Júlia – Circulo del Liceo

El pasado miércoles tuve la oportunidad de visitar la exposición sobre la obra de Ramon Casas (estamos en el 150 aniversario de su nacimiento) que desde hace un par de semanas está abierta al público en el Circulo del Liceo.

Verla terminada, porque  en sucesivos días he tenido oportunidad de verla crecer.  Un día vi  pasar en volandas a “La fatigada” de Mas Riera,  una maravilla de cuadro por el que siento especial afecto, tanto por su factura como por su temática. Pobre mujer es que eso de la vida social puede resultar agotador, más cuando vas metida en un corsé. 'Fatigada'Ahora La fatigada, los curiosos paisajes de Miralles y otros cuadros que habitualmente adornan las paredes de la llamada planta noble del Circulo del Liceo, han cedido su lugar a Júlia.

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Para mi Júlia es un poco como de la familia, concretamente esta Júlia, la jovencita que parece negarse a mirar al artista. Esa  es la Júlia,  que con dieciocho años que cautivó a Ramon Casas, por entonces un hombre maduro en la cuarentena (antes la gente a los 40 era mucho más madura en casi todos los sentidos)  Casas perdió una buena parte de su madurez cuando se encontró con ella.

Esta Júlia envuelta en amarillo, es una vieja conocida de todos los aficionados a la ópera de Barcelona. Este retrato es lo único que se ve del exclusivo Circulo del Liceo, cuando durante las representaciones las dos puertas que separan el teatro del Circulo permanecen abiertas, eso sí para franquearlas, has de ser miembro del Circulo o ir acompañado por uno de ellos, y,  llevar corbata una condición sinequanon.  Obviamente las visitas que desde el teatro entran a conocer el circulo no llevan corbata, mal que le pese a alguno como tampoco lo llevan los que durante estos días esperan pacientemente el turno de su grupo sentados en “la peixera” (la pecera), para mi la sala más entrañable.

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Para muchos ese es el principal aliciente de la exposición, poder meter la nariz en ese mundo con un punto, un punto bastante  amplio, de anacronismo. El circulo del Liceo es uno de los últimos reductos del Upper Diagonal, bueno también tienen el Polo, aunque como me dijo una amiga hace tiempo, …. desde que cubieron la piscina ahora va cualquiera … Es esa Barcelona que va  a los desfiles de Tothom,  viaja por medio mundo pero veranea en la costa brava y por supuesto no se pierde una sola edición de Perelada….. Y me he sentado en los sillones …. me decía el otro día una amiga del down Diagona muy emocionada .

Y es que esa cosa de los privilegios adquiridos o ganados, son criticados, suelen tener mala prensa ,hasta que nos dan la oportunidad de  vivirlos aunque sea de refilón y durante unos  pocos minutos.

La exposición en si resulta muy interesante, es un viaje por la obra de Ramon Casas; la extensa obra,  a traves de su musa/amante/esposa Júlia que con el paso de los años deja de ser la jovencita de afilada mirada para convertirse en una señora del paseo de Gracia al menos eso parece aunque no todos sean de la misma opinión, al fin y al cabo ¿quien era Júlia? pues para la madre de Casas y seguramente sus amistades no vacilarían en decir que era una advenediza por usar un termino suave.

La  señora  Carbó, de buena familia de las de toda la vida, podía llegar a aceptar que su hijo le hubiera salido artista y prefiriera los pinceles a la fábrica, al fin y al cabo eso daba un toque de snobismo que siempre queda bien,  pero de ahí a casarse con una “pelandrusca”.

Ramon y Júlia tuvieron que esperar a la muerte de la señora Carbó para formalizar su relación, lo que necesariamente  implicaba la aceptación de Júlia por parte de la acartonada burguesía catalana, algo, por otra parte, normal en la época.

Júlia era su esposa pero en los funerales por Ramon Casas se mantuvo completamente al margen, ella seguía siendo para muchos la “querida”.

Ahora Júlia, su historia, hasta sus perros cuelgan de las paredes del Circulo del Liceu un magnifico escenario, sin duda el mejor, para intentar comprender una historia de amor imposible con regusto decimonónico, muy al gusto de la burguesia.

Uno puede pensar esas cosas ya no pasan, puede, pero   cada vez que cruzo la doble puerta me siento un poco Júlia.

Muy recomendable la expo, pero hay que tener presente que no se trata de un museo ni una sala de exposiciones propiamente dicha. A veces la iluminación no es la mejor para los cuadros. Se pueden hacer fotos, pero sin flash. Y muy importante, los horarios son limitados y es imprescindible reserva previa.

 

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Más información sobre la exposición

Ramon Casas en Wikipedia

El Circulo del Liceo

 




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