El día que todo empezó – España vs Catalunya

Por el camino fueron encontrando grupos de personas, familias enteras que habían buscado refugio bajo los árboles. Eran náufragos de la guerra que con ojos interrogantes parecían preguntarse qué había pasado, porqué estaban allí, porqué ahora dormían al raso, porque no tenían comida que dar a sus hijos. Los que en algún momento llegaron a pensar que tenían las respuestas, ahora tampoco podían decir en qué instante las cosas empezaron a torcerse hasta el punto de  quemar la tierra y ahogarla en sangre.

Este es un pequeño fragmento del último libro que acabo de publicar (español y catalán) dedicado a todos aquellos que vivieron la guerra civil en directo. Como mis padres, ellos lo hicieron desde la trastienda del conflicto. Lo he incluido aquí porque en estos últimos tiempos mucha gente se pregunta eso precisamente,  “en qué momento las cosas empezaron a torcerse” yo también

El conflicto entre España y Cataluña, el orden no es casual,  es muy antiguo y a lo largo de más de trescientos años  ha experimentado subidas y bajadas.

Al terminar la guerra civil, mis padres fueron testigos  de cómo el gobierno de Franco apisonó por completo cualquier vestigio de catalanidad. Se prohibió el uso del público del catalán, se cambiaron los nombres de las calles y también los nombres de las personas. Aquella inacabable dictadura se esmeró en arrancar de raíz cualquier brote  de una renacida cultura catalana.

Despues, a la muerte del dictador,  el miedo a la extrema derecha, perpetuada a lo largo de cuarenta años el poder a todos los  niveles,  hizo que España entrase en la democracia maniatada y coja de un pie,  lo digo con conocimiento de causa porque yo ya tenía edad suficiente para captar el miedo de la gente, miedo ante un futuro incierto que se respiraba en las calles.

Durante años, han sido muchos los que se vanagloriaban de haber abierto botellas de champan a mayor gloria del dictador difunto, pero en el paseo de La Exposición 62, yo no escuché el reuido de ningun corcho saltando por los aires

Pasaron los años y gracias a la complicidad más o menos discutible de los gobiernos de Pujol en Catalunya el tema catalán se fue soslayando, teníamos una cierta autonomia, habíamos vivido momentos de gloria como los juegos olímpicos y la derecha española estaba más o menos contenida en medios de comunicación residuales.  O eso parecía.

Hasta el 11 de marzo de 2004.

 

Ese día el terror cayó  con infinita crudeza sobre gente inocente.

En aquel momento España estaba a punto de afrontar unas elecciones generales,  las primeras con Rajoy como candidato del PP, y también en el PSOE cuyo candidato era José Luis Rodríguez Zapatero.

Las encuestas no daban dos céntimos Zapatero y quizá por eso  se pudo permitir eñ  prometer hasta lo que no podía prometer,  entre sus promesas hay una muy famosa que decía: Apoyaré el estatuto que apruebe el Parlament de Catalunya.

 

Alguna ventaja ha de tener ser el caballo perdedor.

En el otro lado del ring, Mariano comodamente instalado  bajo el ala protectora de su predecesor don José Maria Aznar. Prócer de las Españas para unos, personaje de infausto recuerdo para otros.

 

Mariano preparaba su asalto a la Moncloa haciendo suyos los grandes “logros” de JoseMari, entre ellos aquella cruzada  a la busqueda de unas armas que nunca existieron y que para España supuso, entre otras cosas cerca de doscientos muertos y una cifra escandalosa de heridos.

Desde el primer momento nadie dudó que “aquello” era cosa de Alkaeda, nadie salvo el gobierno que hasta el último aliento se esforzó en adjudicar la autoria a su eterno lucifer. ETA. Pero ETA no fue aunque aun hoy, algunos lo sigan manteniendo

Las bombas las pusieron unos pero la semilla del odio la regaron ellos.

Así las cosas acabó ganando las elecciones un lider de discutible carisma. José Luis Rodríguez Zapatero, que de repente se encontró ante un montón de promesas de difícil cumplimiento. Pero lo prometido es deuda o al menos así pensaron los catalanes, negociantes por naturaleza que ya llevaban un tiempo trabajando en un nuevo estatuto.

