a esta también le cortaría un poquito, menos que a otras pero, hay momentos que te entran ganas de bajar al escenario y rematar a Tristan. Dios! lo que le cuesta morirse, 40 minutos de agonia, que si los lleva bien, vale, pero como el tenor flojee entonces fácilmente se puede producir el asesinato musicalmente hablando.

Un recorte que Wagner nunca habría aceptado, en ninguna de sus operas pero esta particularmente, no olvidemos que su génesis hay que buscarla en sus amoríos con Mathilde Wesendonck, por lo que cabe suponer que él mismo se autoadjudicó el papel de Tristan, modesto que era el muchacho.

Como en todas o casi todas las óperas el argumento hay que cogerlo con pinzas y situarlo en un contexto temporal que le de algo de lógica, difícil.

En este caso el lio, en las óperas siempre hay lio, lo organiza la amiga/sirvienta Brangäne interpretado por Sara Connolly.

En catalán hay un dicho “si vols estar ben servit fes-te tu mateix el llit” que traducido lit. vendria a decir (si quieres estar bien servido hazte tu mismo la cama) la rima como se vé, se ha ido a tomar viento. Pero la idea es simple “haztelo tu chaval”

Con lo fácil que era llenar una copa tomarse el brebaje y morirse, en un acto lo matábamos, matábamos a Tristan a Isolda y a quien se pusiera por delante, pero no Isolda, muy fina ella, va y le encarga a su amiga/sirvienta que prepare el chupito mortal y la otra, va y ni corta ni perezosa se pasa las indicaciones de amiga/señora/jefa por el forro y en lugar de veneno le echa un lingotazo de una pócima amorosa que, vistos los resutados, solo puedo calificar de antecesor de la Viagra.

Y ya tenemos la opera montada en el primer acto no muere nadie, en el segundo les va de un pelo y en el tercero, no mueren más de casualidad.

La verdad es que hay que darle las gracias a Brangäne porque si hubiera seguido mi linea, más practica pero mucho menos romántica, el mundo habría perdido entre otras cosas el tremendo duo del segundo acto, tremendo y extenso.

Y lo que es aun peor, Wagner nunca hubiera escrito esto.

Buffff!! espectacular.

Resumiendo, un placer, un enorme placer, y no, no me canso de escucharla.

Aun queda alguna entrada Tristan Isolda – liceu Barcelona

Supongo  que las fotografias de la pagina de LiceuBarcelona son todas de Antoni Bofill

¿tienes algo que decir?