Gatos y Evita, siempre Evita – cementerio de la Recoleta

Ahora echaba cuentas y llevo con este diez posts,   de diferente densidad, pero diez hablando de argentina y aun, no he escrito una sola línea de lo que llamaría… turistear, siguiendo un poco la costumbre, tan argentina, de inventar un verbo para casi todo:  goglear, matear y otros que ahora no recuerdo.

Ya va siendo hora de hablar de los “imprescindibles” porteños,  por que aquí/acá lo de bonaerense no se lo he oído decir a nadie.

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El cementerio de la Recoleta es visita casi obligada para los turistas que visitan la ciudad, el bus turístico tiene parada.

En Buenos aires, hay bastante turista; no  tanto o no tan notorio como en Barcelona o Londres, o pero haberlos haylos. Para muchos buenos Aires es una parada forzada de camino a las  cascadas, focas; pinguinos o ballenas. Por eso a veces lo del cementerio queda en un segundo plano, no así para los turistas argentinos que son legión.  Eso se nota mucho aquí en el cementerio de Recoleta. Porque lo que para un español, brasileño (de largo los más numerosos) o norteamericano no deja de ser una visita más o menos interesante, para los argentinos toma  visos de peregrinación porque entre otros muchos, en la Recoleta està enterrada Evita.

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Que visitaría la recoleta estaba cantado por dos motivos, a saber, mi hotel estaba justo enfrente (del hotel hablaremos en otro momento, porque hay que hablar) y porque me lo había recomendado mi buen amigo Eduardo Sentchordi.  Dada la proximidad con el hotel, lo visite no una sino dos veces.  El vuelo de Barcelona a Ezeiza, llega a destino sobre las cuatro de la madrugada y una vez cambiada la moneda, sobrevivido al taxi, deshechas las maletas y tomado el segundo desayuno del día, poco más podíamos hacer salvo matar el tiempo en el cementerio de recoleta que justo acababa de abrir alas siete de la mañana,  la hora de los operarios, los de seguridad (omnipresentes en toda la ciudad) los gatos y una matrimonio de Barcelona con cara de no haber dormido en muchas horas. Si a esto unimos la lluvia, coincidiran conmigo que  era el momento perfecto para visitar un cementerio.

Los cementerios dicen mucho de la sociedad que los ha levantado, de sus costumbres, como  por ejemplo las placas conmemorativas a los 25, 50 o 100 años de una muerto o un nacimiento. Placas que pueden ser sufragadas igual por un pariente, o un sindicato. 20161005_090115

Como en todos los cementerios católicos que conozco lo de la posición social queda claro, más en un pais que tiene cierta tendencia a la desmesura, como ya se verá más adelante.

Como he dicho en nuestra primera visita estuvimos acompañados por gatos. 20161005_085721

Nada que ver con la segunda visita, en que por aquello de matar el tiempo hasta tomar el avion nos dejamos caer, por allí media hora antes del cierre que es a las 17.30.

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Por ese motivo nos fue un poco dificil localizar la tumba de Evita, porque desengañemos si vas allí no vas a hacer el numerito del “yo estoy de vuelta de todo” y te saltarás a la señora Peron. Por fin la encontramos.

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Es una tumba bastante normal, para lo que cabría esperar de la repercusión històrica y mediàtica de la difunta; recordemos el musical homonimo, también es bastante “normal” para lo que son las tumbas en Recoletasalvo porque no se ve el ataud, visto desde España esto que acabo de decir suena raro no así en la Recoleta y sino hay dejo esta fotografia.

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que la tumba de Evita despierta gran interés es una obviedad, encontrarla ya es otra cosa. De ahí que en nuestra segunda visita acabasé  ayudando a varias personas a encontrarla.

  • La segunda a la izquierda, cuando llegue a una tumba que està así como en medio de paso, siga hasta la siguiente … “calle” tome a su derecha y  vaya mirando en los pasillos a su izquierda y seguro que nota donde està la tumba.

Aquí os dejo algunas fotografias tomadas en la Recoleta.

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