La redaccion de este nuevo estatuto no estuvo exenta de polémica, también dentro de Catalunya. Algunos discutian la oportunidad del momento, otros abogaban por un nuevo acuerdo económico huerfano de temas “delicados”  (los que levantan ampollas en España) como el reconocimiento de Catalunya como una nación.

Como si de una carrera de obstaculos se tratara el nuevo estatuto que nacía corto de talla, patizambo y con tres dedos en cada mano consiguió llegar a madrid y aun a pesar de  algunos problemillas en forma de  miembros del mismo partido del Señor Zapatero.

El domingo 18 de junio de 2006 con una participación del 49% ese estatuto fue aprobado, de forma totalmente democrática con un 73,90% de los votos.

Era oportuno aquel nuevo estatuto? Eran desmesuradas las aspiraciones catalanas? reflejaba realmente estas aspiraciones? era el momento adecuado? Pues la verdad es que eso ya no importa. Lo que cuenta es que un parlamento democrático, te guste o no, redactó un estatuto, lo aprobó, lo llevó a madrid y se lo cepillaron. Se lo cepillaron en el congreso, y en el tribunal constitucional.

Pero para algunos eso no era suficiente,

Desde el primero momento de su gestación, el PP se mostró en contra de este nuevo estatuto de una forma que fue creciendo en acritud.  Una oposición que se basaba en los argumentos de siempre: No formamos una nación de naciones. No hay más que una nación, la española. decía Mariano Rajoy, entonces en la oposión, el 3 de diciembre en una manifestación en Madrid.

Su mantra era y es  que unos pocos no pueden decidir cosas que afectan a todos, que dicho así pues hasta tendría algo de razón, pero es que el tema es otro.  Por poner un ejemplo, es como si para pintar el salón de verde manzana  yo tuviera que celebrar consulta con todos los vecinos cuando la mayoria no saben quien soy y nunca han estado en mi casa, obviando el pequeño detalle de que la pintura de la escalera la pagué yo, que ellos tienen el uso del ascensor gratis, mientras que yo tengo que pagar peaje.

Rajoy se embarcó en una descabellada campaña de recogida de firmas contra el estatuto catalán que le llevó por pueblos y ciudades donde invocaron todos los demonios del nacionalismo catalán, como si el nacionalismo español tuviera otra vara de medir.

De la noche a la mañana los catalanes nos convertimos en el malo de todas las peliculas y eso sin coste alguno para el PP, porque pronto se vio que la posible pérdida de  los pocos votos que históricamente habían obtenido en Catalunya daba y dan enormes réditos en el resto de España.

Mariano por fin, lse hizo la foto que deseaba. El y sus 4 millones de firmas para cuyo traslado, siempre según el PP, fueron necesarias 10 furgonetas.

Una afirmación que me permito poner en duda. Porque suponiendo que en cada hoja incluyera 10 firmas, que no se utilizase el papel a doble cara (algo muy del estilo del PP) estariamos hablando de unas 400.000 hojas es decir 800 paquetes de 500 hojas, como el que tengo junto a la impresora.  Que mide 297x210mm como todos los DINA4 y casi 55 mm de grosor.  Echando unos números con la calculadora y obviando que se me dan mejor las letras que las cuentas. Esto me da casi 2,75 m3.  Entonces te vas a cualquier pagina de alquiler de furgonetas y ¿con qué te encuentras? pues con esto.

 

¿para qué tanta furgoneta? ¿Para qué tanta caja vacía?

Eso es lo realmente preocupante, yo he hecho esos calculos y seguro que no soy la única, pero ¿cuanta gente no lo ha hecho? ¿cuanta es la gente que jamás duda? ¿Cuanta es la gente que a pesar de los 900 imputados por corrupción sigue votando al pp? Es de ahi de donde bebe el Partido Popular, de  la manipulación. Saben qué tecla tocar y cuando hacerlo. Hoy he escuchado un sondeo, A pesar de la violencia del primero de octubre, a pesar de estar pisoteando  directamente principios basicos de la democracia, a pesar de ocultar información a la mayoria de la población, a pesar de los pesares o precisamente por eso, en ese sondeo suben el Partido Popular; ciudadanos y sorprendentemente también los socialistas, el único que pierde es Podemos que se ha posicionado claramente no tanto por la independencia como por la democracia.

Si, es cierto todos podían haberlo hecho mejor, todos tienen su parte de culpa, pero unos han usado como arma, la censura, la mentira, y la violencia.

Y Así estamos a día de hoy.

 

 

 

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